SOBREVIVE GRACIAS A LA FE DE SU FAMILIA

Descubren que no estaba en coma 23 años después

Sorpresa en Bélgica. Los médicos han descubierto que uno de sus pacientes, que había sido diagnosticado en 1988 de estado vegetativo, no estaba en coma.

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Descubren que no estaba en coma 23 años después
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    Sorpresa en Bélgica. Los médicos han descubierto que uno de sus pacientes, que había sido diagnosticado en 1988 de estado vegetativo, no estaba en coma.

    Rom Houben, de 46 años, sufrió un accidente de tráfico hace 23 años y los médicos, después de varias pruebas, determinaron que no podía responder a ningún estímulo, ya que su conciencia se había extinguido.

    Sin embargo, Houben ha estado todo este tiempo postrado en la cama del hospital sin conseguir que nadie se diese cuenta de su situación. Todo cambió hace tres años, cuando el investigador del centro belga FNRS y director del Coma Science Group en el Cyclotron Research Center le sometió a un escáner que detectó actividad cerebral. Esto quedó confirmado cuando el paciente fue capaz de presionar con un pie un botón para indicar "sí". Tras el descubrimiento, el equipo médico diseñó una técnica para que pudiera comunicar sus pensamientos gracias a la ayuda de una logopeda.

    El hombre asegura que logró aguantar todo este tiempo gracias a la fe de su familia, según ha relatado su madre, Fina, en una entrevista a la cadena RTL. "Dice que logró conservar las ganas de vivir porque su familia creía en él. Siempre le mantuvimos a nuestro lado", explica la madre.

    "Cuando estaba en casa, lo teníamos en medio del salón. Nos lo llevábamos de vacaciones. Hemos estado en la Costa Azul, hemos viajado en literas de tren. La última vez que fuimos a la playa fue hace dos años", cuenta Fina Houben. "Él estaba en el meollo, como suele decirse. En la boda de su hermana, nos lo llevamos y se quedó despierto hasta las dos de la mañana", asegura la madre, cuya perseverancia le hizo dar con el experto neurólogo belga Steven Laureys, el primero en observar que tenía actividad cerebral.

    Fina siempre defendió que Houben estaba consciente, aunque nadie más fuera capaz de percibir las señales mudas que mandaba su hijo: "Pequeñas cosas me lo demostraban. Cuando le decía que me mirara, él levantaba un poco la cabeza y me miraba un poco. Le decía 'gira la cabeza' y él lo intentaba", recuerda.

    "Este año me preguntó si podía ir a plantar un arbolito en la tumba de su padre. Y así lo hicimos. También escribió una pequeña carta con la ayuda de la logopeda. Tenía necesidad de vivir su duelo y decir adiós a su padre", relata Fina Houben.

    Ahora, Rom Houben, que antes del accidente era estudiante de ingeniería y aficionado a las artes marciales, ambiciona comunicarse con sus seres queridos y publicar un libro "lleno de humor", según su madre. 

    Alma, Corazón, Vida
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