praslin, la digue...

Islas Seychelles: playas de ensueño, Mahé y otros 'must' del archipiélago

Este paraíso encierra muchos más atractivos de los que, 'a priori', cabría pensar. Eche un vistazo a todas las propuestas

Foto: Uno de los paisajes de las islas Seychelles.
Uno de los paisajes de las islas Seychelles.

Aunque también están localizadas en el océano Índico, las Seychelles nada tienen que ver con otras islas de su alrededor —como Madagascar o Sri Lanka—. A la diferencia cromática de su bandera, salpicada con cinco colores diferentes frente a la bitonal malgache o la esrilanquesa de tres colores, se une su mayor proximidad al Ecuador. Esta característica geográfica es la que garantiza el buen tiempo durante los viajes que se realizan en los meses de octubre a mayo, siendo en esta temporada cuando los vientos son más húmedos y hace más calor; mientras que en enero y diciembre es más probable que las lluvias pasen por agua la experiencia de viajar hasta Seychelles.

Este archipiélago del Índico está compuesto por islas exteriores —de acceso más complicado y entornos salvajes— e interiores —habitadas y mucho más fáciles de visitar—. En este último caso se engloba a Mahé, el terreno donde se encuentra la capital y ciudad más poblada del país —Victoria, donde residen el 85% de los seychellenses—, así como el aeropuerto al que llegará el avión que coja hasta este paradisíaco país plagado de costas y arenas de ensueño.

Vista de Mahé, en las Seychelles.
Vista de Mahé, en las Seychelles.

Recorriendo esta preciosa isla, se dará cuenta de que la mayor parte de los habitantes de Mahé son de ascendencia criolla francesa, aunque también perviven en algunas familias los linajes indio, malayo o africano. Esta mezcla de culturas es la que ha provisto a las Seychelles de un gran abanico de ofertas gastronómicas muy influenciadas por sus variopintos orígenes, y entre sus platos más típicos no pueden faltar las recetas con carne, verduras y arroz.

Praslin y La Digue… además de Mahé

A pesar de que la isla principal de las Seychelles es Mahé, conviene dejarse caer por —al menos— otras dos importantes ínsulas del archipiélago. Moverse entre las islas no resulta nada complicado pues, en el caso de que viajemos hasta las denominadas como 'interiores', bastará coger un ferri para acceder hasta ellas. Si desea conocer las 'exteriores', tendrá que subir a un avión para llegar hasta sus costas, ya que la distancia es mayor.

Las aguas de Seychelles son cristalinas.
Las aguas de Seychelles son cristalinas.

En el caso de la isla de Praslin, solo hay que recorrer 50 kilómetros estableciendo como punto de salida Mahé. Lo más reconocido de su territorio es, además de los lujosos hoteles que alberga —como el Raffles o el Lemuria—, la Reserva Natural del Valle de Mai. Esta selva natural, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un bosque prehistórico donde las palmeras que dan el fruto endémico de las Seychelles son una constante: solo en este lugar se pueden encontrar unas semillas gigantes de hasta 20 kilos con forma de 'm' conocidas como 'coco de mer'.

La Digue es otra de las islas que conviene visitar durante su estancia en Seychelles. Reconocible por ser un escenario casi fantástico donde las formaciones rocosas conviven en perfecta armonía con las cristalinas aguas del Índico, la cuarta isla habitada más grande del país —con 10 kilómetros cuadrados de superficie— es un destino ideal para los que quieren olvidar la contaminación de los vehículos: su extensión es tan abarcable que apenas se utiliza el coche y todos los desplazamientos se hacen en bicicleta o a lomos de un burro.

Un viaje a las islas exteriores de Seychelles

Ya que ha dejado España a 7.800 kilómetros de distancia, aproveche la ocasión para enamorarse de las islas exteriores de Seychelles. Disfrutar de lo exótico de sus playas, contemplar su abundante vegetación o ser partícipe de la autenticidad de sus costas está al alcance de su mano. Se sentirá como un auténtico Robinson Crusoe explorando sus secretos desconocidos. Tanto, que hasta hace poco la visita a algunas de las ínsulas, como Aldabra, era muy restringida y resultaba complicadísimo conseguir permisos de acceso.

El buceo, el esnórquel, el senderismo o el 'trekking' son solo algunos de los deportes que se pueden practicar en estos parajes selváticos. Ser protagonista de una estancia más 'privada' es posible en estas islas exteriores que pondrán el perfecto broche final a una ruta por las Seychelles que jamás olvidará.

Viajes

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios