Uno de cada dos asalariados pide a los Reyes Magos un cambio de empresa
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TRABAJAMOS DEMASIADAS HORAS Y COBRAMOS POCO

Uno de cada dos asalariados pide a los Reyes Magos un cambio de empresa

Los asalariados no piden a los Reyes Magos un aumento de sueldo, mejores condiciones laborales o cheques comida: su mayor deseo es cambiar de trabajo. Según

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Uno de cada dos asalariados pide a los Reyes Magos un cambio de empresa

Los asalariados no piden a los Reyes Magos un aumento de sueldo, mejores condiciones laborales o cheques comida: su mayor deseo es cambiar de trabajo. Según la encuesta anual realizada por Adecco entre 2200 empleados de distintos niveles laborales, un 49% de los trabajadores querría que 2012 le trajese un cambio de empresa. Mientras el pasado año sólo un 26,5% de los trabajadores quería cambiar de aires, en 2011 el porcentaje se ha doblado.

Un aspecto altamente significativo, señala Nuria Rius, directora de servicio de Adecco, en la medida en que señala una tendencia contradictoria. Que uno de cada dos trabajadores quiera cambiar de empleo revela una notable insatisfacción, ya sea porque no estamos en el puesto al que aspiramos, ya porque las condiciones de trabajo o el salario no sean los que deseamos. Pero al mismo tiempo, subraya el miedo que nos provoca la crisis. En tanto somos conscientes de que la situación del 2011 ha sido bastante mala, “preferimos no dar pasos de los que nos podamos arrepentir. Si nos vamos a otra empresa la jugada nos puede salir mal, con lo que preferimos quedarnos en lugar seguro”.

Uno de los elementos evidentes de insatisfacción es el sueldo, máxime cuando no esperamos que el año nuevo traiga un incremento de las cantidades percibidas. Más del 70% de los encuestados está seguro de que en 2012 no le traerá una subida de sueldo, el 8% sí que espera un incremento salarial y un 18% no sabe qué sucederá con su retribución. La crisis económica es la culpable de estas negativas expectativas en cuanto a las políticas retributivas. Por eso, tres de cada cuatro encuestados no pedirían a sus jefes un aumento de salario unilateral y un 45% de los encuestados solicitaría una subida de sueldo sólo en función de los objetivos de la empresa. Incluso un 33% acordaría con su superior mantener su salario hasta que mejorase la situación.

Demasiadas horas trabajadas

Sin embargo, un 22% sí está dispuesto a pedir un aumento de sueldo sin condiciones, independientemente de la situación de su empresa, lo que constituye un porcentaje revelador. Esa demanda incondicional de subida de salario puede tener que ver con que los sueldos son en general bajos o con que, a pesar de la crisis, hay compañías que siguen dando muy buenos resultados, por lo que el trabajador no percibe la necesidad de la congelación salarial. Pero también, asegura Rius, con que “estamos poco acostumbrados a relacionar nuestro salario con los resultados de la compañía. Como el hábito es ligar el incremento al IPC sin ningún tipo de vínculo con la productividad, damos por descontado que ha de ser así. Sin embargo, cada vez más candidatos son conscientes de que las cosas tienen que cambiar y se muestran más receptivos a otras formas de gestionar el salario”.

Estas dificultades a la hora de mejorar la retribución se intentan compensar, señala Rius, con otras prestaciones, siendo la más demandada la flexibilidad laboral, lo que se traduciría en variabilidad en los horarios, jornadas intensivas o teletrabajo. En tanto “somos el país europeo que más horas pasa en el puesto de trabajo, aunque seamos también uno de los que más abajo están en el ranking de productividad, no es raro que muchos empleados soliciten mejoras en las condiciones laborales que les permitan conciliar con la familia o tener más tiempo para ellos”.

El otro elemento estrella de las demandas no retributivas es la formación. Un 16% de los empleados la eligen en primer lugar, mucho antes que el seguro privado médico (12,4%) o que el plan de pensiones (10,1%). Menos valorados son beneficios sociales como descuentos especiales a empleados en ocio, cultura y consumo (7,4%), coche de empresa (6,8%) o guarderías para los hijos (4,7%).

El peor regalo

Para Rius, que prefiramos la formación antes que otro tipo de remuneración en especie pone de manifiesto “el cambio de mentalidad que está dándose en los trabajadores”. Si antes se ponían por delante el cheque comida o el seguro sanitario privado, retribuciones indirectas que afectan a cuestiones cotidianas, hoy somos conscientes de que “hay que hacer un esfuerzo para ser más empleables. Dado que en la actualidad hay más candidaturas para cada puesto, hay que formarse para tener mejores perspectivas laborales, tanto fuera como dentro de tu empresa. Es imprescindible diferenciarse de algún modo”.

Para la gran mayoría de los trabajadores el peor regalo de estas fiestas sería perder su empleo. Para el 54,8%, si los Reyes Magos les trajesen “carbón”, tendría la forma de una bajada de sueldo. El 17,4% no desearía en ningún caso trasladarse de ubicación. Para el 12% el regalo menos deseado sería la modificación del turno de trabajo. La reducción o eliminación de alguno de los salarios en especie sería lo más negativo para el 8,8% de los encuestados y al 6,9% no le gustaría “ser obsequiado” con un cambio de puesto o de tareas.