DIETA SANA Y EJERCICIOS RETRASAN LA EDAD EN QUE EMPEZAMOS A TOMAR PASTILLAS

Once maneras de reducir el colesterol (antes de recurrir a la medicación)

El médico nos ha dicho que tenemos que reducir nuestros niveles de colesterol pero que aún es pronto para empezar a medicarnos. ¿Qué estrategia  podemos adoptar

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Once maneras de reducir el colesterol (antes de recurrir a la medicación)
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    El médico nos ha dicho que tenemos que reducir nuestros niveles de colesterol pero que aún es pronto para empezar a medicarnos. ¿Qué estrategia  podemos adoptar para que el riesgo cardiovascular al que estamos expuestos descienda y retrasar así el momento de empezar un tratamiento?

    Tanto la dieta como el estilo de vida están cambiando. Aprender qué alimentos son los que nos convienen y qué tipo de ejercicios nos vienen bien contribuye de forma determinante a volver a poner nuestros niveles en números saludables. Si tienes que conseguir que tu colesterol descienda pero estás perdido en un mar de dietas, recetas y restricciones alimenticias, no te asustes: el sentido común es tu mejor aliado. Con la ayuda del médico, un poco de información –y por supuesto, dejando de fumar–, podemos poner en práctica una serie de medidas para regular nuestro índice de colesterol:

    1. Los suplementos, con moderación

    Existen muchos suplementos alimenticios que pueden ayudarnos a reducir el colesterol, y cada vez son más los facultativos que recomiendan su consumo, por supuesto de forma equilibrada y siempre previa consulta clínica. El extracto de hoja de alcachofa, por ejemplo, ha demostrado su eficacia a la hora de reducir en el organismo los niveles de lipoproteínas de baja densidad –que también llamamos a veces el colesterol malo–. Muchos también recomiendan el arroz de levadura roja, cuya habilidad para hacer descender los niveles de colesterol y triglicéridos ha sido objeto de numerosos estudios científicos, y el té verde, que además nos ayuda a incrementar nuestros niveles de lipoproteínas de alta densidad –el colesterol bueno–.

    2. Alimentos para el corazón

    Azúcares refinados, pan blanco, almidón o alimentos ricos en proteínas animales… Cuando se trata de cuidar la salud de nuestro corazón es importante prescindir de determinadas comidas y seguir una dieta bajas en grasa y contra la hipertensión. La alimentación vegetariana también puede ayudar a reducir nuestro colesterol, pero antes de emprenderla debemos consultar necesariamente con nuestro médico.

    3. Fibra

    Cuando nuestra dieta es baja en fibra, el 94% del colesterol es reabsorbido y reciclado por el cuerpo, según la AHA –American Heart Association–. La avena, la cebada, las ciruelas o las judías, entre otros, son productos ricos en fibra. También existen suplementos artificiales que nos ayudan a consumir más cantidad de este compuesto, que ayuda a expulsar el colesterol de nuestro cuerpo a través de la digestión. Eso sí; dependiendo de si es soluble –la más común en legumbres y determinadas frutas– o insoluble –que predomina en cereales–, la fibra actúa de maneras diferentes durante su paso por el tracto digestivo. Si adolecemos de trastornos intestinales, debemos consultar a un médico antes de proponernos comer más fibra.

    4. Un vaso de vino

    Gracias a su concentración de saponina, el consumo moderado y continuado de vino –preferentemente, tinto– o zumo de uva hace descender los niveles de colesterol malo y eleva los del bueno, según demostró en 2003 un estudio de la University of California. La saponina también puede consumirse con el aceite de oliva o el haba de la soja.

    5. Contra el colesterol, fitoesterol

    Los fitoesteroles son el equivalente vegetal del colesterol que ocupa su lugar en el metabolismo y así, evita su absorción. Combinados con una dieta baja en grasa, su consumo continuado puede ayudar a que nuestro cuerpo asimile menos colesterol y que, a la larga, acumule menos cantidad del mismo. La concentración natural del fitoesterol es muy baja incluso en los productos en los que más abunda –maíz, soja o aceite de girasol–, de modo que muchos alimentos procesados industrialmente –como la margarina, la leche o los yogures– incorporan cantidades superiores de forma artificial.

    6. Mucho pescado azul

    Los pescados rico en ácidos grasos omega-3, como la trucha o el salmón,  hacen que nuestro nivel de triglicéridos descienda y con ellos, nuestro índice de grasa en sangre. La antiguamente denominada vitamina F también se encuentra en las semillas de lino y de chía, el sacha inchi, los cañamones y las nueces. Sus propiedades se descubrieron al observar la escasa indicencia de enfermedades cardiovasulares entre culturas donde el omega-3 se consume en grandes cantidades, como la inuit o la japonesa tradicional. En realidad, el omega-3 aumenta considerablemente el tiempo de coagulación de la sangre y por lo tanto, contribuye a la salud coronaria a largo plazo. Una vez más, también hace que los niveles de colesterol bueno suban.

    7. Poco ruido y muchas nueces

    Los especialistas también aconsejan comer nueces. Numerosos estudios demuestran que su consumo moderado rebaja nuestro nivel de colesterol malo y de triglicéridos. Las nueces, sin embargo, son alimentos ricos en calorías: hay que tenerlos presentes en los máximos calóricos diarios que nos haya recomendado el doctor.

    8. No todas las grasas son malas.

    Las grasas saturadas –las que encontramos en la carne roja, por ejemplo, o en algunos aceites, como el de palma o el de coco– pueden no ser buenas para la salud de nuestro corazón, pero otros como el de oliva o colza resultan saludables si los consumimos con moderación.

    9. Vigila tu peso

    Aunque sólo sea un poco, el peso extra eleva el riesgo de accidente cardiovascular, especialmente cuando se combine con otros factores como la hipertensión o elevados índices de azúcar en sangre. Cuando tenemos sobrepeso, también tendemos a acumular en nuestro cuerpo una cantidad superior de colesterol malo. Muchas personas se deshacen de sus elevados niveles de colesterol sencillamente adelgazando.

    10. Un poco de ejercicio

    Si algo recomiendan todos los especialistas, eso es moverse. Incluso el hábito de invertir diez o veinte minutos al día en una ligera rutina de ejercicios gimnásticos, en correr o en pasear hace que nuestros niveles de colesterol empiecen a bajar. Si te planteas perder colesterol a largo plazo y mantenerte en unos niveles saludables, no basta sólo con la dieta: es imprescindible hacer un poco de ejercicio.

    11. Y controla el estrés

    En 2007, investigadores de la Oregon State University descubrieron que un grupo de individuos acostumbrados a practicar la relajación y en posesión de habilidades sociales superiores tendían a acumular menos colesterol malo que otros sujetos experimentales con la misma dieta y régimen de ejercicios, pero sometidos a condiciones de estrés que no podían atajar mediante la correcta actitud. Como para tantos otros aspectos de la salud, el estrés y los nervios parecen contribuir a que acumulemos colesterol.

    Alma, Corazón, Vida
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