Psiquiatras y médicos reivindican "el valor del sufrimiento"
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Psiquiatras y médicos reivindican "el valor del sufrimiento"

Los médicos de atención primaria y los psiquiatras ha reivindicado "el valor del sufrimiento" en una sociedad "hedonista", que acude a la consulta con la esperanza

Los médicos de atención primaria y los psiquiatras ha reivindicado "el valor del sufrimiento" en una sociedad "hedonista", que acude a la consulta con la esperanza de arreglarlo todo con pastillas y que elude hablar de la muerte. Según los expertos, el tratamiento farmacológico a medio y largo plazo no debe estar recomendado cuando se experimenta la pérdida de un ser querido porque esto impide la evolución normal del duelo.

Esta es una de las conclusiones del Grupo de Trabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), dirigido a mejorar las habilidades de los doctores de familia, que atienden anualmente entre 70 y 100 procesos de duelo de sus pacientes, de los que un 3% se deriva a psiquiatría. El presidente de Semergen, Julio Zarco, ha explicado en rueda de prensa que el duelo es un proceso de adaptación tras la pérdida de un ser querido, un sentimiento que se encuentra también en alguien a quien dejó su pareja o, incluso, perdió un puesto de trabajo.

Ante el aluvión de pacientes que llegan a las consultas de atención primaria demandando cualquier fármaco para rebajar la tristeza, ha sentenciado que "el dolor del alma es bueno, porque hace que el ser humano avance y sirve para crecer como personas". Lo natural es que el 16% de las personas que han sufrido la muerte de un allegado presente un cuadro depresivo durante seis o doce meses, aunque cinco de cada cien pacientes desarrolla una sintomatología grave o un duelo patológico.

El sentimiento de culpa es uno de los factores que puede agudizar el proceso, al venir acompañado de pensamientos recurrentes, casi obsesivos, en relación a lo que se podría haber hecho. El psiquiatra Miguel Roca, de la Unidad de Psiquiatría y Psicología del Hospital Juan March, en Palma de Mallorca, ha alegado que cada vez más personas demandan tratamientos para no sufrir, ya que vivimos en una sociedad que no está preparada para ello.

Roca hizo hincapié en que las culturas orientales sobrellevan mucho mejor la defunción porque no obvian esta realidad, para la que incluso se prepara a los niños desde la escuela, "y aquí -ha ironizado- el Día de los Difuntos se ha convertido en Halloween".

Las creencias, junto con la socialización, familiares y amigos, son los resortes que han citado los especialistas para sobrellevar el duelo y han aducido que, cuando esto falla, aflora la depresión. A su juicio, las cultura occidentales, "ancladas en el hedonismo", cada vez poseen menos mecanismos para afrontar el dolor, porque su base es el consumismo y la competitividad, se aleja a los "seres inútiles", las familias son "mononucleares" y se tiende al individualismo.

José Ángel Arbesú, coordinador del Grupo de Trabajo de Salud Mental, ha abundado en que es fundamental "despedirse" del difunto, "verbalizar" y expresar el dolor, así como seguir los ritos funerarios que cada uno tenga según su religión. Ha esgrimido que "la escucha activa" y "el empatizar con la persona, intentando comprender sus sentimientos" son las mejores armas para ayudar a alguien que se encuentre en ese trance.

De ahí la importancia de los velatorios, ha comentado, para afirmar que "lamentablemente la muerte se ha convertido también en un negocio" que se vive fríamente en los tanatorios. El doctor ha dicho que actualmente se observa como "lo mejor visto" morir en un hospital, por la fe depositada en la técnica, en lugar de hacerlo en el hogar cogido de la mano de un familiar.

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