Ginebra, 9 ene (EFE).- Al menos ocho presos iraníes en huelga de hambre padecen graves problemas de salud y corren riesgo de morir, alertó hoy la relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en Irán, Asma Jahangir.

Esta experta independiente, de nacionalidad paquistaní, detalló en un comunicado que estas personas fueron encarceladas por las autoridades iraníes como consecuencia de su actividad como defensores de los derechos humanos y que "poner su vida en riesgo es la única opción que encontraron para cuestionar la legalidad de su detención".

Según la especialista, esta situación persiste días después de que el presidente iraní, Hasán Rohaní, firmara la Carta de los Derechos Fundamentales que reconoce el derecho a la vida, a la libertad de opinión, de expresión y de reunión en Irán.

"Estoy profundamente preocupada por la detención continua de defensores de los derechos humanos en Irán en base a delitos vagamente definidos, condenados con largas sentencias en juicios marcados por irregularidades procesales", indicó Jahangir.

Entre los arrestados a los que se refiere la relatora especial se encuentran Saeed Shirzad, Ali Shariati, Mohammad Reza Nekounam, Hassan Rastegari Majd, Mehdi Koukhian, Nizar Zakka y Mohammed Ali Taheri.

Destaca la gravedad en el caso de Ali Shariati, que dejó de ingerir alimentos el 31 de octubre para protestar por su sentencia a cinco años de cárcel, detalló Jahangir, "por su activismo pacífico, incluida su participación en protestas no violentas para condenar los ataques con ácido que han sufrido algunas mujeres iraníes".

También citó al activista en favor de los derechos de los niños Saeed Shirzad, quien cumple una pena de cinco años y que empezó una huelga de hambre el 7 de diciembre, y denunció que Hassan Rastegari Majd se encuentra aislado en represalia por su prolongada huelga de hambre.

La experta teme especialmente por Mohammed Ali Taheri, cuyo paradero se desconoce después de su traslado al hospital militar Baghiatollah en octubre, donde debía ser tratado como consecuencia de la huelga de hambre que emprendió en septiembre.

Jahangir recordó el caso de Arash Sadeghi, que acabó la semana pasada una huelga de hambre de más de dos meses para exigir la puesta en libertad de su mujer, la también activista Golrokh Ebrahimi Iraee.

La relatora denunció que, "a pesar de su grave estado", Sadeghi no ha recibido el tratamiento médico adecuado y sigue recluido en su celda.

"Insto al Gobierno iraní a que libere de manera inmediata e incondicional a todos los detenidos, encarcelados y procesados arbitrariamente por ejercer sus derechos a la libertad de opinión y expresión", concluyó la experta. EFE