pruebe la tarta sacher y el 'schnitzel' empanado

Qué ver en Viena en tres días: palacio de Schönbrunn, noria, Ópera y catedral

La capital de Austria ofrece a los visitantes una gran cantidad de atractivos de todo tipo. Cultura, gastronomía y paisajes se dan la mano en Viena

Foto: Panorámica de Viena, la capital de Austria (iStock)
Panorámica de Viena, la capital de Austria (iStock)

Acaba de despertarse tras una larga noche de fiesta posterior a las clásicas uvas, pero en sus oídos ya resuenan los acordes de algunas de las más conocidas partituras de música clásica. En la televisión están echando el Concierto de Año Nuevo que da la bienvenida a una nueva temporada y, mientras aparecen escenas de los músicos interpretando los pentagramas vestidos con sus mejores galas, varios paisajes de escenarios increíbles y majestuosas salas palaciegas aparecen ante sus ojos. Son rincones de Viena, la capital de Austria, que año tras año realiza en su famosa Ópera el recital donde todos esperamos para dar palmas al son de la 'Marcha Radetzky'.

La Ópera de Viena (CC)
La Ópera de Viena (CC)

Entre notas sostenidas y bemoles, el 'Danubio Azul' aparece como 'canal' improvisado para dar a conocer una ciudad imperial. Con dos días en el bolsillo, el visitante tendrá tiempo para pasear por el centro histórico mientras rememora los decorados y monumentos que lleva años contemplando por televisión. Ahora, en directo, la Ópera donde se celebra el concierto le dejará con la boca abierta mientras recorre las mismas calles por las que antaño caminaron genios de la música como Strauss, Mozart, Beethoven o Brahms. Este edificio neorrenacentista inaugurado en 1869 parece tener dos caras, pues si con la luz del día resulta de especial belleza, al caer la noche el espectáculo visual es maravilloso.

Este monumento, con capacidad para casi 2.300 personas, será uno de los que se expliquen en las rutas guiadas que se organizan en Viena. Una visita panorámica le hará darse cuenta de la importancia que ha tenido esta ciudad en la historia mundial, pues en ella se instalaron los apartamentos imperiales donde residió la emperatriz y reina consorte de Hungría conocida como Sissi. Junto a su esposo, Francisco José I de Austria, cuando llegaba la época estival ocupaban las estancias del Palacio de Schönbrunn, una de las joyas vienesas a las que se puede acceder al contratar la visita guiada.

Palacio de Schönbrunn, en Viena (iStock)
Palacio de Schönbrunn, en Viena (iStock)

Cuando los rayos del Sol se posan sobre las paredes de este edificio, el palacio parece convertirse en oro por el tono amarillo con el que están coloreados los muros. Casi siete millones de visitantes al año traspasan las puertas de este monumento de Viena donde, además de lujosas y sofisticadas habitaciones decoradas con el gusto más exquisito, se puede salir al aire libre para contemplar los bellísimos jardines que se extienden frente a los ventanales. Sobre la amplia explanada de césped salpicada de flores de colores se pueden contemplar unas falsas ruinas romanas muy de moda durante el dominio del Imperio austrohúngaro.

La ruta guiada también le llevará a conocer la catedral de San Esteban, un edificio que ha marcado la altura máxima del horizonte de Viena: está prohibido que ningún edificio sea más alto que este templo de angulosos tejados y espigadas torres. Como curiosidad no pueden faltar las conocidas Hunderwasserhaus, unas casas de colores ubicadas en un complejo residencial que se construyó entre 1983 y 1986. Tan singulares construcciones parecen conformar un puzle multicolor donde las líneas rectas brillan por su ausencia.

Tarta Sacher, 'Schnitzel' y más

Después del recorrido por las calles de Viena necesitará reponer fuerzas, por lo que un típico almuerzo vienés satisfará su paladar. Incluido en el precio de la excursión guiada es posible disfrutar del clásico 'wiener Schitzel', una chuleta de ternera empanado y frita de renombre en la ciudad. Para acompañar se le servirán las míticas salchichas del centro de Europa, así como una cerveza bien fría para calmar su sed.

Para poner la 'nota' más dulce en la ciudad de la música, durante su segundo día en Viena podrá degustar uno de los postres más afamados de Austria en el local donde surgió la popularidad de la tarta Sacher. El propio Café Sacher será el escenario donde llevarse a la boca un pedazo de este exquisito bizcocho de chocolate con relleno de mermelada de albaricoque. Es una explosión de sabores y texturas que le dejará con ganas de seguir 'hincando el diente' a la capital del país, por lo que una visita a la noria de Viena es un plan de lo más atractivo.

La noria 'Wiener Riesenrad' de Viena (iStock)
La noria 'Wiener Riesenrad' de Viena (iStock)

En alemán, esta atracción se conoce como 'Wiener Riesenrad' y es uno de los mejores lugares para disfrutar de unas vistas increíbles sobre el mapa de Viena. Sus 65 metros de alto le permitirán contemplar la ciudad a sus pies, incluido el verde escenario que pinta el Parque Prater. El nombre de este pulmón verde deriva del latín 'pratum', una palabra que se utilizaba para designar a los 'prados' y que deja entrever la vinculación con la naturaleza en estos espacios.

Un carro 'fiaker' en Viena (iStock)
Un carro 'fiaker' en Viena (iStock)

Entre las actividades al aire libre que incluye su visita también se ofrece un paseo en 'fiaker', un típico carruaje tirado por caballos que le volverá a hacer revivir las experiencias vividas por el centro imperial vienés. Escoja cuál es su rincón favorito pues, cuando termine, podrá poner el broche final a su viaje en Viena sentándose a disfrutar del ambiente de las calles en uno de los clásicos 'enzi'. Con este nombre se conoce a las sillas-hamaca en las que los transeúntes pueden descansar y recordar todo lo vivido durante la jornada. ¡Bienvenido a Viena! Willkommen in Wien!

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