Tarde, mal y nunca: Cofares no quiere jugársela con Hefame
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Tarde, mal y nunca: Cofares no quiere jugársela con Hefame

Rectificar es de sabios, pero a veces puede ser demasiado tarde. El Colegio de Farmacéuticos de Murcia ha entendido por fin que la supervivencia de la

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Tarde, mal y nunca: Cofares no quiere jugársela con Hefame

Rectificar es de sabios, pero a veces puede ser demasiado tarde. El Colegio de Farmacéuticos de Murcia ha entendido por fin que la supervivencia de la Hermandad Farmacéutica del Mediterráneo (Hefame), una de las principales distribuidoras de medicamentos de este país, líder en amplias zonas de Levante, necesita crecer para sobrevivir, como el resto del sector.

La nueva Ley de Sanidad ha reducido considerablemente sus márgenes de beneficio y el tamaño se ha convertido en una cuestión esencial. Ahora hay que repartir el negocio con los grandes laboratorios que han decidido distribuir por su cuenta –que ellos también tienen problemas para mantener sus beneficios- y la entrada de nuevos y poderosísimos “operadores logísticos” ajenos al mundo de la Farmacia.

Ahora, meses después de echar abajo la operación, la corporación murciana ha tomado el acuerdo de instar a Hefame, “ante las amenazas y los riesgos que se vislumbran”, a “la fusión con Cofares u otros distribuidores de implantación nacional”, tal y como se puede leer en las cartas enviadas por su presidente, Prudencio Rosique (en la imagen), al Consejo Rector de la cooperativa, a sus colegiados e, incluso, a los presidentes del resto de Colegios de Farmacia, anunciándoles la buena nueva.

Rosique fue, precisamente, uno de los principales opositores al fallido intento de sumar fuerzas. Lo malo es que Cofares ya no está por la labor. Fuentes de la cooperativa madrileña, probablemente la única capaz de aguantar en solitario los nuevos tiempos que se avecinan, han asegurado a El Confidencial que, salvo que cambien mucho las cosas, no piensan en repetir la experiencia.

“Es como jugárselo a los chinos”, explica, y recuerda que, al tratarse de cooperativas, la decisión está en manos de las siempre imprevisibles juntas de vecinos en las que los socios deben aprobar la fusión y ya han pasado por la experiencia de cómo todo se iba al garete por un pequeño porcentaje de votos. Y es que en este tipo de asambleas no siempre priman los estudios técnicos, sino la política interna (cuando se rechazó el primer intento, Hefame salía de unas complicadas elecciones para renovar la directiva, al frente de la cual se aupó Antonio Abril) y las relaciones personales.

La distribuidora que dirige Carlos Hernández Bosch ha aprendido la lección y por ahora sólo está dispuesta a crecer mediante compras o absorciones. Cofares se lo puede permitir. Hefame, en cambio, lo tiene mucho más difícil, por no decir imposible, y tiene sólo dos opciones: buscar socios entre las muchas cooperativas de mediano y pequeño tamaño que están en la misma tesitura, o aceptar nuevas condiciones que ya no serán tan favorables como hace unos meses. Los trenes hay que cogerlos cuando pasan.