ruta de cuatro días

Lisboa: Torre de Belém, Alfama, elevador de Santa Justa y más

Conocida como la 'ciudad de la luz', la capital de Portugal hace honor a su apodo ofreciendo a sus visitantes un sinfín de atractivos

Foto: Así de bonita se ve la luz de Lisboa. (iStock)
Así de bonita se ve la luz de Lisboa. (iStock)

Lisboa es una de las capitales europeas más visitadas por los turistas españoles. Su proximidad, su simpatía con los extranjeros y su singular callejero son solo tres de los múltiples atractivos que la disponen como un destino ideal para conocer. Denominada como la 'ciudad de la luz' por la forma tan especial en que los rayos del sol inciden sobre sus fachadas y monumentos, también es nombrada como la 'ciudad de las siete colinas' por el conjunto de montículos que componen su centro histórico.

Plaza del Rossio, en Lisboa. (iStock)
Plaza del Rossio, en Lisboa. (iStock)

Todos estos secretos y otras curiosidades son las que conocerá si se anima a poner su brújula rumbo a la ciudad más grande de Portugal. Un guía de habla española le acompañará durante aproximadamente tres horas y media para hacerle partícipe de la historia lisboeta. Durante este tiempo, recorrerá el casco viejo de la urbe paseando por la plaza de Restauradores y por el barrio del siglo XVIII conocido como la Baixa Pombalina. La plaza de Rossio no puede faltar en esta selección de lugares míticos, un lugar cuyo nombre actual es plaza de Don Pedro IV pero que ha mantenido su denominación anterior como costumbre.

Elevador de Santa Justa, en Lisboa. (CC)
Elevador de Santa Justa, en Lisboa. (CC)

Continuará enamorándose de Lisboa cuando contemple las vistas que se exponen ante usted desde una altura de 45 metros. Allí habrá subido tras acceder al Elevador de Santa Justa —entrada incluida en el precio del viaje—, uno de los cuatro únicos ascensores que todavía a día de hoy se mantienen activos en el callejero lisboeta por ser una forma rápida de acceder desde el barrio de la Baixa Pombalina hasta el Barrio Alto. La fama de este elevador es una constante a lo largo de su historia pues el primer día de su inauguración, el 10 de julio de 1902, ya consiguió vender nada menos que 3.000 tiques.

Barrio Chiado, Alfama y Castillo de San Jorge

El guía continuará ilustrándole sobre la vida de Lisboa cuando recorra el Largo do Carmo y el Chiado, considerado como el barrio más 'trendy' de la ciudad. En sus terrenos se ubican algunas de las tiendas más antiguas de la capital, así como la centenaria cafetería Brasileira do Chiado —también nombrada como Café A Brasileira—, que en 1997 fue catalogada dentro del Patrimonio Arquitectónico de Portugal por ser un inmueble de interés público. En sus mesas se han sentado desde intelectuales a artistas, incluyendo al poeta Fernando Pessoa, que queda inmortalizado en una estatua a tamaño real situada en la terraza del local.

El aroma de los granos de café quedará sustituido por el de la 'ginjinha', un licor portugués elaborado a base de cerezas y guindas mezcladas con aguardiente que podrá degustar en una de las terrazas de la plaza de Comercio. En este emblemático lugar de Lisboa subirá al tranvía 28 para trasladarse hasta el barrio de Alfama, el de más edad de toda la ciudad, donde las estrechas y enrevesadas calles llevan en el aire un apetecible olor a las clásicas espetadas de sardinas que se cocinan por doquier.

Uno de los rincones de la Baixa Lisboa. (iStock)
Uno de los rincones de la Baixa Lisboa. (iStock)

La visita guiada termina con el Castillo de San Jorge, un edificio con más de ocho siglos de historia que corona la colina más alta de Alfama. Antiguamente, esta construcción fue empleada por los musulmanes como fortificación, motivo por el cual era conocido como el 'castillo de los moros' tras su reconquista a mediados del siglo XII. Al terminar su recorrido por el interior del monumento —reconstruido durante el siglo pasado tras el terremoto que azotó Lisboa en 1755—, puede emplear su tiempo libre regresando al centro de la ciudad dando un paseo o degustando las recetas más tradicionales de Portugal —como, por ejemplo, el bacalao o un sándwich de carne y jamón cubierto con una salsa picante llamado 'francesinha'—.

Cena con alma de fado

“El fado es un misterio. Nunca nadie va a lograr explicarlo”, dijo la cantante lisboeta Amalia Rodrigues al ser preguntada por el éxito de este estilo musical. Para disfrutar de sus melodías e intentar dar con la razón que atrapa a millones de oyentes en todo el mundo, su viaje incluye una cena durante la cual se interpretarán algunos temas cantados en directo. La guitarra portuguesa, diferenciada del resto de instrumentos similares por tener 12 cuerdas, acompañará las voces que pongan la nota de fado a una experiencia gastronómico-musical.

La plaza del Comercio de Lisboa. (iStock)
La plaza del Comercio de Lisboa. (iStock)

El menú se servirá en Casa de Linhares, un restaurante situado en la parte baja de la casa donde habitaron los condes de Linhares. El espacio aún conserva la esencia de esta familia noble portuguesa en sus altas paredes de piedra, sus grandes columnas y su imponente chimenea.

Y si aún le quedan ganas de más…

Tranvías en las calles de Lisboa. (iStock)
Tranvías en las calles de Lisboa. (iStock)

Los expertos aseguran que una visita al barrio de Almada está especialmente indicada para los amantes del buen comer. Para llegar hasta allí, basta con coger un ferri que parte desde la plaza del Ccomercio, cruza el río Tajo ofreciendo unas vistas increíbles y llega hasta la otra orilla para dejar a los visitantes elegir el restaurante que prefieran.

No puede dejar de probar el riquísimo arroz caldoso con marisco que es típico de Almada, pero si lo que realmente le gusta es la carne, La Brasserie de L'Entrecôte es su restaurante. Lo más llamativo de este local es que solo existen dos platos en su carta: ensalada y un 'entrecot' servido con patatas paja y una salsa secreta que le hará chuparse los dedos. Si tiene intención de degustar estos manjares, no se olvide de reservar, pues es tal su fama que resulta complicadísimo conseguir mesa sin haber pedido cita con tiempo.

De postre, puede acudir a Belém para deleitarse con sus 'pasteis'. Estos dulces se venden en pastelerías muy próximas a la famosa torre homónima y al Monasterio de los Jerónimos, dos lugares de visita imprescindible en Lisboa a los que se puede llegar dejándose llevar por el bamboleo del tranvía 28. Por la noche, la zona que acogió la Expo en 1998 se llena de ambiente. Sin duda, el mejor broche para un viaje a Lisboa que tendrá ganas de repetir.

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