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OPINIÓN

Ese zombi llamado música

BIOGRAFÍA

Yo creo que el periodismo nació conmigo. Empecé estudiando informática pero poco a poco me dejé invadir por el gusanillo de ser periodista. Sin apenas darme cuenta cambié las integrales por los teletipos, los bits por las palabras y la programación por información. Aproveché mis conocimientos informáticos para montar y dirigir varios periódicos digitales no sin antes haber pasado por algunas radios nacionales. Finalmente, aterricé en El Confidencial. Deportes, Economía, Emprendedores… la materia es lo de menos. Lo importante es ser honesto y disfrutar con lo que cuentas. En este empeño trabajo con ilusión cada día. Si finalmente lo consigo, me puedo dar por satisfecho.

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Alejandro Laso.-  07/05/2011

Primero fue Napster el que abanderó la revolución, luego llegaron Kazaa, e-Mule y Ares. La industria musical lleva más de una década dándose de bofetadas contra los muros de hormigón que le construyó Internet y aún hoy está buscando su rumbo. La Red ha cambiado las reglas del juego y el escenario en el que se movía este sector ha quedado completamente obsoleto.

Las fotografías de artistas recibiendo discos de platino por sus decenas de miles de copias vendidas ya no volverán a ocupar páginas en los periódicos. Tampoco la radio tiene el efecto de antaño. Las listas de éxitos son un producto quemado y las emisoras musicales cada vez más cumplen el papel de sintonía ambiental. Hoy en día no se venden discos y los formatos físicos han quedado como meras piezas de coleccionistas. En este nuevo ‘tsunami’ de cambios, sus principales protagonistas, las discográficas, lejos de liderar el cambio, han decidido ponerse a refugio.

Y es que las productoras de discos no han querido asumir la oportunidad que suponía Internet para su negocio y han apostado por estar en el túnel del tiempo de la gloriosa década de los 90, cuando la música era un negocio que movía montañas. Las discográficas ya no apuestan por grupos nuevos y sólo firman contratos con grupos ya consolidados y mantienen entre paños a los ya consagrados. Ahora se han convertido en 'zombis' que han prescindido de casi toda su maquinaria humana y que sobreviven gracias a las buenas decisiones que tomaron en el pasado y a compañías de música online como Spotify, que les pagan cada vez que un usuario reproduce un tema de uno de los que son o fueron sus artistas.

Precisamente es en este punto donde está el verdadero problema. Las exigencias económicas de las discográficas por cada tema que se escucha en ‘streaming’ en Internet están muy por encima de lo que estas empresas que sí apuestan por el futuro de la música en Internet como Spotify, Rockola.fm o Spool.fm pueden pagar si quieren ser rentables.

En cuanto a los artistas, Manolo Tena fue el primero en darse cuenta de que la industria discográfica iba a convertirse en un problema de futuro y apostó por Internet. Jarabe de Palo montaron su sello en 2008 tras haber pasado por las gigantes Emi, Virgin, Warner y Dro.

Ahora la nueva generación de artistas se apoya en Internet y las nuevas tecnologías para poder sacar adelante su pasión prescindiendo de estos colosos del CD. Lott, uno de los músicos de la nueva generación, está produciendo su segundo disco gracias al apoyo de amigos y a otros artistas consagrados como Barón Rojo o Sangre Azul: “Hacer música hoy en día es algo tremendamente complicado. A la música entre todos la mataron y ella sola se murió. Ahora los artistas nos hemos tenido que convertir en nuestra propia discográfica para salir adelante: buscamos productores, músicos, estudios de grabación y tenemos que diseñar una estrategia de promoción a través de Youtube, las redes sociales y las webs para que nuestros temas lleguen al mayor número de gente”.

Internet se ha convertido en el principal aliado de los grupos nuevos y el principal enemigo de las discográficas. Es la doble visión. Los expertos vaticinan que tiene que pasar otra década para que se reordene la industria y para que las grandes productoras se bajen del pedestal en el que continúan y que asuman las nuevas reglas del juego.

Mientras tanto, este viernes se ha confirmado la venta de Warner Music a Access Industries, el brazo inversor del magnate estadounidense de origen ruso Len Blavatnik por 3.300 millones de dólares en efectivo (2.275 millones de euros). Una venta que sorprende por la cuantía pagada y por el hecho de que una empresa apueste por hacerse con el control de una discográfica líder en una industria herida de muerte. ¿Supondrá esta operación un haz de luz en el futuro nigérrimo de las discográficas?

Más en http://twitter.com/alejandrolaso

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 4 COMENTARIOS

4 .- La Música se libera, por fin, de buena parte de los usureros que la tenían secuestrada, y todavía hay quien pretende que salgamos a defender a los propietarios de las industrias obsoletas del disco.

El DISQUERISMO, no La Música, es lo que ha hecho inmensa e injustamente ricos a unos cuantos.

El otro día un "artista" disquero salía por la televisión, muy limpio, exponiendo pedantemente su "gran" filosofeta de la vida. En Internet, descubrí que tiene invertida buena parte de su fortuna en inmuebles tales como pisos, garajes, locales comerciales, incluso un hotel. Para ello se vale de un entramado de sociedades no residentes. Dios los cría y ellos se juntan.

Además, ha sido una burbuja en la que nos han colado ingentes cantidades de BASURA musical.

Díganme cuántos discos son realmente buenos, musicalmente hablando, de los que almacenan en sus casas. Cuéntenlos y calculen grosso modo el dineral que les ha costado tener ocupados los anaqueles.

Como con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, nos quitamos de encima una estructura de opresión, pero los usureros quieren seguir amargándonos la fiesta, eso sí, ya solo como Maquis & Quintacolumna.

pisitofilos_creditofagos

07/05/2011, 12:36 h.

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3 .- El otro día, en una TV había un documental sobre las Enciclopedias. Hoy en día ya están desaparecidas, pero hubo una época en que llamaban por la noche a tu casa y un vendedor de enciclopedias convencía a tus padres de lo útil que era tal o cual enciclopedia para los estudios. Mostraban salas enormes donde trabajaban cientos de redactores, correctores ortográficos, revisores, catedráticos, se elegían fotos, se hacían ilustraciones y las editoriales ganaban un dinero con ellas. Acababan entrevistando al dueño de una tienda de libros de segunda mano y decía que las enciclopedias era lo único que no compraba de los libros de una casa, que nadie las quería y que solo valían su peso en papel [y costaba más llevárselas que lo que sacabas así]
Fué una época que se murió, sin tantas alharacas y rasgado de vestiduras. Hoy en día hay enciclopedias online y gratuitas. Con la música estamos viendo la misma transformación pero con pataleo y negandose a aceptar el camino, supongo que porque mueve más dinero y es una industria EEUU que intentará no perder sin pelearla [tanto por lo que supone de dinero como de influencia].

falcata

07/05/2011, 12:28 h.

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2 .- Señor Laso. Tiene usted razón en lo que escribe, y ha dado en el clavo en muchas cosas.
Como antaño, los grandes músicos [Mozart, Beethoven, Strauss, etc.] vivían del mecenazgo y/o conciertos en vivo, así como de la música por encargo. Todo esto porque no había medios para grabarla y distribuirla abiertamente. Todos o muchos de ellos murieron, peso a su talento, en la pobreza o cerca de ella.

Hoy es todo lo contrario, la música y músicos mueren porque existen métodos de distribución masiva sin que el músico tenga la menor oportunidad de evitar y/o participar en el cobro de algún derecho como autor.

Solo los conciertos en directo, en teatros o en televisiones, donde se cobra por actuación, se han convertido en las únicas fuentes de ingresos estables, por ello destacan más personajes como por ejemplo Lady GAGA y similares, y otros músicos de gran calidad pero sin "espectáculo" no tienen ninguna oportunidad.

La opción SGAE de cobrar "canon" tampoco vale. Como Internet y la música digital es tan basta, quizá "venderla" a millones, pero muy barata [Ej: 10 céntimos por canción] o tarifa plana [3 ó 4 euros mes] sea mejor que no cobrar nada y solución para los artistas.

Alekhine

07/05/2011, 11:15 h.

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1 .- El cobro de derechos de autor por contenidos multimedia es, ya a día de hoy, inviable. Ni si quiera militarizando la red podría evitarse que los usuarios encriptaran y compartieran ficheros. No es técnicamente posible. El derecho de autor es un concepto muerto a dia de hoy. O se cobra antes de digitalizarlos [mecenazgo o suscripcion] o no se cobra.

jmponcela

07/05/2011, 10:22 h.

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