Dos sevillanos venden la cesta de Navidad más 'picante' del mercado

Si en su cesta de Navidad su empresa le regala un consolador en lugar de una paletilla de jamón y cambia el caviar por un lubricante

Foto: Dos sevillanos venden la cesta de Navidad más 'picante' del mercado
Dos sevillanos venden la cesta de Navidad más 'picante' del mercado

Si en su cesta de Navidad su empresa le regala un consolador en lugar de una paletilla de jamón y cambia el caviar por un lubricante con sabor a mora no se asuste. Simplemente su jefe habrá sucumbido a la idea de dos amigos, Sergio Herráez e Ignacio Moreno, que han aprovechado la crisis para agudizar el ingenio.

Los sevillanos han lanzado al mercado una cesta de Navidad con un único secreto: cambiar el dulce por el picante y coronar al tuppersex como el rey de la cesta. ¿Lo mejor? Es que éstas no engordan.

Hasta el momento, sus principales clientes son bares, peluquerías y hasta panaderías de toda la provincia de Sevilla. “A los clientes les hace gracia que la tengan colgada en el establecimiento”, cuenta Ignacio. Sergio, que trabaja en una distribuidora de máquinas de preservativos, reconoce que se ha sorprendido por la acogida tan calurosa que ha tenido la idea. “Empezamos poco a poco por probar y, a estas alturas, los encargos ya nos han desbordado”.

Otro punto a su favor: Mientras que las típicas cestas tardan un mes más o menos en darles salida, los boletos de estas cestas eróticas se despachan en menos de dos semanas. “Yo creo que aquí está el secreto del éxito” de estas cestas alternativas que rompen el tabú a la vez que invitan a unas ‘cálidas’ fiestas.

En sólo unos meses han repartido cerca de 200 cestas. Este mes el teléfono no para de sonar. “Se siguen vendiendo como rosquillas”, cuenta Moreno. Su reto ahora es que estas cestas de mimbre repletas de juguetes eróticos entren en el mayor número de hogares posible para la próxima Navidad. Así, los más vergonzosos se ahorrarán el trago de entrar en un Sex Shop.

Los promotores de las cestas más picantes de la Navidad reconocen que la cesta está enfocada más para las mujeres. Lubricantes, preservativos de colores y sabores, bolas chinas, ropa interior comestible… Y todo lo imaginable para ir preparando el terreno. Los hombres “se molestan” porque demandan cestas “más acorde con sus necesidades”. Sin embargo, Sergio sabe que este hecho no impide que “más de uno que muestra cierto pudor” ante temas de esta índole aparezca en su casa con una cesta erótica. La excusa podría ser perfecta: “Cariño, me ha tocado…”.

 

Alma, Corazón, Vida
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