Conozca cómo hacer frente al resfriado

Como cada año, se aproximan los meses más fríos y, con ellos, las dolencias típicas del invierno. Entre ellas, el resfriado común es una de las

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    Como cada año, se aproximan los meses más fríos y, con ellos, las dolencias típicas del invierno. Entre ellas, el resfriado común es una de las más habituales y la que más absentismo laboral y escolar provoca. Ahora bien, aunque todos somos susceptibles de padecerlo, no todos sabemos cómo prevenirlo o tratarlo adecuadamente. Saber diferenciarlo de la gripe es fundamental.

     

    Catarro, constipado o rinofaringitis son algunos de los nombres que utilizamos para designar el trastorno más habitual de los meses de otoño e invierno: el resfriado común. Ojos llorosos, dolor de garganta, tos, congestión nasal, cefaleas y un leve malestar general que en ocasiones incluso desemboca en fiebre moderada son algunos de los síntomas que muchas personas padecen durante los meses fríos del año. “El resfriado común es una de las enfermedades infecciosas más frecuentes y una de las principales causas de absentismo laboral y escolar”, explica Rafael García Gutiérrez, director general de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (anefp). Ello se debe en gran parte a que se trata de un trastorno muy contagioso que se propaga con suma facilidad. “Cualquier persona puede verse afectada y contagiarse bien a través del aire o bien por contacto físico”, añade García Gutiérrez.

     

    Un individuo resfriado expulsa el virus mediante la tos y los estornudos, con lo que cualquier otra persona puede sufrir el contagio respirando en un ambiente en el que el virus se ha propagado. Los gérmenes entran por la nariz o por las membranas de los ojos, y atraviesan la mucosa y pasan al organismo, al tiempo que se multiplican. Tocar objetos contaminados con las manos y luego llevárselas a los ojos o la nariz también puede facilitar el contagio. Todos somos susceptibles de padecer un resfriado, pequeños y mayores, si bien son los niños y los ancianos quienes más predisposición suelen tener a coger un resfriado. En el caso de los niños, su alto grado de predisposición se debe a que su sistema inmunitario aún no está plenamente desarrollado y a que frecuentemente conviven más horas en espacios cerrados como colegios y guarderías. En el caso de los ancianos, su elevado riesgo se debe a que sus defensas pueden estar debilitadas y presentar una menor resistencia para hacer frente a las infecciones.

     

    ¿Resfriado o gripe?

     

    La realidad nos dice que muchas personas no saben diferenciar cuándo se encuentran ante una gripe o ante un simple resfriado común. Los síntomas pueden ser similares en una y otra infección, aunque existen diferencias en cuanto a su duración e intensidad. Sin embargo se trata de dos enfermedades distintas que no evolucionan del mismo modo, y que, por tanto, debemos identificar para poder procurar el tratamiento adecuado a cada caso. La gripe está provocada por un virus, el Influenzavirus, del que existen tres tipos, conocidos como Influenzavirus A, Influenzavirus B e Influenzavirus C. Estos tres tipos se subdividen, a su vez, en varios subtipos. Aunque es un virus que muta cada año, siempre pertenece a una misma familia, por lo que se puede prevenir la aparición de la gripe gracias a las campañas de vacunación que ponen en marcha las diferentes autoridades sanitarias españolas y en las que se recomienda la vacunación de los grupos de población con más riesgo de padecerla como niños, ancianos y embarazadas.

     

    Por el contrario, el resfriado está provocado por multitud de virus de diferentes familias (rinovirus y coronavirus, entre otros), por lo que no puede combatirse con ninguna vacuna capaz de atacar a todos ellos, si bien algunas medidas preventivas pueden hacer a las personas menos proclives a padecerlo. Otra diferencia es que los resfriados resultan relativamente inofensivos y sus síntomas suelen remitir por sí mismos, gracias a las defensas naturales del organismo, en un periodo de tiempo que puede oscilar entre los tres y los seis días. Por el contrario, el virus de la gripe, aún cuando suele resultar leve, sí puede llegar a desencadenar una enfermedad de mayor gravedad.

     

    Evitar los cambios bruscos de temperatura y los espacios cerrados; cuidar la higiene personal lavándose con frecuencia las manos y no tocándose la nariz o los ojos tras haber estado en contacto con personas infectadas o posibles objetos contaminados; mantener una alimentación adecuada rica en frutas y verduras; beber muchos líquidos;  y abstenerse de fumar pueden ser algunos de los mejores aliados para que nuestras defensas puedan combatir los virus. Del mismo modo, el estrés, la falta de descanso o una dieta inapropiada pueden resultar un atenuante para que nuestro cuerpo no se encuentre en condiciones de resistir al contagio.

     

    Tratamiento

     

    Por el contrario, si no hemos sido capaces de prevenir la irrupción de los virus en nuestro organismo y estamos contagiados, lo primero que debemos hacer es identificar la infección ante la que nos encontramos para tratarla de forma adecuada. Tanto en el caso de la gripe como frente a un resfriado hemos de tener en cuenta que no debemos utilizar antibióticos para combatirlo, ya que estos medicamentos sólo son eficaces en enfermedades de origen bacteriano y no frente a infecciones causadas por virus. Una vez que hemos identificado la infección que padecemos como un resfriado, la primera medida que debemos observar es guardar reposo. Además, las personas que padecen un resfriado común deben tener en cuenta otras medidas que pueden ayudarles a superar su enfermedad, como beber líquidos en abundancia y mantener una alimentación rica en frutas y verduras.

     

    Actualmente no existen medicamentos capaces de luchar contra la infección, pero sí hay fármacos seguros y eficaces que pueden ayudarnos a aliviar los síntomas y a recuperarnos lo antes posible. Entre estos medicamentos encontramos descongestionantes nasales y antihistamínicos para reducir la descarga nasal y los estornudos; antitusígenos y mucolíticos contra la tos; colutorios para el dolor de garganta; y analgésicos para combatir el malestar generalizado producido por los virus causantes del resfriado. Todos estos fármacos no precisan de receta médica para su dispensación en las farmacias, previo asesoramiento del farmacéutico. También se pueden obtener medicamentos que combinan varios principios activos para luchar contra diferentes síntomas a la vez. “Aunque existen muchos remedios caseros tradicionales para el resfriado, lo más eficaz es el reposo y el uso de medicamentos contra los síntomas más molestos, como la tos, la secreción nasal y el malestar generalizado”, sostiene el director general de anefp. No obstante, recomienda que siempre que tengamos un resfriado consultemos con el farmacéutico antes de tomar ningún medicamento.

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