Madrid, 21 abr (EFE).- El retraso medio en el diagnóstico de la espondilitis anquilosante, una enfermedad inflamatoria que afecta a más de 500.000 españoles, se sitúa en torno a los 8,5 años, algo "inaceptable" para los expertos, que explican que la detección precoz es "clave" para frenarla.

Así lo concluye el "Atlas de Espondiloartritis Axial en España 2017: radiografía de la enfermedad", un estudio presentado hoy por la Coordinadora Española de Asociaciones de Espondiloartritis (Ceade), en el que también han trabajado la Universidad de Sevilla y el Instituto Max Weber.

La espondilitis, principal dolencia de los pacientes con espondiloartritis axial, es una enfermedad inflamatoria de carácter hereditario que afecta especialmente a la columna vertebral, aunque también puede dañar otras articulaciones, los intestinos o los ojos, ha explicado la especialista en reumatología del Hospital Universitario La Paz, María Victoria Navarro.

El perfil del paciente es el de un hombre joven de entre 20 y 40 años, aunque el número de mujeres va en aumento, cuyo principal síntoma es el dolor lumbar continuado que no mejora con el descanso.

Pese a que los medios para paliarla, entre los que se encuentran tanto la medicación como los tratamientos rehabilitadores con fisioterapia, van en aumento, Navarro ha alertado del "elevado e inaceptable" retraso en el diagnóstico, causado en parte por la falta de comunicación entre los distintos profesionales médicos.

"Tenemos que hacer un esfuerzo por diagnosticarla lo antes posible, ya que si son tratados de manera correcta y pronto, los pacientes pueden llegar a tener una calidad de vida muy similar a la de cualquier persona que no la padezca", ha afirmado Navarro.

Para el presidente de Ceade, Pedro Plazuelo, el objetivo de este estudio, en el que también han colaborado la Sociedad Española de Reumatología (SER) y Novartis, es "comprender mejor la realidad de las personas afectadas", por lo que para su elaboración se han tenido en cuenta sus opiniones.

Las encuestas realizadas a pacientes permiten saber que los principales temores son la degeneración física (58 %), la evolución de la enfermedad (30 %) y las limitaciones para realizar actividades diarias (28 %).

Y es que esta enfermedad limita actividades cotidianas como hacer deporte, limpiar o incluso trabajar, lo que genera unas pérdidas en la productividad laboral de casi 4.000 euros anuales por enfermo, que sumadas a los costes sanitarios, suman unas pérdidas de más de 11.000 euros al año por cada paciente. EFE