LOS MÚSICOS SE VUELVEN CONSERVADORES

Soy rockero, soy de derechas y estoy muy orgulloso

“Si Barack Obama es reelegido presidente en noviembre, estaré muerto o en la cárcel el año que viene”. No son las declaraciones de un terrorista, al

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Soy rockero, soy de derechas y estoy muy orgulloso
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    “Si Barack Obama es reelegido presidente en noviembre, estaré muerto o en la cárcel el año que viene”. No son las declaraciones de un terrorista, al menos de momento; es lo que dijo el guitarrista Ted Nugent el fin de semana pasado en un encuentro de la Asociación Nacional del Rifle. El rockero conservador, que previsiblemente ya está siendo vigilado por los servicios secretos, no ahorró en descalificativos para el Gobierno de Obama, al que identificó con “el mal” y acusó de estar “limpiándose el culo con la constitución”. No es la primera lindeza que dedica a los Demócratas, aunque sí la más radical. En 2007 dijo que Obama era un “pedazo de mierda” y siempre ha mostrado su adhesión a los Republicanos.

    Artistas de todo pelaje se han apuntado a las filas del activismo conservadorNugent nunca se ha caracterizado por su moderación. Desde mediados de los 90 ha tenido un papel importante en el activismo por el derecho a portar armas de fuego y su conflicto con las asociaciones defensoras de los derechos de los animales ha sido constante. La novedad es que ya no está solo. Cada vez más rockeros estadounidenses, tradicionalmente asociados a posturas progresistas, muestran simpatías conservadoras. Y esto no se limita al rock más reaccionario, con sombrero de ala ancha, bandera confederada y tabaco de mascar. Por no hablar del country, dónde los músicos de derechas siempre han sido mayoría. Artistas de todo pelaje se han apuntado a las filas del activismo conservador y, aunque siguen siendo minoría, tienen cada vez más visibilidad.

    Una lista alargada

    Uno de los casos más sonados fue el de Moe Tucker, batería de la revolucionaria banda de Nueva York, The Velvet Underground. La otrora música vanguardista, ahora simpatiza con el Tea Party y cree que Obama “tiene un plan para destruir América desde dentro”. A Ignacio Juliá, codirector de la revista Ruta 66, no le sorprende. Conoce en persona a Tucker y cree que siempre ha sido conservadora. Iba a a misa todos los domingos, trabajaba de cajera en Wall-Mart, "hipermercado que explota a todo el colectivo white trash", y no dejaba que sus hijos escucharan rap. ¿Qué hacía entonces tocando en una banda como esa? Lou Reed siempre ha sido de izquierdas y las letras no eran precisamente conservadoras. Tucker explicó la razón a Juliá: "Tocábamos tan alto que no escuchaba las letras". 

    Otro movimiento sorprendente fue el de los “punks conservadores”, que tuvo cierta relevancia en su apoyo a Bush en las elecciones de 2004. Numerosas estrellas del punk, un género musical tradicionalmente vinculado a la izquierda, pidieron entonces el voto para la derecha. Es el caso de Michale Graves, cantante de los Misfits en los 90, o Johny Ramone, cuyo activismo Republicano se intensificó hasta su muerte en 2004.

    La lista de rockeros estadounidenses que han mostrado públicamente sus simpatías conservadoras es alargada e incluye entre otros a Gene Simmons, de los Kiss, Blackie Lawless, líder de W.A.S.P, Dave Mustaine, exguitarrista de Metallica y líder de Megadeth –que dijo ya en 1988 que si fuera presidente de EE.UU. construiría un muro por toda la frontera mejicana para que no entrara nadie–, Kid Rock, Alice Cooper o Joe Perry, guitarrista de Aerosmith.

    La evolución conservadora del rock

    “Ted Nugent es un bocazas y ha descubierto que cuanto mayores son las barbaridades más eco consigue”. Es lo que opina el veterano crítico musical Diego A. Manrique sobre las declaraciones del guitarrista que, en su opinión, reflejan “la polarización brutal que vive EE.UU.”, mucho mayor que la que había en los 70 y 80, cuando había "más vientos de tolerancia". En cualquier caso, Manrique cree que son pocos los artistas, de uno u otro signo, que muestran públicamente sus posiciones políticas, pues es “meter la mano en un avispero”. “Lo hace Bruce Springsteen y poco más”, explica, "y siempre que muestra sus simpatías demócratas hay fans que se quejan". Juliá cree que Springsteen es, precisamente, el contrapunto de Nugent: "Su último disco es intensamente político".

    El liberalismo estadounidense complace a muchos músicosAl margen de las polémicas hay un aspecto de la filosofía rock que encaja a la perfección con el ideario conservador estadounidense. Tal como explica Manrique, con el tiempo se ha demostrado que “el aspecto hedonista de libertades personales que siempre ha defendido el rock es compatible con un pensamiento de derechas. Una actitud libertaria, al estilo estadounidense, que complace a muchos músicos”. Además, explica el crítico, “el rock ha crecido, se ha extendido y ha dado pie a posturas más matizadas”. La explicación de Juliá es otra: "El rock en EE.UU. siempre ha sido bastante tarugo. No ha tenido la sofisticación del jazz, y ha sido populista desde el principio. En general, no tenía un contenido intelectual". Cosa distinta, explica, es el rock de Reino Unido, impulsado por músicos salidos de las escuelas de arte, que desde el principio tenían otras pretensiones. 

    El rock, ¿de izquierdas?

    La asociación con los Republicanos no conviene a los músicos, ni al partido.Ismael Crespo, catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Murcia, cree que el rock desde el punto de vista musical es una tendencia conservadora y muchos músicos son de derechas: "La gente que toca rock hoy es mayor. Lo normal es que no conserve la postura política que tenía en la adolescencia y, probablemente, no querrá que le suban los impuestos". ¿Por qué los rockeros, hasta hace poco, no han apoyado públicamente a los Republicanos? Crespo cree que no les conviene ni a unos, ni a otros. A los republicanos les interesa recabar el apoyo de las estrellas country, que en EE.UU. copan los números uno y tienen un público conservador, y a los músicos no les interesa perder público joven o de izquierdas, aunque ellos no lo sean. 

    Lo cierto es que en España el rock siempre se ha asociado con posturas progresistas. "Los que crecimos en los 70", explica Juliá, "teníamos la idea de que el rock era siempre contestatario y tenía más que ver con la izquierda". Pero esto no es aplicable a todos los países. Juliá se dio cuenta cuando Thurston Moore de Sonic Youth empezó a mandar correos tras el 11-S a sus contactos, con artículos de terceros que criticaban la política exterior estadounidense. Tras el tercer mensaje Moore tuvo que dejar de enviar estos emails porque había recibido numerosas quejas de artistas de la escena alternativa americana que le criticaban por difundir ese tipo de textos. "No eran rockeros de los 70 como Nugent", cuenta Juliá, "era gente del underground de los 90. Fue sorprendente". 

    El caso español

    En España los músicos, a excepción de los cantautores y el entorno del rock protesta, siempre han evitado posicionarse políticamente. Las declaraciones de Lourdes Hernández, Russian Red, afirmando que era de derechas, levantaron gran polvareda entre músicos y aficionados. Manrique considera que fue un gesto de valor: “Aquí lo que domina es callarse. Falta significación. El artista español es, en general, tímido y reservado. No quiere problemas, y más ahora, si un partido te puede vetar en los escasos ayuntamientos que todavía programan conciertos”. 

    Juliá lo tiene claro: "El rock ibérico seguirá siendo contestatario. Otra cosa es el indie, un invento de universitarios y clases medias, dónde sí es más normal ser conservador". 

    Alma, Corazón, Vida
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