Valladolid, 22 jun (EFE).- La Transición a la democracia en España, acotada entre la muerte del dictador Francisco Franco (1975) y las elecciones constituyentes (1977), configura un espacio histórico, político y también literario por el que circulan escritores como Luis de León Barga, autor de "Los durmientes".

La última Guerra Civil y sus años posteriores, objeto de numerosas novelas y ensayos durante las dos últimas décadas, "ha dejado de ser un filón" literario en favor de otra época más reciente, la Transición, donde la memoria histórica ocupa ahora un lugar central.

"La memoria histórica debe separar por un lado el justo y legítimo reconocimiento de las víctimas, que no estén en las cunetas o en fosas comunes y tengan un entierro digno, y por otro la derivación política del revanchismo, ya que la otra parte haría lo mismo y no acabaríamos nunca", ha explicado el escritor y periodista en una entrevista con la Agencia Efe.

Por esta razón, De León considera que cualquier análisis sobre el paso de la dictadura a la democracia, "que se produjo sin derramamiento de sangre", debería realizarse con "una perspectiva de unos cien años para alcanzar un juicio más preciso e imparcial", y más en un país como España, "bastante sectario y dividido", ha apostillado.

La ausencia de sangre, ha añadido, comportó "el precio del olvido" que ahora, más de cuarenta años después de la muerte de Franco, algunos sectores sociales y partidos políticos exigen su revisión pública.

"Los durmientes" (Fórcola), que esta tarde presenta en Valladolid acompañado del escritor Ignacio Merino, no aborda ni los ecos de la contienda fratricida, ni los odios suscitados entre las bandos que se enfrentaron en la Guerra Civil, sino que aborda la Transición desde el ángulo de los vencedores.

La mayoría de los relatos e investigaciones sobre la época del estreno de las libertades (1977-1979) "se construyen en la misma dirección, la de las víctimas antifranquistas y de la oposición, pero no se ha contado mucho desde el otro lado, del bando de los vencedores, de cómo los recalcitrantes franquistas se convirtieron en demócratas, por interés o convicción", según los casos.

"Es la otra cara de la Transición, la de cómo llevaron el país a la democracia quienes habías sustentado los resortes del régimen franquista", ha precisado.

Luis de León Barga lo hace a través del personaje central de su novela, Rosa, una historiadora a la que se le encomienda una biografía sobre Jaime Monasterio, otro de lo protagonistas de la narración, que vivió todo el periodo comprendido entre la II Guerra Mundial y los años setenta.

La Transición, que también abordó en "Nuestra amiga común" (2010), "no la hicieron los opositores de Franco sino quienes ya estaban en el poder y pactaron con una oposición que, daba la desigual correlación de fuerzas, tuvo que pasar por ello; no quedaba otra: tuvo sus efectos beneficiosos y otros no tanto", ha concluido. EFE

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