Raúl Casado.

Madrid, 17 jun (EFE).- La salud de muchos ecosistemas españoles, sobre todo de numerosas playas y ríos, depende en gran parte de voluntarios que están utilizando su tiempo libre en restaurar dunas, retirar residuos, tomar muestras para comprobar la calidad del agua o en contar y censar especies.

Su labor es en la actualidad imprescindible para comprobar y asegurar la calidad de esos ecosistemas; en ocasiones espacios naturales emblemáticos, como los parques nacionales, pero en otras en espacios muy próximos a pequeñas localidades, que se han consolidado como lugares de ocio y de esparcimiento de miles de personas pero a los que los servicios municipales no llegan.

Las orillas de los ríos y playas presentan un estado muy saludable gracias a su trabajo, y además han conseguido mantener ese aspecto durante los últimos años, a pesar de la crisis económica y de los recortes en muchas administraciones.

Numerosas organizaciones ecologistas y fundaciones tienen sus propios programas de voluntariado ambiental; siempre con el mismo objetivo: impulsar la implicación y la participación de los ciudadanos en la conservación de los recursos naturales y potenciar la acción directa de la sociedad en la conservación de la naturaleza y en la belleza del paisaje.

Uno de los programas más veteranos en este campo es el que cada año pone en marcha la Fundación Biodiversidad dependiente del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, que este año ha movilizado a casi 6.000 personas y a 40 entidades de custodia del territorio.

La directora de la Fundación, Sonia Castañeda, ha subrayado la importancia de movilizar a miles de personas en la conservación de ecosistemas, y de contar para ello con las pequeñas organizaciones, "muy arraigadas en el territorio, que conocen muy bien el tejido social y las necesidades ambientales de cada zona".

En declaraciones a EFEverde, Castañeda ha valorado la implicación de esos ciudadanos en labores de voluntariado ambiental, y se ha mostrado convencida de que su trabajo está permitiendo asegurar la salud de importantes ecosistemas.

El soporte financiero de la Fundación Biodiversidad favorece que muchas organizaciones estén limpiando la costa o las riberas de muchos ríos, despojando los fondos marinos, las playas o los cursos fluviales de basuras y de residuos que dificultan la conservación de esos lugares y que alteran el disfrute o la contemplación de esos recursos.

En la localidad madrileña de Guadalix de la Sierra, la Asociación de Ciencias Ambientales lleva a cabo una iniciativa que ha implicado a un grupo de voluntarios de esta localidad, que además de limpiar las riberas les están ayudando a tomar muestras sobre algunos indicadores que revelan la calidad del agua de este río.

Luis Jiménez, coordinador de proyectos de la Asociación de Ciencias Ambientales y uno de los monitores que ha dirigidos esta iniciativa, ha destacado la trascendencia de estas "pequeñas" acciones, tan diferentes de otras convocatorias más mediáticas y que convocan a un mayor número de personas.

"Son personas que se implican en el cuidado de un entorno que tienen cerca de su pueblo y de su casa, pero que son muy importantes de conservar porque son los que conectan los grandes espacios naturales", ha explicado a EFEverde Luis Jiménez.

El ambientólogo ha señalado que las especies de flora o de fauna presentes en estos hábitats no son "especies bandera" de la península ibérica, pero sí ejemplares "fundamentales" en el ciclo integral de la conservación por el servicio que prestan.

Gracias a esta iniciativa, estudiantes, profesores, científicos y los ciudadanos de esta localidad no sólo suman esfuerzos y consiguen una mejor conservación de sus recursos, también están logrando que los ciudadanos conozcan y valoren la importancia ambiental, patrimonial y socio económica de su río. EFE