Lana del Rey: razones para un hundimiento
  1. Alma, Corazón, Vida
HA PASADO DE SER UNA CANTANTE 'COOL' A CONVERTIRSE EN LO PEOR

Lana del Rey: razones para un hundimiento

“Lana del Rey es un fraude, empezando por su nombre falso. Escuchar este disco [Born to die, recientemente estrenado] produce el mismo efecto que su actuación

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Lana del Rey: razones para un hundimiento

“Lana del Rey es un fraude, empezando por su nombre falso. Escuchar este disco [Born to die, recientemente estrenado] produce el mismo efecto que su actuación en el Saturday Night Live, donde parecía una niña cantando las canciones favoritas de su abuela y vistiendo también su ropa”, según The New York Times; en UK Independent criticaron su “su naturaleza triste, sombría y deprimente” y redujeron su personaje a “algo sin encanto, una muñeca sexual que se humilla y se desliza hacia un mundo materialista y vacío”; y en Pitchfork aseguraron que “es difícil encontrar alguna canción en la que Lana del Rey se revele a sí misma como algo más complejo que un objeto con un cono de galleta y una bola helada para chuparse los dedos del deseo masculino”.

"La salvadora del pop moderno"

Su nombre real es Elizabeth Woolridge Grant, Lizzy Grant para los amigos, pero se lo cambió a efectos escénicos por el de Lana del Rey porque “suena precioso al salir de la punta de la lengua”. Nació y creció en Nueva York hace 25 años, hija de un célebre inversor en dominios de internet, y vino a nacer al mundo de la música con un EP amateur titulado Kill Kill, que lanzó en la web, y su primer trabajo de estudio –que comercialmente seguía siendo amateur–, Lana Del Ray A.K.A. Lizzy Grant (sic.) producido en 2010 y que la catapultó a la gloria. 

En pocos meses Del Rey se convirtió en la sensación del indie en internet , ganó el británico Premio Q en la categoría Next Big Thing –literalmente, La Próxima Gran Cosa– y estableció el convenio más o menos colectivo de que era la gran promesa musical del momento. “Lana del Rey ha sido universalmente considerada la salvadora del pop moderno”, dijeron sobre ella en UK Independent. “La nueva sensación que todos estábamos esperando”.

¿Cómo ha conseguido "la gran sensación que todos estábamos esperando" convertise en "una niña cantando las canciones favoritas de su abuela", y hacerlo además a semejante velocidad? Incumpliendo y mucho las expectativas puestas en ella, eso está claro. Pero hay algo más.

El tropezón en Saturday Night Live

A lo largo del 2011 Del Rey fue sacando sus nuevos singles, como Videogames, y su álbum debut, Born to die, aparecía hace tan sólo unas semanas. La recepción del trabajo ha sido desigual, como suele decirse en estos casos, y las actuaciones de promoción en televisión no han suscitado más que críticas y alguna que otra broma. Lana no ha mostrado mucha deportividad al respecto, criticando de vuelta a todo y todos los que osan poner su talento en duda, lo que a su vez ha propiciado más y más crítica, a nivel ya saña, aluvión y trending topic.

Un patinazo importante en su ascenso meteórico ha sido su reciente aparición en el programa americano de sketches Saturday Night Live, donde Lana perpetró una actuación para el olvido que nadie, de momento, parece dispuesto a perdonarle. Cuando Lady Gaga hizo lo propio en octubre de 2009, por ejemplo, no mostró tampoco una gran vis cómica, pero su aparición en una escena junto a Madonna se tomó como la sucesión formal, pública y bilateral, entre la veterana reina del pop y la nueva princesa de aquello de lo que Lady Gaga sea princesa.

Del Rey, no obstante, no demostró mucho sentido de la perspectiva a la hora de encajar las críticas: “Me sentí a gusto con la actuación –aseguró en una entrevista días después–. Creo que he salido guapa y he cantado bien. Hay críticas sobre todo lo que hago. No es algo nuevo. En cuanto salgo a la calle, la gente tiene algo que decir sobre ello. […] No habría importado que hubiera estado completamente excelente”.

Una semana más tarde cancelaría varias fechas en Estados Unidos y Australia sin motivo aparente, aunque sospechado: Lana tiene un problema en la administración de su ego, otro de ansiedad en el escenario y otro, quizás determinante, a la hora de encajar las críticas. El tropezón de Saturday Night Live figurará en su biografía como la piedrecita en el camino que no te hace daño alguno si vas a una velocidad razonable, pero que a doscientos kilómetros por hora puede hacerte dar vueltas por la cuneta.

Lana del Rey, en su último concierto en Ámsterdam. (Efe)

¿Una mentira musical?

Aunque el de Lana, desde luego, no es un problema de comunicación. La crítica especializada, aquella que se dice inmune al prosaico imperio de lo mediático, tampoco parece dispuesta a hacerle un hueco en el panteón de lo que está bien a una músico que se dice a sí misma influenciada por Presley, Cobain y Britney Spears.

Su reducción técnica podría sintetizarse en melodías vocales sesenteras –hay quien la ha comparado con Nancy Sinatra–, arreglos de la misma época y una base electrónica de trip hop más o menos clásico. Ha sido en el juicio de calidad, no obstante, donde los críticos se han referido ella con verdadera saña.

No parecen haber ayudado sus videoclips, verdaderas odas a lo hipster; Blue Jeans, por ejemplo, donde Lana sea pasea guapa, vintage y lánguida a más no poder entre texturas de vídeo VHS –esto es tendencia ahora mismo en materia revival– o Born to die, un vídeo barroco, manierista y bastante anuncio de perfume francés donde aparece entronizada, coronada de flores rosas y guardada por dos tigres. Lana se enorgullece de crear ella misma sus vídeos, y hay quien replica que no le cabe la menor duda.

A Del Rey tampoco la ayudan sus intervenciones ante la prensa, en las que tiende a contar anécdotas sobre sí misma algo dramáticas, un poco sobreactuadas y en ocasiones, seriamente cuestionables. “Cuando tenía 11 años –comentó en una entrevista hablando de sus influencias– vi a Kurt Cobain cantando Heart Shaped Box en MTV y realmente me impactó. Me di cuenta de que era la persona más hermosa que jamás había visto. Incluso siendo tan joven realmente me identifiqué con su tristeza”.

Una historia que se repite

Lana del Rey, en todo caso, es la última en un patrón de fácil identificación en las tendencias musicales de los últimos años: mujeres, jóvenes, solistas y altamente carismáticas. Y todas han hecho una irrupción en el panorama internacional de forma relativamente explosiva; la británica Adele ha venido a suceder a la tristemente difunta Amy Winehouse, llevando el joven soul británico a derroteros algo más clásicos, y Lady Gaga y Kate Perry hace tiempo que coparon el nicho del mainstream pop con cuartel general en Estados Unidos. A estas se suman personalifades como Rihanna, Lilly Allen o Kesha, entre otras.

La extravagante Lady Gaga también protagonizó un 'outing' en 'Saturday Night Live'. (Efe)