Así serán las cajetillas de tabaco este invierno

Quien fume, a partir de este invierno, tendrá que cerrar los ojos si no quiere ver qué consecuencias puede derivarle el cigarrillo que se fuma.

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Así serán las cajetillas de tabaco este invierno
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Quien fume, a partir de este invierno, tendrá que cerrar los ojos si no quiere ver qué consecuencias puede derivarle el cigarrillo que se fuma. Encías podridas y bocas sin dientes, cáncer de garganta, pulmones destrozados o infartos cerebrales son algunas de las imágenes que, según las previsiones de Sanidad, vestirán las cajetillas de tabaco en España este mismo año. El objetivo es provocar un impacto emocional tan brutal que automáticamente se reduciría el número de fumadores y evitaría que nuevos consumidores cojan el hábito. La experiencia de más de veinte países avala que la estrategia cumple a rajatabla con su objetivo. Este domingo, Día Mundial de la Salud, la OMS anima a todas las naciones a difundir las imágenes. Al fin y al cabo, cualquier esfuerzo vale para combatir al tabaco. Sea como sea, hay que reducir las 150 muertes que se producen en España cada día por enfermedades relacionadas por este consumo. En todo el mundo, se anota cinco millones de muertes anuales. Así que, a partir de ahora, “quien quiera fumar, que fume sabiendo todo lo que pone en juego”, advierte Javier Ayesta, presidente de la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo.

 

Las estadísticas que maneja Sanidad sobre el impacto que provocan estas imágenes son las de países que llevan un tiempo con la medida impuesta, como Canadá o Brasil. Según el doctor Ayesta, demostrado está que muchos de los fumadores que se plantean dejar de fumar se quitan del hábito radicalmente en cuanto ven alguna de estas demoledoras imágenes. La clave del éxito es la técnica de marketing: si la imagen está en la parte superior de la cajetilla, el impacto es mucho mayor que si la imagen se localiza en la parte trasera. También ayudaría incorporar algún número de teléfono en la cajetilla de instituciones que ayuden a dejar el hábito y variar las imágenes con frecuencia para que el fumador no se familiarice con ella.

 

La pregunta que se hacen todos los fumadores es si es realmente necesario ver con sus propios ojos las demoledoras consecuencias de fumar. Y sí. Hasta que un fumador no se hace propia la idea de “esto me puede pasar a mí mañana” no se huye del hábito. “A los jóvenes les importa mucho más que el tabaco pueda destrozarles la boca que la propia muerte, porque lo ven como algo que posiblemente ocurra pero en un futuro demasiado lejano”, dice Raquel Fernández, presidenta de la organización nofumadores.org.

 

Se puede contar todo lo que sea verdad

 

Mientras que lo que se cuente y se muestre coincida con la realidad, no hay límites en la propagación de advertencias sanitarias sobre los riesgos que conlleva fumar. “¿Por qué se han consentido anuncios que publicitaban que fumando era un símbolo de éxito, que se liga más? ¿eso es cierto?, se pregunta Ayesta.

 

Demostrado ha quedado también que los mensajes escritos en la parte inferior de las cajetillas ya han perdido su eficacia. Se apuesta por la imagen porque efectivamente vale más que mil palabras, no entiende de idiomas (los extranjeros pueden no entender el mensaje escrito) y enseñan a los niños a familiarizarse con hábitos que no son agradables “o no son del todo agradables”, especifica Ayesta.

 

El cambio de vestimenta no puede ser el tema de preocupación de los sistemas sanitarios, porque la colocación de las imágenes corre a cuenta de la industria tabacalera. Sanidad simplemente se encarga de poner en marcha la iniciativa. “Con la inserción de las nuevas imágenes se destruye la imagen de marca”, dice Ayesta. En el armario se queda la imagen de mujer sexy con su paquete de Lucky Strike o la del cowboy que demostraba que el Marlboro no es para niñas.

 

La pena es que muchos países todavía no tienen pensado implantar esta medida antitabaco. Son 23 los países por los que ya circulan este tipo de cajetillas, y son cuatro los países que pronto implantarán la medida. Entre ellos está España. Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad, anunció hace unas semanas que pronto se adoptarían los mensajes visuales en el país, aunque no especificó qué imágenes de las 30 que maneja la OMS incluiría.

 

Se acabó el mucho ruido y pocas nueces. El fumar es un problema de salud pública como los embarazos entre adolescentes. El fumar es un problema de conducta que hasta ahora se ha promocionado, que transmitía madurez, independencia. Era un asunto de mayores que atraía demasiado a los jóvenes. Parece que las modas, por fin, están cambiando.

 

Alma, Corazón, Vida
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