Mila Trenas.

Madrid, 20 mar (EFE).- La construcción del Museo de Colecciones Reales se aprobó en 1998 pero, por diferentes obstáculos, las obras no se iniciaron hasta 2006. Casi diez años después, el museo, situado en el complejo del Palacio Real, afronta uno de sus momentos más delicados, el proyecto de museografía.

La decisión sobre las obras que se exhibirán y su ordenación es un trabajo que produce "enormes dolores de cabeza" al presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri.

Con un presupuesto total de 158.283.854 euros, unos 40 millones por debajo de lo previsto, el museo cuenta con una superficie de 40.475 metros cuadrados construidos, de los que 12.591 son superficie útil. Las tres salas de exposiciones tienen 4.971 metros cuadrados cada una de ellas, mientras que los restos arqueológicos hallados durante la construcción ocupan 2.141 metros cuadrados.

En este momento, 150 personas trabajan en su finalización "y el calculo es tener acabada la obra en otoño de este año. A la vez, estamos trabajando en el contenido y después de verano se lanzará la licitación para la museografía, con un presupuesto de 17 millones de euros", comentó durante un encuentro con la prensa Rodríguez-Spiteri.

La inauguración sería en la segunda mitad del próximo año, pero antes hay que definir "el museo que queremos y cual será su relato".

El presidente de Patrimonio recordó que esta historia se inicio hace diez años "con la idea de que los almacenes del Palacio Real estaban llenos de joyas maravillosas ocultas que convenía enseñar. Eso es solo parcialmente cierto. Hay, como es sabido, una enorme colección de tapices enrollados pero cuando vamos a los peines a ver la pintura, lo que encontramos es decepcionante porque los cuadros importantes están ya colgados".

Igual ocurre, en su opinión, con los objetos de decoración y con el mobiliario. "Por lo que esa gigantesca sorpresa no existe", añade.

Patrimonio tiene catalogadas 150.000 obras de arte, pertenecientes a 41 colecciones diferentes. Inicialmente se pensó mostrar estas colecciones en el museo dedicando una planta a tapices, otra a carruajes y otra a objetos decorativos.

"Era una idea interesante que condicionó el proyecto arquitectónico. El concepto ha evolucionado y lo que vamos a hacer es un relato sobre el mecenazgo a lo largo de las dos principales dinastías, la de los Austrias y la de los Borbones".

Esto "es complejo" al tratarse de un relato muy particular porque este "no es un museo como los demás, ni tampoco un Real Sitio o un palacio. Hay un largo debate que todavía no está cerrado y al que seguimos dando vueltas".

Rodríguez-Spiteri defiende un museo activo en el que, con un eje fijo, se renueve la oferta cada cierto tiempo "y que el museo actúe como un referente de los Reales Sitios, que no sea una cápsula aislada".

Pero tendrá que tener también sus piezas icónicas. En este punto surge la polémica que Patrimonio Nacional tiene con el Museo del Prado al que reclama "El jardín de las delicias" y "La mesa de los siete pecados capitales", del Bosco, así como el "Descendimiento de la cruz", de Van der Weyden, y "El lavatorio", de Tintoretto.

Mientras que la polémica está zanjada tanto por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, al haber declarado José Ignacio Wert su negativa al traslado de las obras, como por el Prado, tras la declaración del presidente del Patronato, José Pedro Pérez Llorca, sobre que "ese problema está resuelto", Rodríguez-Spiteri insiste en que se continúa negociando.

"Lo único que quiero decir es que estamos en una negociación muy complicada. No puedo decir si en el principio del final o en el final del principio", afirmó, y justificó que tiene que mantener "un mínimo de reserva" en las conversaciones que llevan a cabo unos "negociadores atléticos, porque esto es un maratón".

Van der Weyden reunirá el próximo lunes a los responsables de Patrimonio Nacional y del Prado en una exposición dedicada al pintor flamenco que inaugurará José Ignacio Wert y que permitirá apreciar las mejores obras del artista reunidas por primera vez en la historia, incluida la reclamada "Descendimiento de la cruz".

La muestra ha sido organizada coincidiendo con la finalización del proyecto de restauración de "El Calvario" del monasterio de San Lorenzo de El Escorial en los talleres del Prado.

"El resultado de la restauración es extraordinario", señaló y recordó que para esta exposición el Prado les había pedido el retrato de Felipe el Bueno, obra atribuida al taller de Van der Weyden que actualmente se exhibe en el Palacio Real en la muestra "El retrato en las Colecciones Reales".

En Patrimonio Nacional no consideraron oportuno descolgar esta pintura, que no es una pieza más de la exposición, sino que es "absolutamente icónica" porque representa al fundador de la Orden del Toisón de Oro. EFE