Carmen Rodríguez

Madrid, 27 nov (EFE).- El secretario general de la Unión por el Mediterráneo (UpM), Fhatallah Sijilmassi, considera que invertir en desarrollo socioeconómico es "la clave de la paz y la seguridad" en el Mediterráneo, y que hoy existe la responsabilidad de lograr que ese mar "no sea una frontera, sino un puente".

Sijilmassi participa hoy en la conferencia intergubernamental que la UpM celebra en Barcelona, donde hace 20 años se puso en marcha el Proceso de Barcelona para convertir la región mediterránea en un espacio común de paz, estabilidad, prosperidad y seguridad.

Durante una entrevista telefónica con Efe, Sijilmassi habló de la necesidad de cooperación, de desarrollo socioeconómico, de diálogo intercultural e interreligioso y, sobre todo, de "trabajar, trabajar y trabajar" ante los retos para construir una región euromediterránea.

El diplomático marroquí se mostró convencido de que "la movilización de esfuerzos es la señal política fuerte" que saldrá de la reunión de Barcelona.

Uno de los "desafíos crecientes" a los que hace frente no solo la región sino el mundo es el terrorismo. La lucha contra este "es un combate entre la Humanidad y criminales. No es un combate entre regiones, religiones o grupos de personas", por lo que la comunidad internacional "debe estar más unida que nunca con fuerza, determinación y eficacia".

Además, destacó la importancia de reforzar el diálogo intercultural e interreligioso y de tener un mayor conocimiento los unos de los otros, "porque es importante que estemos en un proceso de unión y no de división" para "deconstruir el discurso yihadista".

Para la UpM -dijo- "la clave para la paz y la seguridad para el futuro del Mediterráneo" es el desarrollo socioeconómico en el que "hay que invertir más que nunca".

Entre las dos orillas del Mediterráneo "hay una fractura" sobre la que hay que seguir trabajando "para reducir las diferencias de desarrollo, que generan más paro juvenil, más inmigración clandestina, más vulnerabilidad de los jóvenes ante las teorías oscurantistas".

Pero también hay que reducir esas diferencias de desarrollo "dentro algunas ciudades europeas, en ciertas 'banlieue' (barrios periféricos), porque generan las mismas dificultades", señaló.

La inmigración clandestina procedente de África y que lleva "a cientos de personas a morir en el Mediterráneo" es otro de los retos a los que hay que hacer frente.

El diplomático habló de la necesidad de trabajar "para asegurar una inmigración legal, una movilidad de los jóvenes y profesional que genere el sentimiento de pertenencia a una región común", porque "si realmente queremos construir una región euromediterránea no podemos hacerlo poniendo fronteras".

Sijilmassi destacó "la ejemplaridad de la relación entre Marruecos y España, que tuvo momentos complicados por la gestión de los flujos migratorios ilegales, pero que han sabido transformar esa complejidad en cooperación, en partenariado y en una relación beneficiosa para los ciudadanos" de ambos países.

La principal conclusión que imponen estos y otros desafíos es que la cooperación regional en el Mediterráneo es "más importante que nunca" y no reforzarla -advirtió- sería "un error histórico".

Y esa cooperación entre la Unión Europea y los países del sur y el este del Mediterráneo "está hoy encarnada por una institución que se llama la Unión por el Mediterráneo, que reúne los 43 países que están directamente implicados en ese desafío".

"Por supuesto que es difícil y tomará tiempo -reconoció- pero es muy importante trabajar, trabajar y trabajar", porque "la mediterraneidad no se hará con discursos sino con la acción".

Veinte años después del inicio del Proceso de Barcelona "lo fácil sería echar la vista atrás y sacar un balance negativo", pero lo importante es "evaluar el presente y determinar las acciones para el futuro", dijo.

Ahora hay tres aspectos en los que se está trabajando y en los que "quizás" se deba trabajar "aún mejor" en el futuro y enumeró: más coordinación y complementariedad, una relación más inmediata y una visión más inclusiva.

Hoy, aseguró Sijilmassi, existe "una verdadera sociedad civil euromediterránea" formada por millones de ciudadanos que viven del sur del Mediterráneo que viven en el norte".

Y aunque la atención se centra ahora "en el 0,01 % de gente que causa mal a toda la población, porque son criminales, no hay que olvidar al 99,99% que son ciudadanos, con frecuencia con doble nacionalidad, que -dijo- son un verdadero aporte para Europa". EFE

cr/agf