Los homófobos son gays que aún no han salido del armario
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ASÍ LO ASEGURA UN ESTUDIO ESTADOUNIDENSE

Los homófobos son gays que aún no han salido del armario

“A ese lo que le pasa es que está acomplejado por no haber salido del armario”. Se trata de una de las respuestas más recurrentes que

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Los homófobos son gays que aún no han salido del armario

“A ese lo que le pasa es que está acomplejado por no haber salido del armario”. Se trata de una de las respuestas más recurrentes que reciben los ataques de los homófobos por parte del colectivo homosexual, tanto que prácticamente se ha convertido en un lugar común, un running gag que parecía haber perdido su sentido a base de repetirse continuamente. Obviamente, no todas las conductas homófobas se explican por tal hecho, pero un reciente estudio señala que efectivamente existe evidencia científica para considerarla objetivamente cierta.

Un artículo reciente realizado por dos reputados psicólogos, Richard M. Ryan (de la Universidad de Rochester) y William S. Ryan, publicado en el New York Times, ha devuelto dicho razonamiento a la primera plana de los periódicos estadounidenses. La tesis principal de los investigadores es que reprimir el deseo homosexual, ya sea debido a la vergüenza o al miedo, causa lo que se denomina como “formación reactiva”, un viejo término ya empleado por el psicoanalista Sigmund Freud para describir el mecanismo de defensa que provoca la autocensura y el ataque sistemático a aquellos que sí presumen de forma abierta de su condición.

El artículo se basa en la publicación de un estudio en el Journal of Personality and Social Psychology que, bajo el nombre de Apoyo de la autonomía por los padres y discrepancias entre las identidades implícitas y explícitas: Dinámicas de autoaceptación y defensa, proporciona evidencia científica a dicha idea. En el mismo, sus autores descubrieron que el ataque al colectivo es una forma de defenderse ante las acusaciones de homosexualidad por parte de los adversarios, como consecuencia de una educación restrictiva recibida en el hogar. “Cuando los padres eran percibidos como controladores, y aún más cuando eran homófobos, los participantes demostraron una menor congruencia en las medidas de orientación sexual y demostraron más sentimientos anti-gays”, señalaban los investigadores, entre los que se encuentran los autores del señalado artículo.

Bob Allen fue arrestado tras ofrecerle determinados favores sexuales a un agente por 20 dólares La investigación manifiesta que la mayor parte de estos casos suelen traducirse en unas formas de comportamiento muy concretas. Entre ellas se repiten con cierta asiduidad la defensa de las políticas que limitan los derechos de la población homosexual, la petición de mayores penas para los delitos cometidos por gays, y una hostilidad irracional hacia las personas homosexuales. Al mismo tiempo, los autores advierten que estos personajes pueden llegar en ciertos contextos a utilizar la violencia física y verbal y a acosar a aquellos que sospechen que pueden ser gays. Es el caso de lo ocurrido con el estudiante de instituto Larry King, que fue asesinado por un compañero de clase después de que le declarase su amor.

Evidencias en la vida pública

La presente investigación intenta explicar determinados sucesos que han dado pábulo a dicha visión en los últimos años. Como es el caso de Ted Haggard, un pastor evangelista fundador de la Iglesia de la Nueva Vida que consideraba la homosexualidad “un pecado”, y se vio envuelto en un escándalo sexual cuando fue descubierto practicando sexo con un prostituto, con el que además consumía regularmante metanfetamina. Tim Ralph, uno de los ministros de la congregación de Haggard, llegó a la conclusión tras compartir con él su proceso de terapia intensiva y expiación, que el predicador era “irremisiblemente gay”. Haggard había apoyado al frente de su congregación una fuente legislativa antihomosexual.

Un caso especialmente polémico fue el protagonizado por Larry Craig, senador de Minnesota y miembro de la Asociación Nacional del Rifle que fue arrestado en 2007 después de que un chivatazo llevase a la policía a los baños del aeropuerto de Saint Paul avisados de que allí se realizaban frecuentemente encuentros sexuales entre hombres. No se trataba de la primera vez que circulaban rumores sobre su vida privada, ya que a pesar de haberse manifestado en repetidas ocasiones en contra de los derechos de los homosexuales, las primeras acusaciones sobre su homosexualidad se remontaban nada menos que a 1982. Su arresto le llevó a abandonar el senado, lo que provocó que algunos defensores del político argumentasen que había sido objeto de una campaña de desprestigio.

Por su parte, George Rekers, fundador del Consejo para la Investigación sobre la Familia (Family Research Council) en 1983, se vio obligado a abandonar la institución que había fundado cuando en 2010 fue descubierto paseando de la mano de un joven escort contratado en la página web Rentboy.com. Por su parte, el FRC señaló que llevaban diez años sin tener ningún contacto con Rekers y sus miembros restaron hierro al asunto reconociendo que “aunque es decepcionante ver a un líder cristiano caer en lo que condena, no nos debe sorprender, porque las escrituras ya nos señalan que todo hombre puede sucumbir”.

Vida pública, sexualidad privada

Un caso diferente es el del senador del Estado de California Roy Ashburn, que votó en contra del día de Harvey Milk (el célebre activista gay asesinado en San Francisco) y del reconocimiento de los matrimonios gays en California antes de reconocer abiertamente su homosexualidad en un programa radiofónico. Ashburn se defendió señalando que lo que hiciese en su vida privada no tenía por qué reflejarse en sus acciones políticas, que en el fondo no hacían más que reflejar el ideario del Partido Republicano al que Ashburn representa. De hecho, tras confirmar su homosexualidad en público, el comportamiento del senador se ha visto alterado sensiblemente, y en repetidas ocasiones ha declarado ante sus compañeros que “jamás me volveré a callar en lo que se refiere a los derechos de los homosexuales”.

Quizá el de Ashburn sea uno de los casos más positivos de esta situación desde la perspectiva de los autores del estudio, que aunque recuerdan que no toda la homofobia viene condicionada por una infancia complicada, aquellos que utilicen el ataque al homosexual como mecanismo de defensa no deben ser satanizados y vilipendiados, sino todo lo contrario: comprendidos y ayudados con el objetivo de que puedan hablar abiertamente de su orientación sexual. No son el enemigo, sino uno más de la comunidad gay. Sólo que aún no se atreven a admitirlo.