Las compras compulsivas: valorarse poco y mal
  1. Alma, Corazón, Vida
POR CADA HOMBRE, HAY NUEVE MUJERES AFECTADAS POR ESTA ENFERMEDAD

Las compras compulsivas: valorarse poco y mal

Las compras compulsivas son otro malestar psicológico de nuestros tiempos, en parte propiciado por el crecimiento desmesurado de la oferta comercial, en parte por el aumento

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Las compras compulsivas: valorarse poco y mal

Las compras compulsivas son otro malestar psicológico de nuestros tiempos, en parte propiciado por el crecimiento desmesurado de la oferta comercial, en parte por el aumento del nivel adquisitivo de las personas.

Se puede considerar como una enfermedad mental que se encuadra dentro de las adicciones, porque la persona que la padece compra y consume de forma incontrolada todo tipo de bienes materiales, pudiendo tener finales muy drásticos como la bancarrota personal o familiar, el deterioro psicológico que sufre la persona que la padece,o unas relaciones familiares muy dañadas.

Es cierto que por cada hombre existen nueve mujeres compradoras compulsivas.

Los síntomas de esta enfermedad se manifiestan de la siguiente forma: son personas con escasos niveles de autocontrol, que actúan por tanto por impulsos y que no pueden frenar cuando van de compras.

Las compras las realizan sin ningún tipo de necesidad, y sólo sienten placer en el momento de adquirirlas, apareciendo posteriormente sentimiento de culpa. Suelen comprar utensilios y objetos que ya tienen, con lo cual se repiten comprando en muchas ocasiones lo mismo.

Suelen ser personas que o se valoran poco y mal, o están atravesando momentos difíciles de su vida, con lo cual estamos hablando de llenar vacíos afectivos y personales.

Hay que añadir que la sociedad de consumo y el exceso de publicidad repercuten negativamente en la persona compulsiva. Se aconseja por tanto el consumo responsable pero también una publicidad igual de responsable.

Estas personas normalmente suelen ocultar sus compras, engañando respecto de lo que gastan, sobre todo si viven en familia pero esto se descubre pronto. Gran parte de culpa de este maremágnum compulsivo lo tiene una sociedad en la que parece que comprar no tiene precio.

Pautas para ayudar a estas personas:

-       Ayudar a la persona que la padece a redescubrir aquellas parcelas y capacidades que desconocía de su persona.

-       Aprender a valorar “su otro alrededor”, sus relaciones familiares y sociales, pero sobre todo sanear y aumentar su autoestima, porque no hay mejor regalo para nuestra salud mental que comprar responsablemente, austeramente y estableciendo siempre prioridades.

-       Ayudar a rebajar los niveles de ansiedad que produce cualquier sentimiento de culpa.

-       Despojarles de las tarjetas del banco, las cartillas de ahorro y el en efectivo que esté en su poder.

Consejos para todos:

No salir a comprar cuando estamos atravesando momentos de tristeza o euforia.

Hacer una lista de lo necesario antes de salir de casa.

Organizar nuestro armario.

No gastar nunca por encima de nuestras posibilidades económicas.

Establecer prioridades a la hora de comprar.

Hacer la compra por casa evitando las grandes superficies.

*Elena Borges Velázquez es psicóloga clínica y educativa. Colegiada M-3669