Melilla, 21 nov (EFE).- Una treintena de inmigrantes permanecen encaramados en lo alto de las vallas fronterizas entre Melilla y Marruecos, donde llevan seis horas y se niegan a bajar pese al intento de la Guardia Civil de convencerlos por el riesgo que suponen las fuertes rachas de viento que se registran en la zona.

Según ha constatado Efe, uno de los inmigrantes ha decidido bajar poco antes de la una de la tarde, después de estar subido desde que un centenar de ellos intentara entrar ilegalmente en Melilla, sobre las 7:30 horas junto al paso fronterizo de Barrio Chino.

Tras bajar, los guardias civiles lo han conducido hasta una de las puertas de servicio de la valla, donde las autoridades marroquíes se han hecho cargo de él.

El inmigrante que ha descendido estaba junto a otro en un tramo de valla parcialmente desprendido, lo que le hacía mantenerse sentado con cierta dificultad.

La Guardia Civil ha habilitado varias escalerillas para que los inmigrantes bajen, aunque por el momento ninguno más ha decidido utilizarlas.

Los bomberos han apuntalado la valla, que se mueve debido al viento para así evitar que por el peso de los inmigrantes termine cediendo y todos caigan al suelo.

También han habilitado un colchón hinchable a pie de valla para minimizar las consecuencias de una posible caída.

En el lugar se mantienen numerosas patrullas del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil y una ambulancia de a Cruz Roja, que a primera hora trasladó a uno de los inmigrantes para que recibiera asistencia sanitaria, después de que tres compañeros le cayeran encima durante el salto.

El último intento de entrada se registró el 10 de octubre, cuando un centenar de inmigrantes trató de saltar la valla y 30 pudieron acceder a Melilla. EFE

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