Madrid, 15 jun (EFE).- La detención de Pedro Luis Gallego, conocido como el "violador del ascensor" por cuatro agresiones sexuales en Madrid, se suma a los arrestos en los últimos años de otros tres violadores. Todos ellos fueron excarcelados a finales de 2013 tras la derogación de la doctrina Parot.

El último detenido por la Policía, Pedro Luis Gallego, de 59 años, y rebautizado como el "violador de La Paz" porque actuaba en el entorno del hospital madrileño, abandonó la cárcel de Alcalá-Meco el 14 de noviembre de 2013.

Había pasado entre rejas 21 años por el asesinato de Leticia Lebrato, de 17 años, en Valladolid, y de Marta Obregón, de 19, en Burgos, y por dieciocho agresiones sexuales, unos delitos por los que fue condenado a 273 años de cárcel.

Su excarcelación estaba prevista para 2022 en aplicación de la doctrina Parot, un criterio que estableció el Tribunal Supremo en 2006 para dar respuesta a un recurso presentado por el etarra Henri Parot.

El alto tribunal convirtió el fallo al recurso del etarra en una nueva aplicación de los beneficios penitenciarios, de forma que las redenciones no se aplicarían sobre el cumplimiento máximo de la pena, sino sobre el total de las condenas, lo que suponía un alargamiento de la estancia en prisión.

Pero este cómputo fue tumbado en octubre de 2013 por el tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que dio la razón a la etarra Inés del Río, lo que posibilitó que más de 60 presos de la banda terrorista, otros seis de los Grapo y quince delincuentes con tres o más condenas salieran casi de inmediato de la cárcel al haber extinguido ya su condena.

En este grupo estaban varios violadores, entre ellos el detenido ayer, Pedro Luis Gallego, pero también Félix Vidal Anido, "el violador del estilete"; Pablo García Ribado, "el violador del portal" y Antonio García Carbonell, por distintas agresiones sexuales en Cataluña.

Los cuatro disfrutaban de su libertad (salieron de prisión entre noviembre y diciembre de 2013) cuando reincidieron, una advertencia que lanzaron asociaciones de mujeres en su día sobre excarcelar "sin control" a este tipo de delincuentes que no aceptan someterse a ningún tratamiento específico en prisión y a los que se considera internos no rehabilitados.

De hecho, hasta el propio ministro del Interior entonces Jorge Fernández Díaz llegó a admitir que no se podía garantizar "al cien por cien" que los violadores excarcelados no reincidieran y que legalmente no se podía aplicar la libertad vigilada a estos criminales, aunque dijo que las fuerzas de seguridad estarían "atentas".

Así, cuatro meses después de salir de la cárcel tras cumplir 35 años, Félix Vidal Anido, "el violador del estilete" era arrestado pro la Policía en abril de 2014 por intentar agredir a una mujer en Lugo.

Meses después, en octubre de ese año la Guardia Civil detenía en Trijueque (Guadalajara) a Pablo García Ribado, de 45 años, conocido como 'el violador del portal', como presunto autor de varios delitos de abusos sexuales.

Condenado en 1996 a 1.721 años de prisión por 74 violaciones, fundamentalmente cometidas en Madrid, en el año que estuvo en libertad empleó una identidad falsa para trabajar como fisioterapeuta a domicilio en las localidades guadalajareñas de Torija y Trijueque.

En estas visitas, según la Guardia Civil, presuntamente abusaba de sus clientas, por lo que se le imputaron varias agresiones sexuales.

La tercera detención de un reincidente beneficiado fue la de Antonio García Carbonell, arrestado en Sabadell (Barcelona), en enero de 2015, por su presunta vinculación con el crimen de una mujer de 75 años en Cabanes (Girona) en febrero de 2014.

Había cumplido 18 de los 270 años de cárcel que había acumulado por diferentes condenas, muchas de ellas por agresión sexual.

Más tiempo ha tardado en reincidir Pedro Luis Gallego, el violador del ascensor, al que ahora la Policía atribuye cuatro agresiones sexuales, dos consumadas y dos en grado de tentativa, cometidas en el entorno del hospital madrileño de La Paz y que habían generado en los últimos meses alarma en el barrio. EFE