El asesino en serie que dará el triunfo a Marine Le Pen
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LA ALARMA SOCIAL EN FRANCIA ES UTILIZADA POLÍTICAMENTE

El asesino en serie que dará el triunfo a Marine Le Pen

Una mujer de 47 años de origen magrebí es la cuarta víctima de un asesino en serie que utiliza un arma de 7.65 mm., dispara desde

Foto: El asesino en serie que dará el triunfo a Marine Le Pen
El asesino en serie que dará el triunfo a Marine Le Pen

Una mujer de 47 años de origen magrebí es la cuarta víctima de un asesino en serie que utiliza un arma de 7.65 mm., dispara desde una moto de gran cilindrada y opera en un barrio marginal del extrarradio parisino. Estos trágicos sucesos han desatado un nuevo episodio psicótico entre la población francesa, que aún tiene reciente las muertes causadas por el “asesino de Toulouse”, Mohamed Merah. Las similitudes entre los dos criminales en cuanto a modus operandi y elección de las víctimas no han pasado desapercibidas. El ministro del interior del país galo, Claude Guéant, se encargó de recalcar en televisión que, “sin ninguna duda”, se trata de un asesino en serie. Los expertos balísticos también confirmaron que el arma utilizada en todos los homicidios era la misma. El último ocurrió el jueves y el primero se remonta al pasado mes de noviembre, por lo que el temor de que se repitan los asesinatos ha ido en aumento desde los últimos días.

La policía aún no ha arrojado luz sobre el móvil de los crímenes y las víctimas no tenían ninguna conexión aparente entre ellas, más allá de vivir en el noroeste del departamento de l´Essonne, donde se produjeron los cuatro homicidios. El desconcierto crece entre la población y todas las miradas vuelven a apuntar hacia el integrismo islámico. Antes de los asesinatos cometidos por Merah, de 23 años, los analistas en seguridad ya habían advertido sobre el auge del yihadismo con derivación salafista entre los jóvenes de origen magrebí. La policía francesa también detectó que, en ocasiones, se preparan viajes a Afganistán para recibir formación en campos de entrenamiento terrorista y luego establecer nuevas células durmientes en Europa, desconectadas entre sí y listas para actuar en solitario. Lo imprevisible y macabro de sus actos trae de cabeza a la sociedad y fuerzas de seguridad francesas.

Inmigrantes de segunda generación

La irrupción de este fenómeno en la recta final de la campaña presidencial desvela un recurrente debate de fondo en la sociedad francesa focalizado en los problemas de seguridad incipientes en las denominadas “banlieues” o zonas empobrecidas con alta concentración de inmigrantes. “El principal debate en las sociedades abiertas se centra en cómo articular el binomio entre seguridad y libertad”, explica el psicólogo y coach de Aecop Juan Carlos Jiménez, para quien “la vulnerabilidad” a la que la población está expuesta es una contrapartida inevitable si se quiere preservar el régimen de libertades democráticas.

Los jóvenes han doblado su intención de voto a la candidata de la ultraderecha hasta alcanzar el 26%

La construcción del “miedo a” es el enfoque estratégico que subyace en la lectura pública de ambos episodios de violencia, apunta Guillermo Fouce, profesor de psicología de la Universidad Carlos III de Madrid. El contexto electoral y el seguimiento “just in time” de las pesquisas policiales por parte de los medios de comunicación de masas refuerza la tesis de Fouce, quien previene sobre “la utilización del miedo como un arma política para manejar a las multitudes, pues la fuerza de este sentimiento es superior a cualquier razonamiento”.

Una utilización política de la alarma social que parece estar ocurriendo con un evidente rédito electoral. La ultraderecha francesa, aglutinada en el Front National, cuenta con una candidata, Marine Le Pen, en un galopante ascenso, y el presidente Nicolás Sarkozy, que va por detrás en las encuestas, ha optado por endurecer las políticas de seguridad, lo cual puede tener consecuencias positivas a la hora de recoger votos. Como señala Jiménez, “el electorado está mucho más sensible a los temas relacionados con la violencia en los barrios marginales”. Las expectativas de voto a la candidata del FN entre los jóvenes de 18 a 24 años se ha duplicado desde el cuarto trimestre de 2011 hasta el mes de marzo, según el sondeo de CSA publicado por los medios franceses, pasando del 13 al 26%. Unas estimaciones que podrían variar los resultados de las elecciones si Nicolás Sarkozy atrae a estos votantes en la segunda vuelta.

Delincuencia y desempleo

El miedo tiene un efecto contagio entre la población que desemboca en una psicosis colectiva, a pesar de que no siempre esté debidamente justificada. “De la cobertura y planificación que se haga de los sucesos violentos dependerán las claves del miedo, para lo cual se utilizan múltiples vías hasta convertir este sentimiento pasional en una especie de industria”, explica Fouce.

El desconocido criminal ya ha sido apodado como el “asesino de la moto” y los medios no han escatimado efectivos humanos y materiales en hacer un seguimiento continuo de los movimientos policiales en el departamento parisino de l´Essonne, donde se han intensificado su presencia y los controles de documentación. Los indicadores de delincuencia en estas zonas castigadas por el elevado desempleo se han incrementado proporcionalmente a medida que fue entrando en edad laboral la segunda y tercera generación de la oleada de inmigrantes llegados a Francia en los años 60 y 70. Su perfil responde, según define Jiménez, a “un tipo de emigrante muy concreto, principalmente de origen magrebí, que no tiene forma de insertarse con normalidad en el sistema económico”.

Se trata de un caso que no es trasladable a un futurible escenario español

La resolución del caso del nuevo “asesino de la moto” todavía no ha sido desvelado, pero el foco de la atención de todo un país ya no es la crisis económica, sino los problemas de seguridad. Un sentimiento capaz de abortar a última hora las opciones de voto del electorado francés en las que, según las principales encuestas, todavía se mantiene líder el candidato socialista, François Hollande, aunque perdiendo fuelle desde los asesinatos raciales de Mohamed Merah.

La presencia de estas grandes bolsas de marginalidad endémica, con fuerte calado también en el extrarradio londinense, no es trasladable a un futurible escenario español, donde la segunda generación de inmigrantes todavía está en edad infantil, a no ser que se produzca “un estancamiento económico prolongado y sin capacidad de integración”, advierte Jiménez. Esta marginalización de grupos sociales étnicos ofrecería el abono ideal para este tipo de brotes de violencia que, por el momento, solo responden a casos aislados.