Celia Cantero

Murcia, 20 mar (EFE).- La escritora de origen sirio Diana Al Azem acaba de publicar "Cardamomo", una historia de amor y transformación personal ambientada en Damasco, la ciudad de la que procede su familia, que surgió como forma de ayudar a este pueblo en guerra y con la que alza la voz sobre la "escandalosamente inhumana" situación del país.

"Contextualicé mi historia en Siria porque me siento responsable y de algún modo quería ayudar", cuenta en una entrevista con EFE esta autora, hija de un cirujano sirio que llegó a España hace más de 45 años para estudiar medicina en Granada y al que la situación de su país le ha impedido cumplir el sueño de regresar a su tierra una vez jubilado.

En Cardamomo, editada por Suma de Letras, se cuenta la relación amorosa entre un médico cooperante y una joven huérfana como pretexto para denunciar los privilegios de occidente, el sufrimiento de los pobres, el odio entre fronteras y la huida en busca de algo mejor.

Diana Al Azem (Granada, 1977), profesora de inglés en un instituto de secundaria de Murcia y que trabaja ahora en la última entrega de su trilogía "Evadne", cree que la esperanza tiene un hueco entre el caos y la devastación, y lamenta que el instinto de superación personal que mueve al hombre se haya transformado, en el caso de Siria, en pura supervivencia.

"La gente ha venido a Europa porque tiene esperanza de seguir con vida. Han venido obligados por una situación tremenda porque tenían su casa y su trabajo perfectamente dignos y, de la noche a la mañana, todo se ha esfumado", subraya Al Azem, que donará parte de la venta del libro a la ong Proactiva Open Arms de ayuda a los refugiados.

En su conversación con EFE narra el horror de un país que tiene "ciudades fantasma, todo destruido" y sostiene que la respuesta de Europa ante esta crisis es "escandalosa": "Se está vulnerando la convención de los derechos humanos y creo que, ante eso, no hay mucho más que decir".

El personaje masculino de "Cardamomo" es un joven australiano que frustra los planes de sus exitosos padres, también médicos, cuando decide abandonar su país como cooperante internacional tras socorrer a un niño que se ahogaba en la calle.

Según su creadora, ese joven médico está inspirado en su padre porque todavía recuerda, siendo muy niña, el día en que le vio parar el coche y auxiliar a una persona que había sufrido un accidente de tráfico.

Diana Al Azem cree que los médicos tienen un "don", el de curar a la gente, y utilizó esa cualidad para relatar una historia sobre el dolor físico y emocional y las huellas que deja en quien lo sufre.

La autora compagina la docencia con la escritura, una actividad a la que dedica las noches y fines de semana y que, en su opinión, vive años de escasa originalidad.

Con cierto pudor opina que "hay demasiada repetición en la literatura e historias muy parecidas que no llegan al público ni sobresalen".

También valora los cambios que ha introducido la autoedición y sostiene que esta forma de publicar historias "ayuda a los autores a conocer este difícil mundo, y también a las editoriales a fijarse en quienes venden". EFE