JOSÉ ANTONIO GRANERO, DECANO DEL COAM

"En Alemania, los arquitectos compiten por calidad. Aquí se lo damos al más barato"

Son tiempos muy difíciles para los arquitectos en España. Siete de cada diez está en paro, trabaja en situación ilegal o apenas ganan mil euros al mes.
Foto: José Antonio Granero, decano del COAM.
José Antonio Granero, decano del COAM.

Son tiempos muy difíciles para los arquitectos en España. Siete de cada diez está en paro, trabaja en situación ilegal o apenas gana mil euros al mes. La crisis, tanto económica como inmobiliaria, ha supuesto un duro revés para miles de profesionales, unos 50.000 en toda España. Algunos han decidido poner tierra de por medio, con mejor o peor fortuna, mientras muchos de los que se han quedado se han visto inmersos en una guerra brutal de precios. El futuro se presenta, más incierto, si cabe, con el Anteproyecto de la Ley de Servicios Profesionales (LSP) a punto de salir del horno parlamentario. El decano del Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM), José Antonio Granero, ha hablado con El Confidencial sobre los retos de esta profesión.

Pregunta: ¿Qué hay de malo en la futura LSP que ha provocado tanto cabreo entre los arquitectos?

Respuesta: La desregulación planteada en el Anteproyecto de LSCP por el Ministerio de Economía excede sin motivo los planteamientos de la Unión Europea. El Gobierno se escuda para justificarla en que se trata de una imposición europea y no solo no es cierto, sino que desde Europa siempre se ha valorado muy positivamente nuestra profesión, tanto por la formación de los arquitectos como porque la Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) funciona muy bien y es muy clara con los consumidores.

P.: Pero, ¿el objetivo no es la liberalizar ciertas profesiones?

R.: No es lo mismo liberalizar que desregular que es lo que se propone hacer el Gobierno con esta ley con la que los ciudadanos quedarán totalmente desamparados e indefensos cuando decidan contratar los servicios profesionales de un arquitecto. No podemos tolerar que haya piratería, que cualquiera pueda intervenir en el mundo de la arquitectura, sin que quien los haga, esté capacitado. Porque si algo sale mal, el coste es elevadísimo. Un fallo, por ejemplo, en un teatro, podría suponer un peligro muy grave para la seguridad tanto jurídica como física. Para que esto no suceda, la regulación tiene que venir de alguien independiente, en este caso, los colegios profesionales. Hay que dar amparo a los consumidores y también a los profesionales evitando a los piratas. 

P.: ¿Quién se ocupa ahora de ello?

R.: Ahora, las competencias están delegadas en los colegios profesionales que son los encargados de autorregular esta profesión sin que ello suponga ningún gasto para el erario público. Pero si la LSP sale adelante, ¿quién nos va a sustituir? Es como si para controlar el tráfico, el Gobierno decidiera quitar los semáforos, los ceda el paso o los guardias que lo regulan. Ellos dirían que han liberalizado el tráfico pero, ¿quién se atrevería a circular por esas calles? Es necesario dar garantías a los consumidores.

En el año 96 se produjo un desastre absoluto en España cuando se eliminaron las tarifas de honorarios porque se decía que iban en contra de la competitividad pero fue un gran errorP.: ¿Cuál es el caballo de batalla de la profesión?

R.: La existencia de tarifas con honorarios, como hay en Alemania. En el año 96 se produjo un desastre absoluto cuando se eliminaron porque se decía que iban en contra de la competitividad, pero fue un gran error. Las tarifas son necesarias para que tanto los consumidores como, sobre todo, las propias administraciones públicas sepan cómo contratar a los profesionales. Es básico saber lo que hay que pagar por un servicio profesional. En Alemania existen esas tarifas que impiden que, a diferencia de lo que sucede en España, se trabaje por debajo de determinados precios. ¿Alguien que necesita operarse acude a una subasta a ver cuál es el cirujano más barato? No. Quien se va a operar quiere al mejor. Y así es como debería ser también en el caso de los arquitectos porque al cliente, lo barato puede salirle caro. Y al propio arquitecto, muy caro, puesto que carga sobre sus espaldas con la responsabilidad de su trabajo durante diez años. Si tuviéramos unas tarifas, podríamos competir en calidad. En Alemania se compite por calidad. En España, por el contrario, se lo damos al más barato. 

P.: ¿Tan mal pagado está un arquitecto?

R.: Pongamos un ejemplo. Una vivienda en Madrid de 100 metros cuadrados que se vende por 300.000 euros. Es decir, a 3.000 euros el metro cuadrado. El arquitecto cobra aproximadamente un 1% o 1,5% de esa cantidad: unos 3.000 euros sobre el precio de venta. El vendedor, el comercial, sin responsabilidad ni valor añadido, se lleva un 3% de la venta final: 9.000 euros. Los arquitectos son los responsables del proceso completo de proyecto, licencia y dirección de las obras, con un trabajo de más de un años antes de la construcción, dos de construcción y diez más de responsabilidad, coordinando y dirigiendo equipos multidisciplinares a su cargo, con formación extraordinaria, y recursos muy costosos para dar un servicio profesional de altísima calidad y responsabilidad. Y se les paga menos del  1,5%  del valor final. El único que se queda y responde durante diez años con su patrimonio personal es el arquitecto. El constructor puede desaparecer. Pedimos a la profesión calidad, innovación, formación y, sin embargo, cada vez les pagamos menos. Y se pretende que creamos que los honorarios mediante tarifas o baremos orientativos son anticompetitivos o inflacionarios del precio de la vivienda. Esto no puede durar un día más.

P.: ¿Cómo se valora a la profesión en España?

El ejemplo que estamos dando fuera es terrible. El desprecio a los arquitectos, haciéndole competir no en calidad de sus servicios, sino solo en el precio, llevará a la piratería y la banalización de sus serviciosR.: En España se sigue deteriorando y destrozando todo un tejido empresarial que, sin embargo, está muy valorado fuera de España. Tenemos a grandes arquitectos trabajando fuera de nuestro país en grandes proyectos internacionales y en las mejores escuelas de arquitectura del mundo. El ejemplo que estamos dando fuera es terrible. El desprecio a los profesionales, en este caso los arquitectos, haciéndole competir no en calidad de sus servicios, sino solo en el precio, llevará a la piratería y la banalización de sus servicios, la desaparición  de ese tejido de pequeñas y medianas empresas de gran valor, que han hecho posible la calidad, presencia y el prestigio internacional de nuestra arquitectura, que ha contribuido y contribuye de manera esencial a la calidad de vida y a la marca España.

P.: ¿Al deterioro de la profesión no ha contribuido el propio sector, por ejemplo, con los falsos autónomos?

R.: A mí me han llegado a preguntar si era de los caros o de los baratos. Si tenía contratados a falsos autónomos o no, lo que, además de ilegal lo considero competencia desleal. Desde hace años se ha erradicado y no tengo noticia de que se siga produciendo este fenómeno.

P.: ¿Han podido reinventarse los arquitectos?

R.: Hoy en día es normal la presencia de los arquitectos en nuevos ámbitos como la energía y el medioambiente, el patrimonio, el paisaje, la comunicación y la difusión en la industria cultural, la asistencia y consultoría estratégica en empresas de tecnología, servicios, financieras y de seguros, el diseño y la moda, en el mundo de la salud y la dependencia, en la movilidad y la accesibilidad, tanto en la empresa privada como en la administración, y en el entorno nacional e internacional. Pero en lo que tiene que ver con el ejercicio tradicional de la arquitectura, en edificación y urbanismo, la situación es muy difícil, sobre todo porque en España hemos vivido una gran mentira, donde las cosas tenían un valor ficticio, y se gastaba mal y desproporcionadamente, tanto por las administraciones como por la empresa privada. 

P.: ¿Qué opina de la polémica Operación Canalejas?

R.: Se trata de una operación de cirugía fina. Como en toda intervención sobre el patrimonio pedimos que se haga con rigor y transparencia. Hemos presentado alegaciones al proyecto porque no estábamos de acuerdo en la manera de abordar una parte. Se han hecho algunas modificaciones y ahora estamos a la espera de poder analizar todo el proyecto. No podemos tener siete edificios vacíos que se vayan deteriorando poco a poco. Pero queremos que tengan el mejor uso. Lo que más nos preocupa y sobre lo que más dudas tenemos es el tema de los aparcamientos.  

Vivienda
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
25 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios

ÚLTIMOS VÍDEOS

Swans TV - EXCLUSIVE: Fernando Llorente signs for the Swans
Mireia Belmonte desvela las claves de sus pruebas olímpicas
PASE GOL Y GOL DE FALCAO/MONACO VS FENERBAHCE....SE RETIRA POR LESION

ºC

ºC