Carmen Rodríguez

Estocolmo, 9 dic (EFE).- El profesor Feliú Maseras no ha ganado el Nobel de Química, pero sus investigaciones han sido citadas por la Academia Sueca de Ciencias. Este químico computacional, apasionado de su trabajo, aseguró a Efe que "todo en la vida es química".

Martin Karplus, Michael Levitt y Arieh Warshel lograron este año el Nobel por "el desarrollo de modelos multiescala para sistemas químicos complejos" y la academia señala en su documentación científica que otros científicos han hecho "importantes contribuciones" en este campo, ente ellos Maseras.

"La mención en la reseña de los premios Nobel no deja de ser una anécdota, pero tiene su gracia. Al menos confirma que he elegido bien el tema de investigación", dijo Maseras en una entrevista telefónica.

Los laureados han desarrollo modelos informáticos que permiten entender y predecir procesos químicos complejos, es decir, con el uso de ordenadores se pueden reproducir los pasos de una reacción química, por ejemplo la fotosíntesis, que no pueden ser observados por la rapidez a la que se producen.

Se trata de química computacional y uso de modelos multiescala, en los que el profesor Maseras es un experto desde el Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ).

La química computacional permite "hacer cálculos de las propiedades de un sistema sin tenerlo presente" y los métodos multiescala posibilitan el estudio de moléculas muy grandes en el ordenador, indicó.

Consciente de la complejidad de su trabajo, Maseras tiene un hablar pausado y reflexivo, trufado de silencios de los que sale con ejemplos para hacer entender el campo al que se dedica desde hace 30 años.

Para el estudio teórico de las enzimas (que rigen las reacciones químicas en los organismos vivos) se usan métodos basados en la física cuántica para las zonas en las que se requiere mayor precisión y en el resto otros más simples de mecánica molecular.

Con este método multiescala se optimizan recursos -sólo se usa mayor potencia donde es necesaria- y se reducen costes.

¿Y esto para qué sirve? Pues "para hacer mejor química", lo que en la actualidad quiere decir "más sostenible", concepto que irá desgranando a lo largo de la conversación.

"Si en la industria química existe un proceso demasiado contaminante, ayudamos a que lo sea menos, o colaboramos para que un medicamento o un material sean más eficientes".

Maseras llegó a la química computacional en los años ochenta, cuando los métodos multiescala empezaban a despegar, las primeras formulaciones eran de una década antes pero entonces los ordenadores no tenían la potencia de calculo suficiente, aunque parte de esa elección respondió, recuerda con una sonrisa: "a mi propia torpeza en el laboratorio".

Ahora investiga en "catálisis homogénea", a la que se aplican métodos multiescala, y con la que se "intentan reducir las reacciones de rechazo de los medicamentos en el hígado" o mejorar ciertos adhesivos para que utilicen catalizadores menos contaminantes.

La industria química tiene mala fama por ser contaminante, "pero la única que puede arreglarlo es la investigación". La química es una ciencia central que interactúa con casi todo "sólo hay que usarla bien", afirma.

Y es que "todo en la vida es química", asegura Maseras, quien recuerda que "la Real Sociedad Química británica ofreció un premio de un millón de libras a quien le presentase una sustancia que no fuera química y, evidentemente, el premio quedó desierto".

Maseras desarrolla su trabajo en el ICIQ, creado por el Gobierno catalán en 2004 dentro de una red de institutos y que cuenta con financiación mitad pública y privada.

Funciona con grupos de trabajo "muy autónomos" en los que todos deben dar cuenta de su rendimiento. "Si en cada evaluación, cada cinco años, no he rendido lo suficiente se me va a echar", asegura.

Procedente del sistema universitario español, considera que este "tiene serios problemas", entre ellos, además de la insuficiente financiación, que haya "profesores-funcionarios" que no rinden, pero "no hay manera de controlarles".

También le preocupa el bajo nivel de transferencia de tecnología que hay en España. "En la universidad y en centros de investigación estamos a un buen nivel que no logramos hacer llegar a la industria, que aún se mueve con muchas patentes extranjeras", explica.

"Hay algo que no estamos haciendo bien por las dos partes", señala Maseras.

El profesor considera que la química española no podrá contar con un Nobel a medio plazo. "Se necesita un tejido de excelencia científica del que no disponemos. Se ha avanzado mucho en las últimas décadas, pero todavía no hemos llegado a ese nivel. Y los recortes actuales no ayudan a alcanzarlo". EFE

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