Madrid, 1 nov (EFE).- La Antonia que protagoniza la novela de Nieves Concostrina es una de las miles de mujeres españolas que, supervivientes de las miserias de la posguerra, dieron a las generaciones posteriores una lección de valentía, una historia "a pie de calle", asegura la periodista y escritora.

"Antonia", de la Esfera de los Libros, es la primera novela de Nieves Concostrina (Madrid, 1961), que es autora ya de varios libros sobre anécdotas de la historia, curiosidades de muertos ilustres y epitafios excéntricos, una labor que compagina con sus colaboraciones en programas radiofónicos.

"Es una novela de verdades", explica a Efe Concostrina, que dice que no puede despegarse de la realidad, ni tampoco de su humor, en una novela sobre una mujer "de las muchas Antonias, Manuelas, Pepas, Lolas" que, nacidas en los años treinta, "han sido las que nos han puesto donde estamos".

Obsesionadas porque las generaciones posteriores "se educaran y estudiaran para que no les pisara nadie", muchas de ellas fueron analfabetas "pero más listas que el hambre", dice Concostrina.

Su Antonia nace el día de Reyes de 1930 en la calle del Águila de Madrid, hija de una verdulera que trabaja en el Mercado de Santa Isabel. Acostumbrada a buscarse la vida desde pequeña, se emplea como modistilla o barnizadora, pero también ejerce de estraperlista formando parte de la sociedad que se desenvuelve entre la miseria y la picaresca.

La vida de una mujer que, como cientos de miles de españoles, no conocieron el bienestar hasta los años setenta y se empeñaron en "dejarse la piel" para que sus hijos no repitieran su historia: "lucharon y no se rindieron en ningún momento", indica Concostrina.

Gracias a estas ahora abuelas "que han sabido estirar las lentejas", muchas familias han encontrado en la crisis actual ese tejido social necesario para sobrevivir.

Una situación de crisis ante la que su Antonia es "una indignada más", ya que no soportaría "ver que se diera el más mínimo paso atrás en la educación o la sanidad".

"De la Guerra Civil y la posguerra está escrito todo, pero no hay muchas historias a pie de calle", señala la escritora, que asegura que ha estado diez años grabando testimonios para sacar a la luz este libro.

Recuerda que había un número infinito de personas que no sabían nada, en un entorno de analfabetismo salvaje, y que no han aprendido a leer hasta bien entradas en años. Pero de tener la escuela como única calle, personas como Antonia han llegado a jugar en la Bolsa con 70 años. EFE