LA BATALLA POR EL ESPÍRITU DEL CAPITALISMO (II)

"Como no combatamos los abusos, nos espera un futuro neocolonial"

Los fraudes financieros han preocupado muchísimo en los Estados Unidos, asegura el abogado Juan Manuel Moreno-Luque. La mentalidad de los artífices de estos fondos, tipo Madoff, ha

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"Como no combatamos los abusos, nos espera un futuro neocolonial"

Los fraudes financieros han preocupado muchísimo en los Estados Unidos, asegura el abogado Juan Manuel Moreno-Luque. La mentalidad de los artífices de estos fondos, tipo Madoff, ha sido objeto de profundos estudios, hasta el punto de que “el FBI ha creado una brigada especial para determinar los mecanismos psíquicos de estos delincuentes de guante blanco. Se ha determinado que su patología es la misma que la de los asesinos en serie”. Sin embargo, juzgar y condenar a los artífices de estas estafas suele resultar complicado, pues el sistema judicial no está preparado para ello. En España, es todavía más difícil enjuiciar a gestores de fondos por su impericia, su negligencia o sus actuaciones dolosas debido a la falta de experiencia y de entendimiento que tienen los jueces en lo relativo a asuntos financieros. Además, "nuestro sistema es lento y costoso, corriéndose el grave riesgo de cargar en la jurisdicción civil con las costas, algo frecuente cuando los afectados se enfrentan a grupos  defendidos por legiones de abogados expertos en la materia y artistas en el engaño, no solo de los inversores sino también de los jueces".

Juan Manuel Moreno-Luque se ha significado en los últimos años como presidente de Activa, asociación nacida para defender a una parte de las más de 43.000 familias que perdieron su tiempo y parte de sus ahorros en el fondo Santander Banif inmobiliario.  Este fondo, nos dice, “responde al esquema tradicional de los fraudes piramidales y reúne lo peor de lo peor: lo peor de los fondos y lo peor del inmobiliario. Es el caso extremo de cómo esquilmar el ahorro popular, que aquí no tiene ningún futuro, pues la única posibilidad de salir del fondo para un inversor es siendo reemplazado por otro”. Activa ha entablado cuatro acciones contra la CNMV como responsable de haber autorizado este fondo y (no sólo, dice irónicamente Moreno-Luque, “por aquello que dijo Lenin de atacar siempre al eslabón más débil, sino porque tuvo una responsabilidad sustancial”)  y otra penal contra los responsables del banco. Alguno de estos últimos fue retirado de sus responsabilidades en relación al fondo con la máxima discreción, muy ‘a la francesa’. El banco alega que se ofrecieron préstamos y todo tipo de facilidades para que los partícipes pudiesen salir. El pasado diciembre, el banco anunció que ponía 2.500 millones de euros en el fondo. Moreno-Luque resalta la importancia de este hecho, sobre todo a la luz del panegírico que Le Monde dedica al fiscal de Nueva York, “quien, con 700 abogados, consiguió que Citigroup pusiera 300 millones de dólares como indemnización en un asunto de este tipo”. Según el Santander, los 2.500 millones de euros se pusieron ‘por motivos comerciales’.

Si se hubieran respetado las reglas...

El panorama descrito parece bastante desolador. Para el futuro de cualquier economía es de vital importancia contar con los instrumentos que canalicen el ahorro hacia la inversión productiva. La identidad macroeconómica básica de ahorro e inversión nos indica que el primer paso debe ser la reconstrucción del ahorro popular como base para inversiones que generen empleo, el principal problema de la economía española. Tal y como están las cosas, nos explica Moreno-Luque, nuestro futuro “es peor que sombrío. Por eso, quienes estamos involucrados en este terreno estamos obligados a luchar por reparar los daños causados. De lo contrario, nos espera un futuro neocolonial, esclavo, de servidumbre y dependencia absoluta ante aquellos países que sí protegen su ahorro, que serán quienes fijen un suelo para los precios de nuestros activos y deudas. Ya estamos experimentando lo que eso significa. Si hubiéramos hecho las cosas bien, si simplemente se hubieran respetado las reglas, España dispondría hoy de una cifra de ahorro cercana al billón de euros y otro gallo cantaría. Pero sólo tenemos unos 125.000 millones en fondos de inversión y 60.000 en fondos de pensiones”.

Los estafadores financieros han destruido los ideales sociales

No es momento de llorar sobre la leche derramada. Hemos de ser optimistas en nuestra acción y seguir modelos que puedan ayudarnos. El camino a seguir viene muy bien descrito en La batalla por el alma del capitalismo (Marcial Pons, 200, traducido por Begoña Moreno-Luque, hija de Juan Manuel. La saga continúa....) de John C. Bogle. Bogle, elegido por la revista Fortune como uno de los cuatro gigantes de la inversión del siglo XX, ha sido un acérrimo defensor de los derechos de los pequeños inversores desde  1951 y ha liderado el movimiento para la regeneración de las prácticas de la industria financiera. En 1974 fundó el grupo Vanguard, la segunda compañía de fondos de inversión mutualista del mundo con un volumen gestionado de más de 1,5 billones de dólares. Las innovaciones de Vanguard, incluyendo el primer fondo de inversión indiciado del mundo, dieron la posibilidad a muchos de participar en los mercados a un coste muy bajo. En su libro nos muestra todo lo aprendido de un sistema financiero como el norteamericano, donde los estafadores financieros han destruido los ideales sociales, dañado la confianza en los mercados y robado miles de millones. “Sus propuestas para una más que posible administración honrada y una estrategia de inversión inteligentes deberían ser bien analizadas en la Unión Europea”.

El enfoque que debemos adoptar respecto al desgobierno de los fondos de inversión, continúa Moreno-Luque, no tiene que ver con perspectivas ideológicas. “Hay que ser inflexibles con los que incumplen las reglas del juego. Las normas no pueden quebrantarse por quienes tienen la responsabilidad de gestionar una gran parte del ahorro nacional. Cuando planteamos una querella contra estos gestores, lo que tratamos es de obligarles a no defraudar la legislación vigente, lo cual es fundamental para calificar el sistema como bueno, lo que debería ser del máximo interés para los más liberales. Si no lo logramos, la desconfianza cundirá”. La codicia puede empujar a muchos a arriesgar sus ahorros con gestores que se caracterizan por sus malas prácticas, "lo que no es precisamente una buena base para regenerar nuestro maltrecho sistema”.

Si fallan los controles, el partícipe está perdido

España no puede esperar a la reacción siempre tardía de la UE. El primer paso tiene que ver con poner el énfasis en la supervisión. “Es absolutamente indispensable que haya dos tipos de supervisores y que estos cumplan sus funciones. Un supervisor interno e independiente de la gestión de los fondos dentro el banco depositario, y un supervisor externo que es la CNMV. Cuando esto falla, el partícipe se encuentra absolutamente vendido”. También es necesario, asegura Moreno-Luque, reformar la estructura de comisiones de los fondos, ligarlas más a los rendimientos y no tanto al volumen y, en muchos casos, “abaratarlas, sobre todo en relación a la renta variable, para apostar más por ella. Hay numerosos ejemplos que copiar de fondos de inversión cuyos costes y gastos son diez veces menores que los establecidos como máximos por la legislación española”.

Un sistema sólo es válido si respeta sus normas y no abusa de ellas

Por último, nada podrá hacerse sin la regeneración de la contabilidad financiera de las sociedades cuyos activos integran las carteras de los fondos. “La contabilidad debe ser la principal técnica de garantía para los inversores y para la eficiencia de los mercados de capitales. El derecho debe integrarse plenamente en un sistema contable que exija informar a todos los inversores de las limitaciones de la contabilidad y de la economía financiera y de los riesgos asociados a la inversión realizada”. En este orden deben recordarse las palabras con las que Bogle inicia su libro sobre el alma del capitalismo: “Mi generación ha dejado a América con mucho que resolver: tenéis toda una vida por delante para reparar lo que se ha quebrado. Mantened altos vuestros ideales y valores. Recordad siempre que incluso una sola persona puede marcar la diferencia. Y poned de vuestra parte lo necesario para comenzar de nuevo”.

La lucha de Juan Manuel Moreno-Luque contra el desgobierno de los fondos de inversión manifestado en la gestión de fondos negligente y a veces delictiva, contra el incumplimiento de las reglas del juego y a favor de una gran masa de pequeños ahorradores y de un sistema que es válido si es respetado y no se abusa de él, puede parecer titánica o incluso propia de un iluso o de un loco que se enfrenta a grandes poderes. Poderes que además se lavan las manos eludiendo sus responsabilidades, culpando a las crisis (Lehman, Madoff, subprime, etc.) de todos los males y explicando que su atacante ve fantasmas donde sólo hay una gestión ‘normal y prudente’ dadas las circunstancias de los mercados. Explicaba uno de nuestros grandes sabios, Miguel de Unamuno, en sus artículos ¡Muera Don Quijote! y ¡Viva Alonso Quijano el Bueno! que para matar el quijotismo español era necesario resucitar a nuestro Alonso el Bueno, vivificar la cordura que bajo aquella locura palpitaba, la bondad de Alonso Quijano que jamás faltó a los desvaríos de Don Quijote.  Este Alonso el Bueno es quien de verdad inspira a Moreno-Luque en una batalla que, teniendo mucho que ver con el alma del capitalismo, es de vital importancia para nuestro país.

*Este artículo es la continuación de una entrevista cuya primera parte se publicó ayer.

Alma, Corazón, Vida
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