una semana

Sicilia: qué ver además del volcán Etna, Siracusa y Cefalú

Para conocer esta maravillosa región italiana, existen rutas programadas que permiten a los viajeros explorar sus secretos de mano de expertos guías

Foto: Costa de Sicilia. (iStock)
Costa de Sicilia. (iStock)

Ciudades como la clásica Roma, la romántica Venecia o la artística Florencia acuden a la mente al mencionar el nombre de Italia. Sin embargo, el país con forma de bota también alberga otras localizaciones de gran interés cultural y natural, como la magnánima Sicilia. Para conocer esta maravillosa región italiana, existen rutas programadas que permiten a los viajeros explorar sus secretos de mano de expertos guías que les ilustrarán sobre la historia y tradición de esta isla de cinco millones de habitantes.

Palermo, la capital de Sicilia, es la primera parada en este viaje por tierras vecinas. Después de pasar la primera noche de su estancia en un cómodo hotel palermitano, pondrá rumbo a Monreale, donde disfrutará de su famosa catedral y su claustro de 228 columnas, catalogados dentro de la influencia del arte normando. Y de templo… a templo, pues de nuevo en suelo de Palermo tendrá la oportunidad de visitar la dorada y brillante Capilla Palatina, utilizada por los reyes normandos de Sicilia desde el siglo XII, así como la catedral de la capital siciliana, con su marcado acento oriental, tan característico del exterior del monumento.

Tras reponer fuerzas en un restaurante local, por la tarde se puede contratar la excursión a las catacumbas de los Capuchinos, donde cerca de 8.000 momias duermen el sueño eterno. Niños, monjes, mujeres vírgenes, hombres y ancianos descansan para siempre en estas criptas subterráneas no aptas para miedosos. La playa de Mondello y el Santuario de Santa Rosalía, ubicado en el Monte Pellegrino, son otros dos de los destinos que se conocerán en esta expedición vespertina opcional.

Cefalú y el volcán Etna

Los que han tenido la suerte de visitar Cefalú destacan de esta ciudad la belleza de la luz que reflejan sus edificios. Muy próxima al mar, esta localidad italiana ofrece una magnífica paleta de colores que se complementa con la visita a la catedral. Considerado uno de los monumentos normandos más importantes de la isla, este templo que originariamente se diseñó para albergar los restos mortales de los reyes sicilianos podría haber inspirado algún relato fantástico del este. En el callejero de Cefalú también se puede contemplar el lavadero medieval conocido como 'lavatoio medievale', que las mujeres de la zona han utilizado para lavar sus prendas hasta hace relativamente poco.

Volcán Etna. (iStock)
Volcán Etna. (iStock)

La siguiente parada de su ruta será Messina, donde un 'tour' panorámico de la ciudad le hará partícipe de las hermosas vistas sobre el estrecho que separa Sicilia del continente europeo. Si quiere comprar algún 'souvenir' de su estancia en la isla italiana que está visitando, no dude en adquirir alguna de las joyas o piezas de artesanía que se venden en las angostas callejuelas de Taormina, donde aún se respira cierto ambiente medieval.

Si lo que le gusta es la naturaleza, el siguiente punto del recorrido le conquistará. El volcán del Etna le presentará su regia planta, presumiendo de los 3,3 kilómetros de altura que registra. Podrá subir por la ladera del considerado como volcán más alto de Europa gracias a un autobús que le llevará hasta el refugio Sapienza, a 1.800 metros de altitud, y tendrá la oportunidad de contemplar los preciosos paisajes ‘lunares’ que se localizan en el entorno de sus cráteres apagados —conocidos como ‘crateri silvestri’—.

Volcán Stromboli. (iStock)
Volcán Stromboli. (iStock)

El almuerzo tendrá lugar en un restaurante local antes de seguir rumbo a Taormina, en la cúspide de la pintoresca roca del Monte Tauro, que actúa como improvisado límite con la provincia de Catania. El resto del día tendrá tiempo libre para pasar una tarde de compras, recorrer las románticas calles de la ciudad o visitar el famoso teatro griego, con capacidad para 5.000 espectadores y que regala unas vistas incomparables tanto del Etna como del mar Jonio.

Siracusa y Ragusa

El quinto día de su viaje dará comienzo en Siracusa, la ciudad más grande de la antigüedad, fundada a mediados del siglo VIII a.C. Considerada como un importante enclave cultural, llegó a ser la colonia helena más importante de Sicilia y todavía a día de hoy mantiene ese encanto propio de la Antigua Grecia, a pesar de que gran parte de su territorio fue destruido por las bombas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.

Ortigia, Siracusa, en Sicilia. (iStock)
Ortigia, Siracusa, en Sicilia. (iStock)

No faltarán en su recorrido la visita al Templo de Minerva, sobre el que siglos más tarde se levantó la actual catedral de Siracusa, a la legendaria Fontana Aretusa de la isla de Ortigia —unida a tierra firme a través de un puente— o al anfiteatro romano y el teatro griego que tan próximo se encuentra de la gruta natural bautizada como ‘Oreja de Dionisio’ por la peculiar forma de su entrada.

La siguiente parada se realizará en Ragusa, cuya visita panorámica del casco antiguo le dará una idea de por qué la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 2002: la belleza de sus edificios barrocos y la manera en que ha sabido adaptarse al turismo sin perder su esencia permiten al visitante sentirse como si hubiera retrocedido en el tiempo tres siglos atrás.

Ragusa, Sicilia. (iStock)
Ragusa, Sicilia. (iStock)

Ragusa Ibla es el nombre de la parte más antigua de la ciudad, mientras que a la más moderna se la conoce como Ragusa Superiore, por estar en una zona más elevada. Ambas quedan separadas por el Valle de los Puentes, nombre perfecto para un lugar donde hasta cuatro puentes diferentes atraviesan el paisaje. Entre ellos, el Ponte dei Cappuccinni, del siglo XVIII.

Piazza Armerina, Agrigento y Selinunte

En Piazza Armerina viven poco más de 20.000 personas, pero su escasa población no ha sido impedimento para considerarla una de las ciudades con más encanto de Sicilia. De la historia italiana aún conserva un importante ejemplo de la época romana, que toma forma en la espléndida Villa de Casale: una lujosa vivienda donde perviven unos magníficos mosaicos que representan escenas cotidianas de la vida local, como la caza o las rutas en barco.

Tras conocer el Valle de los Templos de Agrigento —un conjunto arqueológico donde conviven siete templos en honor a diversas divinidades, un santuario y una necrópolis—, su viaje por Sicilia continúa hacia la zona de Selinunte, en la provincia de Trapani. Precisamente este nombre designa a las salinas homónimas de 1.000 hectáreas que constituyen una importante reserva natural empleada para la extracción de sal.

Salinas italianas en Sicilia. (iStock)
Salinas italianas en Sicilia. (iStock)

Erice, Segesta y regreso a Palermo

Situada en la cima del monte que le da nombre, Erice resulta una ciudad de gran interés turístico por la importancia de sus monumentos. Entre ellos, el castillo o la ‘Chiesa Matrice’, un templo del siglo XV donde descansa una estatua en plata de San Antonio de Padua datada 200 años más tarde.

Segesta no se queda atrás en cuanto a belleza. Tanto el maravilloso paisaje natural que rodea sus fronteras como la singular arquitectura que se puede contemplar entre sus calles forman parte del encanto de esta ciudad a tan solo 50 kilómetros de la capital de Sicilia. No puede perderse su templo dórico inacabado, sustentado por fuertes columnas, ni su teatro, ubicado en lo alto de un cerro.

La proximidad de Segesta con Palermo permite volver a la ciudad de origen en el mismo día y así poner el punto y final a un viaje de una semana a través de Sicilia que, seguro, le ha dejado con ganas de repetir.

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