Paco Aguado

Valencia, 14 mar (EFE).- El diestro valenciano Enrique Ponce, que inicia su temporada número veinticinco como matador de alternativa, dice que su mayor satisfacción en este tiempo ha sido "estar a la altura de las exigencias del público y de la crítica".

Pocos toreros en toda la historia de la tauromaquia han logrado, como Ponce, mantenerse durante más de dos décadas en primera línea y alcanzar las altísimas cifras de actuaciones y de triunfos que ha registrado en su dilatada carrera.

Lo más destacable de ese cuarto de siglo "no han sido los números sino la intensidad que he mantenido en veinticinco temporadas consecutivas, tanto en Europa como en América. Eso es algo muy difícil de mantener durante tanto tiempo y sin interrupción", señala el torero de Valencia en una entrevista con Efe.

"El secreto para conseguirlo -añade- es no aburrirse, mantener la afición intacta y un constante afán de superación para mejorar y no estancarte. Son varios factores a la vez los que ayudan, pero el más importante, evidentemente, es estar bien en la plaza e irte adaptando a los tiempos para que la gente te siga aguantando".

Con la perspectiva que dan los años, el veterano espada asegura que el toreo "no ha cambiado tanto" en dos décadas, pero sí que lo ha hecho el toro".

"Por la exigencia de los públicos -continúa- ha habido una clara evolución, no en el tamaño pero sí en su comportamiento. En mis primeros años, el toro se paraba y se caía más. Hoy, en general, está más enrazado y por eso hay ganaderías que han perdido regularidad. Los ganaderos han ido buscando más raza y más movilidad. Y si eso ayuda al toro bueno, al malo lo hace peor".

Dada esa mayor dureza del ganado -"que sigue teniendo la misma edad cada temporada mientras que tu tienes más"-, Enrique Ponce asegura que a sus 42 años, necesita mantenerse muy bien físicamente.

"Ahora me cuido mucho -añade- y entreno más que antes para luchar contra el paso del tiempo. Porque con el toro de hoy no basta con la capacidad lidiadora, por mucha que tengas. Hay que estar muy preparado".

El torero de Chiva echa la vista atrás y distingue los matices de unas etapas muy definidas que ha ido superando en su ya larga carrera.

"Al principio -recuerda- la gente te perdona más porque eres novedad y te esperan con ilusión. Luego pasa al revés, que las exigencias de los públicos y de la prensa son mayores, te miran con lupa y llegan los palos. Pero una vez lo superas y ocupas tu lugar en la historia, aunque te sigan exigiendo, te reconocen y te respetan definitivamente".

"Aunque yo ya estoy en esa última etapa y, en teoría debería estar disfrutando de mi profesión, sigo sintiendo aún una gran presión, porque se que tengo que dar la talla cada tarde. Me siento más responsable incluso que en mis inicios, porque soy más consciente de que no debo defraudar a la gente que me espera", continúa.

En esta temporada de sus bodas de plata con la profesión, Ponce regresará a las dos plazas más importantes de España, las de Sevilla y Madrid, de las que ha estado ausente dos y cinco años, respectivamente, y donde cree que el público le recibirá "con respeto".

"En Sevilla cuento con ello, por el propio talante del público, pero también en Madrid. Aunque la plaza de Las Ventas sea tan dura con las figuras, yo particularmente siempre he sentido allí ese respeto y ese saber valorar lo que sucede en el ruedo", reconoce.

Llegada esta temporada, que marca una cifra redonda en su carrera, el maestro de Chiva asegura que no piensa aún en la retirada, pero tampoco en seguir toreando mucho tiempo.

"La verdad -explica- es que no pienso en nada de eso, solo pienso en esta temporada, en el día a día. En mi vida solo me propuse, realmente, llegar a los veinte años de alternativa y ya lo he conseguido. No tengo más metas fijadas. Mientras me encuentre bien, lo sienta y las circunstancias de la vida me pidan que siga toreando, ahí estaré".

"Aun así -insiste- eso lo iré viendo año a año. Porque quién sabe: a lo mejor esta puede ser la última temporada de todas. Pero, sinceramente, no lo sé. Mientras dure la ilusión..."

Al hacer balance de estos veinticinco años de matador, Enrique Ponce cree que, por encima de los números y de los récords conseguidos, que no es algo que él se "haya propuesto" y que incluso a él le "ha sorprendido", se ha sentido torero por encima de todo.

"Torero -matiza- en el mejor sentido de la palabra, en lo que significa disfrutar de vestirse de luces y de afrontar las responsabilidades de una figura, que es el papel que me ha tocado desempeñar en todos estos años, con una gran responsabilidad dentro y fuera de los ruedos".

"Pero, sobre todo, mi gran satisfacción es haber hecho feliz a mucha gente que se ha emocionado conmigo. Con eso creo que ya he conseguido mucho y es lo mejor que me llevo de estos veinticinco años en la profesión", reconoce para finalizar. EFE