06/06/2012
(06:00h)
El mercado inmobiliario tiene dos colores bien distintos a uno y otro lado de los Pirineos. Mientras que en España la vivienda no deja de caer, acumulando descensos de un 10% en los precios de nueva construcción y segunda mano, en Francia la situación es bien distinta en las principales ciudades del país, donde los precios no dejan de subir en un clima de especulación salvaje.
Según los datos de un informe realizado por la consultora Danske Research, el repunte acumulado desde el año 2000 en el mercado inmobiliario galo supera el 120%. Los vendedores no están dispuestos a rebajar los precios de sus inmuebles y el mercado, ante una ausencia total de liquidez, no deja de excluir a las rentas medias y bajas.
El mercado que más está sufriendo esta subida indiscriminada de precios es el del alquiler. La nueva ministra de Vivienda del Gobierno de François Hollande, Cécile Duflot, ha anunciado que emprenderá medidas para frenar la especulación que está llevando a muchas familias –buena parte de ellas jóvenes- a marcharse a viviendas en la periferia de las grandes ciudades.
El plan se realizará en tres tiempos. Primero se realizará un análisis global de la situación del mercado y después se aplicará íntegramente una ley de 1989 en la línea de la moderación de los alquileres. Según ésta, el propietario no podrá cambiar el alquiler de forma discrecional, sino que deberá ajustarse al índice oficial que se utiliza para la revalorización de los contratos en vigor, y que varía en función de la inflación.
Todo eso se enmarca en un procedimiento que incluirá la cesión de suelo por la Administración de forma gratuita destinado a la construcción y un mecanismo de ‘fianza solidaria’ para los jóvenes, respaldada por los poderes públicos.
Una vez en marcha esos dispositivos, se procederá a reformas de mayor amplitud para incrementar el ritmo de construcción de vivienda, la renovación de un millón de los inmuebles existentes por cada año, así como elevar el porcentaje de viviendas sociales del 20% al 25%.
Los expertos consideran que el mercado inmobiliario francés presenta los signos característicos de burbuja, estimando caídas de los precios de entre un 10% y un 20% en los próximos años. Más complicado se antoja predecir cuándo podría estallar ésta, si bien los analistas consideran razonable un plazo de dos años.
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COMENTARIOS
1Fernan Gonzalez 09/06/2012 | 20:48
Esto es pensar con la cabeza y adelantarse a los acontecimientos.