Teresa Díaz

Málaga, 30 may (EFE).- Terapeutas que son adictos recuperados. Esa es la seña de identidad de los centros de tratamiento de adicciones del Instituto Castelao, y también la clave de su éxito: más de un 85 por ciento de pacientes recuperados y reinsertados a su entorno familiar y social.

El artífice de este proyecto: Francisco Carrillo, un alcohólico rehabilitado que lleva casi una década sin consumir y que ha puesto su experiencia al servicio de la recuperación de quienes como él se metieron en un pozo del que se sienten incapaces de salir por sí mismos.

En España, se estima que entre el 5 y el 10 % de la población (en torno a tres millones de personas) padecen adicción a sustancias psicoactivas como alcohol, cocaína, cannabis y otras.

Carrillo insiste una y otra vez, en declaraciones a Efe, en que la adicción es una enfermedad mental y como tal requiere tratamiento.

"No somos viciosos; la adicción es una disfunción neuronal y hay una predisposición a ella", subraya este exempresario metido a rehabilitador.

Una patología crónica al igual que la hipertensión o la diabetes, aseguran los adictos que, siguen considerándose así aunque lleven años sin consumir, porque la enfermedad está siempre presente. "Pero es recuperable".

Este es el mensaje que Carrillo quiere que llegue a la sociedad: "si el paciente se pone en tratamiento tiene un 85 % de posibilidades de recuperarse".

Por ello y para contribuir a paliar "el vacío sanitario" que hay en España en este tema, en 2009 abrió un centro en La Coruña. Y seis años después lo ha hecho en Málaga, junto a la playa de Almayate.

Su próximo proyecto es construir otro en Alicante, que probablemente verá la luz en diciembre, y seguir la expansión por todo el país, siempre en entornos marítimos.

El tratamiento Castelao -una metodología inspirada en la experiencia del modelo Minnesota, que a su vez se basa en el programa de Alcohólicos Anónimos, está dirigido por un equipo médico que trabaja en estrecha colaboración con terapeutas adictos recuperados.

Como Ernesto Alcaide, director terapéutico del centro de Málaga, para quien el buen terapeuta "debe ser capaz de transmitir a los enfermos que también él rió y lloró" durante las sesiones de terapia de grupo.

Entender que la adicción es una enfermedad que tiene cura constituye un "alivio" para el paciente, que empieza a ver que "la conducta de la que se ha avergonzado en tantas ocasiones puede tener solución", asegura Rafael Cardona, otro de los terapeutas.

El Instituto Castelao ha implantado una fórmula que combina la asistencia diaria a un centro de recuperación de día con el alojamiento en una residencia tutelada, lo que permite abaratar los costes hasta en un 60 %.

"El problema es que las terapias son largas, entre dos y cuatro meses; de ahí que el precio pueda parecer alto". Pero no cuesta más que un coche pequeño, les dice Carrillo a las familias que piensan ingresar a un hijo, un marido, una esposa o un hermano.

Todos ellos adictos que llegan al centro después de un peregrinaje por consultas de psicólogos y psiquiatras sin ningún éxito. Una historia que se repite siempre.

Es el caso de Fran, un gallego de 38 años adicto a la heroína inhalada, quien un año después de iniciar el tratamiento afirma tajante: "yo no solo dejé la droga, me cambió la vida".

O el de Iván, uno de los pacientes más jóvenes. Ingresó con tan solo 18 años después de años de consumo de alcohol, cannabis y cocaína.

"Tuve muchas etapas que me quería ir pero no lo hice porque me ayudaron", reconoce este adolescente, quien lo que más valora es que su familia "está ahora como una piña".

El tratamiento Castelao otorga mucha importancia a las terapias familiares, que se realizan cada dos semanas, y en las que los pacientes escuchan el relato de su adicción en boca de sus allegados.

Una sesiones que impactan en el adicto, le incitan a la reflexión y favorecen un mejor entendimiento de la enfermedad por parte de la familia. EFE