Consejos para evitar intoxicaciones por consumo de pescado y marisco

Ya es Navidad en los grandes centros comerciales, y en estas fechas aumenta el consumo en toda España de pescado y marisco. Estos alimentos deben estar

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Consejos para evitar intoxicaciones por consumo de pescado y marisco
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    Ya es Navidad en los grandes centros comerciales, y en estas fechas aumenta el consumo en toda España de pescado y marisco. Estos alimentos deben estar presentes en toda época del año porque contienen poca grasa y es una buena fuente de proteínas, vitaminas y minerales. El mayor peligro recae en su posible contaminación y en muchas ocasiones depende del consumidor.

    Las medidas de precaución son muy sencillas y tienen que seguirlas sobre todo aquellos que padecen una inmunidad inferior a la normal (VIH/sida, bajo tratamiento anticanceroso…), así como las mujeres embarazadas, diabéticos, ancianos y niños pequeños.

    La bacteria más común es el vibrio bacterium y la intoxicación se manifiesta por diarrea y dolores abdominales. También existe un virus muy latoso, el norwalk que provoca indisposiciones gastrointestinales. Además, el virus de la hepatitis A infecta el hígado y causa síntomas que incluyen fiebre, cansancio, náuseas, malestar abdominal, orina oscura e ictericia.

    Las toxinas naturales no pueden identificarse a simple vista pero hay que tenerlas en cuenta si aparecen síntomas como los cólicos y diarreas. Los residuos químicos tóxicos, como el metilmercurio, los bifeniles policlorados y las dioxinas pueden acumularse en animales acuáticos y poner en peligro las vidas de los que los consumen.

    Para sortear estos diminutos pero peligrosos enemigos el primer consejo es comprar el pescado o el marisco en el último lugar de la lista de la compra. Por supuesto, buscar el producto más fresco. Cabe recordar que el pescado que está en buenas condiciones debe tener los ojos claros, no hundidos y brillantes, las agallas de un color rojo o rosa vivo, sin mucosidad, con una carne dura y elástica y una piel brillante. Los filetes también deben ser duros y de apariencia húmeda, sin bordes de color marrón. El pescado deberá estar frío, no debe dar mal olor y se ha de transportar en bolsas aparte o junto a otros alimentos refrigerados.

    Una vez en casa, conservarlos en la parte más fría de la nevera. Para manipularlo, no hay que usar tablas de madera (tampoco para pollo o carne). Mejor las tablillas de plástico porque se limpian mejor. Igualmente, hay que lavar bien los utensilios de cocina tras su uso. En cuanto al tiempo de conservación, varía en función de su variedad y su calidad, pero es conveniente consumir el pescado y marisco a los dos días de comprarlo. Por último, la descongelación, siempre dentro del frigorífico y si no es posible, bajo un chorro de agua fría.

    Alma, Corazón, Vida
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