Carlos García

Guarda (Portugal), 30 dic (EFE).- Portugal es el primer país de Europa y el cuarto del mundo que mayor masa boscosa ha perdido en lo que va de siglo XXI debido, en buena parte, a los incendios forestales que cada verano arrasan el país.

Según la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza "Quercus", Portugal ha perdido el 24,5 por ciento de su masa forestal desde que comenzó el actual siglo.

Son datos facilitados por la entidad "Global Forest Watch" para la asociación Quercus, que ha hecho una comparación entre la masa forestal que había en el año 2000 y la que se mantuvo hasta 2014.

En ese periodo, Portugal fue el único país de la Unión Europea (UE) que perdió área forestal debido, sobre todo, aunque no es la única causa, a los incendios que cada verano se repiten de forma virulenta en el Centro y Norte del país.

"Ésta es una situación lamentable que debe ser revertida", explica Quercus, una de las asociaciones medioambientales más activas de Portugal.

Entre 2001 y 2014, Portugal perdió un total de 566.761 hectáreas de masa forestal, aunque entre 2001 y 2012 se ganaron 286.549 hectáreas forestales tras las políticas activas de recuperación ambiental.

Es decir, el saldo total de superficie forestal perdida desde 2001 a 2014 fue de 280.122 hectáreas.

Y las perspectivas no son muy halagüeñas ya que en este año 2016, según datos facilitados por la Asociación Nacional de Protección Civil, los fuegos calcinaron en territorio luso un total de 150.000 hectáreas, muy por encima de las que se queman cada verano en cualquier otro país de la UE.

De esta manera, Portugal se sitúa entre los territorios del mundo con mayor retroceso en masa boscosa, sólo por detrás de países como Mauritania (ha perdido el 99,8 % de su masa forestal con respecto al año 2000), Burkina Faso (99,3 %) o Namibia (31 %).

Para Quercus, además de los incendios forestales, también hay otros factores que influyen negativamente en la reducción de superficie arbolada, tales como la conversión de parajes forestales en zonas urbanas, turísticas o industriales, además de la construcción de autovías.

En este sentido, desde la asociación ambiental consideran "esencial" la actualización del inventario de masa forestal portuguesa con el apoyo de las nuevas tecnologías para conocer con exactitud la superficie que hay.

Quercus destaca además que entre los mayores problemas de los últimos años estaría la drástica reducción de los bosques más antiguos, en muchos casos centenarios, que ya solo representan el uno por ciento de la masa forestal total del país.

Desde esta asociación, alertan del riesgo en el que se encuentran muchos robledales centenarios, tanto por los incendios forestales como por la tala propiciada por la "expansión de otras culturas".

Este tipo de bosques centenarios constituyen el "principal depósito de biodiversidad", además del "patrimonio genético de la flora y fauna autóctona del país", advierte Quercus.

Con la pérdida constante de este tipo de bosques primarios, también se reduce cada año de forma considerable el nacimiento de hongos asociados a esos árboles y que aportan, en algunos territorios del Centro y Norte de Portugal, unos ingresos importantes para la economía local.

Por todo ello, desde Quercus han solicitado al Gobierno de Portugal que apruebe una legislación específica para la protección de este tipo de robledales centenarios. EFE

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