Rabat, 22 mar (EFE).- El gobierno de Marruecos ha pedido a la ONU una lista completa de "todos los civiles que quedan en la misión del Sahara Occidental" (Minurso), después de completar la expulsión de 73 de ellos el pasado domingo.

Según dijeron a Efe fuentes del departamento de la ONU de misiones internacionales de paz, contactadas por correo desde Rabat, la expulsión de los 73 miembros ha afectado a la totalidad de miembros del "equipo político".

Aunque en un primer momento Marruecos comunicó una lista de 84 personas que debían abandonar el territorio, once de ellos ya no trabajaban con la Minurso.

La petición de una lista de todos los restantes parece indicar que podría haber nuevas expulsiones en el futuro, aunque las fuentes no lo especificaron.

Pese a que el gobierno marroquí no lo ha hecho público, Farhan Haq, portavoz de la Secretaría General, dijo ayer desde Nueva York que el Gobierno marroquí ha exigido además el cierre de la "oficina militar de enlace" de la misión en la ciudad de Dajla, al sur del Sáhara, en lo que supone la "primera petición dirigida al componente militar", dijo el portavoz.

Ayer, el portal le360.ma, un medio cercano al Palacio, aseguró que esa expulsión afectaba a dos cascos azules por ejercer "actividades contrarias a su misión", y concretamente por entrar en contacto con medios separatistas saharauis en la ciudad.

Todas estas medidas han sido tomadas en represalia por las declaraciones y gestos que Marruecos ha considerado "hostiles" e "insultantes" por parte del Secretario General, Ban Ki-moon, en su última visita al Sáhara, al que acusan de haberse mostrado parcial en favor del Polisario.

Haq recordó ayer que las expulsiones se hicieron "bajo coacción", y que con estas medidas Marruecos viola el acuerdo para el establecimiento de la Minurso y obstaculiza sus operaciones.

Marruecos se encuentra inmerso en un conflicto abierto con el Secretario General Ban Ki-moon, y aunque la versión oficial en Rabat subraya que ese conflicto es solo con él, las últimas medidas indican que el conflicto y el descontento también afectan a la propia misión de paz, cuyo mandato debe renovar en abril el Consejo de Seguridad. EFE