el nombre de la ciudad encierra un curioso origen

Qué ver en Budapest: Parlamento, Ópera, baños, mercado y más

Conocida como la 'perla del Danubio', la capital de Hungría despliega ante el visitante un amplio abanico de posibilidades

Foto: Una panorámica de la belleza de Budapest. (iStock)
Una panorámica de la belleza de Budapest. (iStock)

La Unesco declaró Budapest Patrimonio de la Humanidad en 1987. Sus múltiples encantos motivaron su entrada en esta prestigiosa lista internacional, que acoge las más preciosas ciudades del mundo. Y no es para menos. El apodo con el que se conoce a la capital de Hungría —la perla del Danubio— advierte al visitante de las maravillas que se va a encontrar cuando recorra sus calles cercanas a este importante y caudaloso río europeo.

El encanto de la ciudad puede sentirse incluso antes de pisar su suelo, pues su nombre ya 'esconde' un secreto entre las letras: Budapest se compone de las palabras 'Buda' y 'Pest', apelativo con el que se designaba a las urbes que terminaron dando forma a la capital del país. Así, la ciudad alta ubicada a la izquierda del Danubio —donde se encuentran el Palacio Real húngaro y la ciudadela— correspondería a la denominación de 'Buda'; mientras que en 'Pest' descansan otros monumentos tan importantes como el Parlamento o la basílica de San Esteban.

Basílica de San Esteba, en Budapest, Hungría. (iStock)
Basílica de San Esteba, en Budapest, Hungría. (iStock)

Que no se alarmen aquellos que tengan en mente visitar Budapest, pues la conexión entre ambas partes de la ciudad es constante a través de los múltiples puentes que unen las dos orillas del Danubio. Además del Puente de la Libertad y el Puente Isabel, el Puente de las Cadenas es uno de los más significativos. Es el más antiguo y aparece como símbolo de la ciudad: forma parte de la historia de la capital húngara desde el siglo XIX, siendo inaugurado en 1849.

Todas las curiosidades del Puente de las Cadenas quedan explicadas en los viajes que incluyen visitas guiadas por el callejero de la ciudad, en los que un experto guía compartirá las singularidades de rincones tan importantes de Budapest como la Ópera —la agencia Pangea ofrece por el mismo precio la entrada al edificio, cuyas lámparas requieren un complicado proceso de mantenimiento—, el barrio del Castillo de Buda o el Bastión de Pescadores. Tampoco puede faltar la visita al Parlamento, el edificio más identificable de la ciudad. La sala de la cúpula, la antigua Cámara Alta y la escalera principal son solo algunos de los atractivos de esta construcción de 270 metros de largo y 120 de ancho, que alberga en su interior nada menos que 691 habitaciones.

El increíble Parlamento de Budapest. (iStock)
El increíble Parlamento de Budapest. (iStock)

Baños termales y crucero por el Danubio

La vida de Budapest no podría entenderse sin el agua, pues no solo el Danubio es el referente 'acuático' de la ciudad. En la capital de Hungría, son muy famosos los baños termales Gellért, cuya entrada está incluida en los viajes programados con destino a esta urbe. Quien recuerde el mítico anuncio de una conocidísima marca de yogures podrá identificar su amplia piscina cubierta bordeada de altas columnas, aunque el recinto también dispone de tres piscinas al aire libre —una con capacidad de 500 metros cuadrados— y varios 'jacuzzis' de gran tamaño. Se dice que el agua de estos baños ayuda en las dolencias de artritis crónica, dificultades asmáticas y problemas de circulación, entre otras.

Piscina interior de los baños Gellért, en Budapest.
Piscina interior de los baños Gellért, en Budapest.

De nuevo el agua vuelve a cobrar importancia a través del Danubio, el río alrededor del cual se asentaron los primeros habitantes de la zona. Para conocer toda la actividad que se desarrolla en torno a su caudal, nada mejor que experimentarlo desde dentro haciendo un crucero por sus aguas. Una copa de bienvenida será el mejor recibimiento para un recorrido de dos horas y media de duración, que incluye una cena a bordo. Degustar un exquisito menú mientras se contempla la ciudad iluminada es una experiencia que ningún visitante debería perderse.

Para completar la visita a Budapest, no pueden faltar enclaves tan emblemáticos como el mercado central de la ciudad, un punto neurálgico donde se dan cita turistas y locales para disfrutar de los productos frescos que se venden en él. Se puede llegar andando o utilizando la línea 2 del tranvía, que tiene parada junto a él y permite disfrutar de una vista panorámica de la ciudad a bordo de un pintoresco transporte, especialmente indicado para nostálgicos. No olvide su cámara de fotos cuando vaya a visitar el mercado, pues las imágenes que se pueden tomar de las largas ristras de ajos y escaparates de pimientos 'paprika' de todos los colores serán el escenario perfecto para una instantánea increíble.

Y si de gastronomía se trata, déjese caer por el barrio judío o las famosas 'casas okupas' de Budapest. Con este nombre se conoce a las antiguas casas abandonadas que se han rehabilitado en forma de bar. A veces cuesta encontrar la entrada, porque la puerta simula ser de una vivienda particular, pero déjese llevar por el ambiente de la zona y podrá conocer en primera persona uno de los lugares de ocio más singulares de la ciudad. ¡Bienvenido a Budapest!

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