Antonio Zavala

Chicago (EE.UU.), 26 feb (EFE).- La casa donde la leyenda del blues Muddy Waters (1913-1983) vivió durante dos décadas al sur de Chicago luce hoy abandonada y la madera bloquea sus ventanas, pero si de algo están convencidos sus seguidores es de que vendrán mejores días y acabará convertida en museo.

A pesar de la fama mundial que mantiene Muddy Waters, el nombre artístico bajo el que se dio a conocer McKinley Morganfield, en Chicago se hace poco alarde de la historia de este músico, considerado uno de los creadores del blues urbano.

Ejemplo de ello es una casa de ladrillo frente al vasto lago Michigan a la que Waters llamó hogar entre 1954 y 1974 y que ahora pertenece a su tataranieta Chandra Cooper.

Situada en el cruce de la avenida Lake Park con la calle 43, la casa de dos pisos aguanta desolada en un barrio conocido como North Kenwood, a poca distancia de donde tiene su vivienda privada el presidente Barack Obama.

Aunque los amantes del blues la consideran sagrada y turistas asiáticos y europeos frecuentan el barrio para tomarse fotos, la casa, valorado en unos cien mil dólares, fue puesta a la venta y posteriormente retirada del mercado el año pasado.

Sus ventanas están bloqueadas con madera y una gran equis en su fachada indica riesgo para los bomberos en caso de incendio.

En 2013 entró en la lista de las diez propiedades históricas del estado con mayor riesgo de ser demolidas elaborada por el grupo no lucrativo Landmark Illinois, pero al estar situada en un distrito histórico es dudoso que pueda ser destruida.

No obstante, su destino es aún incierto y desde entonces los admiradores de Waters buscan una manera de obtener la propiedad y convertirla en un museo.

"Por ahora hay mucha gente con ideas para el sitio, pero sin dinero", dijo a EFE Lisa Dichiera, de la organización Landmark Illinois.

Lo único que hoy indica que el icono musical vivió allí es un letrero instalado hace más de quince años por el gobierno municipal con su nombre, su foto y sus logros.

Mientras Waters ocupó la propiedad miembros de su banda como el pianista Otis Spann o el batería Willie "Big Eyes" Smith acudían a practicar en el estudio del sótano y se dice que músicos legendarios de la talla de Chuck Berry, Howlin' Wolf y Mike Bloomfield también solían visitar la modesta casa para sesiones de blues.

"Amo su música", dijo a Efe el director de Borderbend Arts Collective, Dan Godston, quien sigue de cerca los esfuerzos por convertir la casa de Waters en un sitio histórico para el blues.

"Waters dejó una marca indeleble", afirmó Godston, pues "sin sus contribuciones, la música hoy en día sería muy diferente".

A Waters se le acredita haber compuesto el formato perfecto para el rock: guitarra, bajo, batería y armónica. En los años 60, el auge del rock tomó las canciones de leyendas del blues como Waters, Willie Dixon y Howlin Wolf y las convirtió de nuevo en éxitos.

Entre sus grandes éxitos están "Hoochie coochie man", "I got my mojo workin'", "Rollin' and tumblin'" o "Rolling stone", esta última famosa también por inspirar al grupo británico de ese mismo nombre.

Marcos Raya, un popular artista plástico de 66 años basado en el barrio Pilsen, aseguró que empezó a escuchar a Muddy Waters en 1967 y desde entonces nunca ha dejado de hacerlo.

A Raya le irrita que en el aeropuerto de Midway sea una imagen de los Blues Brothers (John Belushi y Dan Aykroyd) quien da la bienvenida a los pasajeros y no una de Waters, ganador de seis premios Grammy y que en 1987 fue incluido a título póstumo en el Salón de la Fama del Rock and Roll.

Entre los músicos de blues es aceptado que Waters es, junto a Robert Johnson, el músico más influyente de este género, y la revista Goldmine escribió una vez que su impacto no se mide según a quién influyó sino "a quién no influyó".

Raya, como muchos otros, aboga por que la casa de Waters sea preservada por la ciudad como un tributo a este icono del blues porque nadie, consideró, contribuyó más a la transición del blues al rock.

"Muddy Waters es uno de los músicos más influyentes a nivel mundial," apuntó. "Si hay una bandera del blues, esa bandera es Muddy Waters". EFE