Ilya U. Topper y Dogan Tilic

Estambul, 6 feb (EFE).- Turquía va camino de convertirse en un agujero negro dentro del mapa mundial de internet, temen numerosos internautas, después de que se aprobase esta madrugada una nueva ley de control de contenidos que no desmerece al "Gran Hermano" que imaginó George Orwell.

Esto no es lo que se esperaba el activista Gürkhan Özturan cuando a finales de 2010 el Gobierno turco, el mismo que ahora ha aprobado la ley que pone el país al nivel de China o Irán, levantó la prohibición de Youtube y renunció a una ley de control de contenidos, tras amplias protestas ciudadanas.

"Entonces pensábamos que mediante las protestas pacíficas habíamos conseguido ampliar las libertades", recuerda Özturan en conversación con Efe, "pero ahora será mucho peor".

Ya no hará falta una orden judicial para bloquear una web, como antes: "Ahora, cualquier alto cargo puede eliminar en cuatro horas cualquier contenido que no le guste, simplemente avisando a la Dirección de Telecomunicaciones (TIB)", vaticina el activista, miembro del Partido Pirata de Turquía.

Pero, además, cambiarán las técnicas utilizadas para interceptar los contenidos indeseables para el Gobierno.

Cuando los activistas pedían en 2010 "Libertad para Youtube", el popular canal de vídeos seguía siendo el cuarto más visto en Turquía, pese a estar prohibido: bastaba con cambiar los DNS -una de las matriculas de la red- en el propio ordenador, usar un "proxy" -para enmascarar la navegación- o acudir a una de las numerosas web de desvío, que cargaban cualquier destino prohibido.

"Ahora, hasta donde podamos interpretar este proceso de legislación poco transparente, se usarán restricciones basadas en las URL. Para ello, el Gobierno necesita herramientas de inspección profunda, un mecanismo más sofisticado que antes", explica a Efe Erkan Saka, profesor de telecomunicaciones de Estambul.

"Creo que también podrán circunnavegarse, pero se creará un "internet paralelo", en el que algunos ciudadanos con más conocimientos informáticos podrán acceder fácilmente a sitios a los que los demás no llegan", intuye.

La ley se aprobó la noche del miércoles en forma de 16 artículos insertados en un paquete legal de 125 apartados y ha sido presentada como una medida para "proteger a la familia, a los niños y a la juventud de elementos en internet que incitan a la adicción a las drogas, al abuso sexual y al suicidio", resume el diario "Hürriyet".

Pero la oposición cree que lo que realmente le preocupa al Ejecutivo es que internet se ha convertido en una plataforma para difundir grabaciones policiales de altos cargos relacionadas con las acusaciones de corrupción que ya forzaron la dimisión de cuatro ministros en diciembre.

Así lo señaló en conversación con Efe Aykut Erdogdu, diputado del opositor Partido Republicano del Pueblo, CHP, quien cree que la nueva ley pretende censurar la información incómoda.

"Al primer ministro nunca le ha preocupado la privacidad, excepto ahora, cuando se le ha pillado a sus ministros, sus hijos y a él mismo en un caso de corrupción", aseguró Erdogdu.

Incluso un diputado de partido en el Gobierno, Mustafa Elitas, respaldó esta visión cuando señaló que la ley era necesaria para evitar que una red infiltrada en las instituciones estatales se dedicara a filtrar grabaciones de escuchas telefónicas.

Un ejemplo de esta actitud se dio la semana pasada, cuando la TIB exigió a un diputado de la oposición, Umut Oran, que borrase de su web personal una pregunta parlamentaria centrada en las acusaciones de corrupción contra el Ejecutivo.

El aviso, retirado por la TIB y declarado como "error administrativo" después de publicitarse en los medios, era llamativo porque la misma pregunta constaba en la web oficial del Parlamento.

"La definición de 'privacidad' es muy subjetiva. Un ministro de Interior al que se la ha grabado una conversación telefónica con su hijo en la que le pide tener cuidado con los sobornos, puede exigir que se retire la grabación porque es privada", comenta a Efe Dogan Akin, editor de la popular web de noticias T24.

No sólo la censura preocupa, ya que "el Gobierno está iniciando una masiva vigilancia digital con esta ley, que le permite mantener muchos datos personales de navegación durante mucho tiempo", precisa Saka.

"Los proveedores de internet serán obligados a mantener los datos de tráfico durante dos años. Internet será más lento y más caro, pero, sobre todo, la gente empezará a aplicarse la autocensura. El Gobierno quiere instaurar el imperio del miedo", denuncia Özturan.

El diario digital Bianet señala que la ley fortalece un centralismo autoritario, ya que el director de la TIB será nombrado por los servicios secretos turcos, MIT, a su vez sometidos únicamente al control del primer ministro.

El presidente, Abdullah Gül, aún tiene que firmar la ley para que entre en vigor, pero aunque recientemente subrayó su postura "liberal" en asuntos de internet, los analistas turcos no creen probable que la vaya a vetar.EFE