Barcelona, 11 oct (EFE).- La necesidad de crear una nueva narrativa que combata el radicalismo y el extremismo es tarea de la sociedad en conjunto, pero las mujeres, que habitualmente actúan como mediadoras en sus comunidades, tienen un papel clave, según han coincidido hoy un grupo de expertos.

La Unión por el Mediterráneo (UpM) cierra hoy con una serie de ponencias la tercera conferencia de Alto Nivel sobre mujer en Barcelona, en la que han participado más de dos centenares de personalidades entre altos funcionarios, expertos y ONG, que sirve como preparación para la cumbre ministerial que se celebrará en 2017.

Formada por 43 países europeos y mediterráneos, la UpM es un foro de diálogo interregional que promueve el desarrollo económico y la paz en la región.

"Las mujeres tienen un poder catalizador en la prevención del extremismo. El terrorismo trata de despedazar las sociedades desde dentro y por eso debemos crear una narrativa contraria, en la que las mujeres jueguen un papel importante", ha argumentado el director regional de países árabes en ONU Mujeres, Mohammad Naciri.

Para construir este nuevo discurso, la investigadora Ines Safí, francesa de origen tunecino, ha abogado por indagar en la historia y recuperar a personajes olvidados como el de Fátima Fihri (siglo IX), una musulmana que fue fundadora de una de las primeras universidades del mundo.

"Tenemos que inspirarnos en las mujeres que lucharon hace siglos contra el patriarcado mediterráneo", ha explicado esta experta en estudios islámicos, que se ha preguntado por qué es más conocido Cristóbal Colón como personaje histórico, pese a las atrocidades que cometió en Sudamérica contra la población indígena.

Solo el 10 por ciento de los combatientes internacionales que se unen al extremismo religioso en Siria, Iraq o Etiopía son mujeres, y, es desde sus comunidades, donde las mujeres pueden generar un discurso que "tumbe" el extremismo, que habitualmente está arraigado en la ignorancia y la falta de educación, ha puntualizado la diputada del Consejo Nacional de Argelia Hafida Benchehida.

Junto con esta nueva narrativa, la plena incorporación y participación de la mujer como motor de estabilidad y desarrollo de regional es fundamental.

"Fortalecer las estrategias e instrumentos comunes norte-sur es esencial para encontrar soluciones sostenibles y prácticas a los retos del desarrollo, la estabilidad y la seguridad regionales", ha destacado Delphine Borione, vicesecretaria general de la UpM para Asuntos Sociales y Civiles.

Todos los estudios de organismo internacionales demuestran que la reducción de la desigualdad aumenta el PIB de los países, pero la realidad es que existe el temor de que la incorporación de la mujer al mercado laboral implique menos trabajo para los hombres en la región, ha argumentado la socióloga tunecina Nabila Hamza, que ha trabajado en organizaciones en Libia, Jordania y su país.

"Eso es falso: cuando una mujer se incorpora al mercado, gasta más en transporte y tiene que buscar a alguien que cuide a sus hijos", ha asegurado la tunecina, que ha apelado a emprender una nueva "revolución cultural" en los países árabes, en los que, pese a los avances, muchas legislaciones obligan a las mujeres a tener autorización de su padre o marido para abrir una cuenta bancaria.

Durante la jornada de hoy, se ha anunciado el lanzamiento de una segunda fase de uno de los proyectos que actualmente promueve la UpM, con una dotación de 4,5 millones de euros y destinado a apoyar las inversiones y negocios dirigidos por mujeres en la región mediterránea, en el que colaboran la UpM y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI).

A lo largo de dos años y medio, el proyecto contribuirá a mejorar la inclusión económica de emprendedoras en Argelia, Egipto, Jordania, Líbano, Marruecos, Palestina y Túnez.

Un total de 2.000 emprendedoras se beneficiarán de las actividades de este programa, que creará aproximadamente 500 proyectos de negocio en la región y unos 800 puestos de trabajo. EFE

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