Viena, 7 jul (EFE).- El 7,6 por ciento de los ciudadanos comunitarios de Europa del Este (unos 3,67 millones de personas) trabaja en otros países de la UE, señala un informe que publica hoy el diario austríaco "Der Standard" con motivo del debate sobre la movilidad laboral surgida alrededor del "brexit".

El estudio concluye que quienes se mueven son gente joven que va a trabajar, y no beneficiarse de ayudas sociales, y que la dirección de la corriente migratoria va, principalmente, del Este al Oeste.

De hecho, hasta el 40 por ciento del total de europeos que trabajan en un país comunitario distinto al suyo proviene de sólo cinco Estados: Rumanía, Polonia, Hungría, Croacia y Bulgaria, señala el informe elaborado por el renombrado Instituto de Estudios Económicos Internacionales de Viena (WIIW).

El diario recuerda que el derecho de los ciudadanos comunitarios a trabajar y vivir en cualquier país de la Unión Europea (UE) ha sido uno de los principales debates alrededor del referéndum en el que los británicos han decidido salir del club europeo.

Según datos oficiales de 2014, el último año disponible, en el Reino Unido vivían 2,9 millones de ciudadanos de otros países UE, un 4,6 por ciento de la población total.

De ellos, unas 853.000 personas son de Polonia, destacan los expertos del WIIW.

Ese porcentaje británico es más bajo que el de otros países como Luxemburgo (casi el 40 por ciento), Irlanda (8), Bélgica (7,6) o Austria (6,6).

Por contra, el porcentaje de extranjeros comunitarios viviendo en países de Europa del Este es marginal y va desde del 1,75 por ciento del total de la población de República Checa al 0,15 de Lituania.

Entre los países que más nacionales tienen trabajando en el extranjero, Rumanía lidera la lista, con un 15 por ciento de su población en edad de trabajar.

Le siguen Croacia, con el 11 por ciento; Bulgaria, con el 8,4; y Lituania, con el 8,2.

Los eslovenos (2,5) y checos (1,1) son los europeos del Este que menos abandonas sus países de origen para trabajar en otro país comunitario.

Más allá de nacionalidades, el informe, que utiliza datos oficiales de la UE, señala que la movilidad laboral se da principalmente entre los europeos más jóvenes.

Por ejemplo, el 70 por ciento de los polacos que trabajan en otro país comunitario tienen entre 25 y 49 años.

Ese dato desmontaría el mito de que se trate de una emigración que busca aprovecharse de los beneficios sociales de los países de acogida.

"La mayoría de los europeos del Este se van al extranjero a trabajar", asegura Der Standard, que contrasta esa realidad con el debate surgido sobre el endurecimiento de la concesión de ayudas sociales a los ciudadanos comunitarios, por ejemplo en Reino Unido.

La movilidad laboral ha afectado mucho a las economías de algunos países del Este, por ejemplo Hungría, cuya tasa de paro ha bajado gracias a ese éxodo a niveles inferiores de Austria, uno de los países que menos desempleo suele tener.

Y en Polonia, el dinero que envían a casa los emigrantes supone más de un 1 por cierto del Producto Interior Bruto (PIB) del país. EFE