Trípoli, 13 feb (EFE).- El presidente del Gobierno libio de unidad que sostiene la ONU, Mohamad Fayez al Serraj, presentará en los próximos días una iniciativa de reconciliación que reconocería la autoridad del mariscal Jalifa Hafter, hombre fuerte del este del país, sobre el futuro Ejército libio unificado.

El diario digital "Libyan Express" asegura hoy que este plan cuenta con el apoyo de Túnez, Argelia y Egipto, países vecinos todos ellos, y también de Turquía, Rusia y de Estados Unidos, además de las Naciones Unidas.

"Al Serraj presentará esta iniciativa en breve e incluye en ella la formación de un nuevo Gabinete reducido al que acompañará un consejo militar unificado dirigido por el líder de la Operación Dignidad, Jalifa Hafter, con apoyo de oficiales de toda Libia", detalla la publicación.

"La iniciativa incluye, asimismo, una propuesta de alto el fuego en todos los frentes de batalla abiertos en Libia, la convocatoria de elecciones y la apertura de una nueva fase de transición en la que estén representadas todas las partes y que acelere el trabajo de la Asamblea Constituyente", agrega.

Según la publicación, que cita fuentes propias no identificadas, Al Serraj explicará este proyecto en los próximos días a Rusia, principal apoyo de Hafter, para que ayude a convencer al mariscal de que acepte la iniciativa.

"De acuerdo con las fuentes, figuras del antiguo régimen depuesto se han implicado en diversas negociaciones con políticos islamistas" e incluso ha habido contactos con los hijos de Muamar el Gadafi, el dictador derrocado en 2011, añade.

Seis años después de aquella revuelta, Libia es todavía un Estado fallido, víctima del caos y la guerra civil, en la que la autoridad la ejercen territorialmente el Gobierno de unidad (oeste), el mariscal Hafter en el este y las milicias de la ciudad de Misrata (centro), enemigas enconadas del militar.

La información sobre este plan sale a la luz un día después de que el Gobierno de unidad acusara a Misrata -hasta ahora eran aliados- de crear una guardia nacional paralela para socavar su poder en la capital. EFE