¿Odiarías a tus padres si hubieran expuesto públicamente tu infancia?
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EL REGRESO DE AMY CHUA, LA 'MADRE TIGRE'

¿Odiarías a tus padres si hubieran expuesto públicamente tu infancia?

La Madre Tigre ha vuelto, y con fuerzas. Ahora que se reedita su libro en EE.UU, donde fue un auténtico éxito de ventas, se pregunta si

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¿Odiarías a tus padres si hubieran expuesto públicamente tu infancia?

La Madre Tigre ha vuelto, y con fuerzas. Ahora que se reedita su libro en EE.UU, donde fue un auténtico éxito de ventas, se pregunta si lo que hizo fue bueno para su familia, y confirma que sí. Eso es lo que ella considera, pero, ¿realmente es positivo exponer las intimidades de los niños a la opinión pública?

Amy Chua, la madre severa que prohibía a sus hijas sacar una nota menor de un sobresaliente (excepto en gimnasia o teatro), recuerda ahora haber pensado, “en algunos días oscuros“ que su familia podría “desmoronarse” porque ella había publicado un libro en el que explicaba cómo educa a sus hijas. De hecho considera que tanto su marido, Jed, como sus dos hijas, hubieran tenido “toda la razón” si se hubieran molestado porque ella expuso sus vidas privadas al público.

Como ella misma cuenta en la nueva edición de su libro, sobre su marido cayeron múltiples críticas por “permitir a su mujer torturar a sus hijas”, cuando, en realidad, ambas niñas decían que temían más a su padre que a su madre. “La gente conjeturaba cruel y alegremente con que Sophia y Lulú no tenían amigos, con que eran como robots, decían que podían llegar a ser enfermas mentales y tener conductas suicidas”.

De hecho, en opinión de la propia Chua, ante esos ataques muchos adolescentes “podrían haberse marchitado”. Pero sus hijas no lo han hecho, asegura. De hecho, tal y como recuerda con orgullo, su hija Sophia escribió una carta “tan traviesamente ingeniosa y alegre que alcanzó el empate conmigo” defendiendo la actitud de su madre.

Sin posibilidad de elección

Aún así, la exposición pública, sobre todo de menores, es algo muy delicado y difícil de manejar. Una de las hijas de la Madre Tigre la defendió públicamente, la otra calla. Ha tenido suerte, porque podría haber sido al contrario y estas niñas podrían haberse rebelado y haber expresado su rabia, tal y como explica la psicóloga Julia Vidal.

“Cada cual genera mecanismos de defensa individuales, y de hecho ni siquiera tendría por qué ser el mismo para ambas hermanas. No es el caso, pero hubiera sido muy normal que se hubiera generado una rabia tremenda que las chicas proyectaran sobre su madre por haberlas expuesto de esa forma”, asegura.

En opinión de su colega Jesús Ramírez, especializado en educación, lo que ha ocurrido con las ‘niñas tigre’ es que se han convertido en “víctimas” para una sociedad que las aprecia como seres más o menos vejados. “Cualquier forma de estigmatizar a un niño es perniciosa para él”, recuerda.

En este caso, y en muchos otros, se suma la falta de elección. Las hijas de Amy Chua no han podido elegir si querían o no ser conocidas por todo aquel que quisiera leer el libro que ha escrito su madre. Ellas no decidieron que sus pataletas de niñas estuvieran plasmadas en papel, ellas nunca dijeron que les encantaría que todo el mundo supiese cuánto sufrían al no poder cenar hasta que no les saliera perfecta la pieza que estaban ensayando con su instrumento.

“El principal problema radica en que cuando un padre o una madre exponen a sus hijos, lo hacen sin su consentimiento, y por la mera razón de que quieren el lucimiento propio, no el de los niños”, recuerda Ramírez.

Alergia a los insultos

Y es que no es fácil para un niño vivir de cara a la opinión pública, ya que si todos los seres humanos “somos un poco alérgicos a las críticas”, como asegura Vidal, los menores “son mucho más vulnerables”.

Sentirse continuamente observado es un verdadero problema emocional, de hecho las consultas están llenas de participantes en realities que han perdido el control de sus vidas, que se sienten expuestos a todas horas, que tienen vergüenza de muchos de sus actos… y todo ello genera ansiedad”, argumenta Vidal, quien recuerda que “la pérdida de intimidad que supone la exposición a la opinión pública no es nada saludable”.

Pero no es sólo el trastorno de ansiedad el peligro que acecha a las jóvenes Chua. “Por la educación que se les ha dado, estas niñas podrían sufrir excesos de perfeccionismo, una autoexigencia feroz y a raíz de eso una insatisfacción continua. La sobreprotección es el caldo de cultivo perfecto para los trastornos de ansiedad y de otros tipos”, recuerda Vidal.