Buenos Aires, 18 sep (EFE).- La violencia machista se ha convertido en un flagelo en Argentina, donde según estadísticas oficiales muere una mujer asesinada cada 35 horas, y su erradicación requiere más recursos y cambios educativos, según expertos reunidos en la Semana de la Mujer, que concluyó hoy en Buenos Aires.

"Cada 35 horas es asesinada una mujer en Argentina por violencia de género", dijo a Efe Ada Beatriz Rico, directora del Observatorio de Feminicidios "Adriana Marisel Zambrano", que contabilizó 1.236 muertes por esta causa en los últimos cinco años, 255 de ellas en 2012.

Según Rico, alrededor de cuatro millones de niñas y mujeres, un 10 por ciento de la población total argentina, sufre algún tipo de violencia, aunque lamentó que no se trate de cifras oficiales, sino de datos obtenidos de medios de comunicación y asociaciones.

"Es necesario saber cuál es la realidad para poder diseñar políticas efectivas de prevención y asignar recursos", denunció.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, anunció este martes la habilitación de un número telefónico para brindar atención a las víctimas de la violencia doméstica.

La nueva línea de asistencia se sumará a la de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Argentina, que sólo en los primeros seis meses del año recibió 4.975 denuncias.

Sin embargo, Rico subrayó que muchas mujeres no se atreven a denunciar y cuando lo hacen, no es el punto final, "sino el comienzo" de una nueva etapa en la que necesitan un gran respaldo familiar e institucional.

Las denuncias no siempre logran alejar al agresor, como ocurrió el pasado fin de semana, cuando una joven de 29 años fue acuchillada por su exmarido a escasos metros de sus hijos en el domicilio al que el asesino tenía prohibido acercarse.

"Es necesario que el agresor pierda automáticamente la patria potestad, que haya una asignación económica temporal para la mujer y una asistencia integral sostenida en el tiempo", exige la responsable del Observatorio de Feminicidios.

Los expertos coinciden en que la violencia doméstica tiene su génesis en una cultura patriarcal que tiene que ser modificada.

"La construcción de la masculinidad social tiene los rasgos de la dominación en su seno y ese carácter avala a algunos sujetos a llevar a cabo acciones violentas", destacó la psicóloga y especialista en teoría de género Irene Fridman.

Fridman advirtió que el patrón cultural afecta también a las mujeres maltratadas, que muchas veces dependen económicamente del maltratador y viven aterrorizadas, creando unos vínculos muy complejos "y paralizantes" con sus parejas que las hace difícil salir del "círculo de la violencia".

"Para cambiar hace falta una batalla cultural que ponga especial énfasis en la educación de varones y mujeres desde edades muy tempranas. Una educación por la igualdad desde el jardín de infantes hasta la Universidad", remarcó la responsable de la asociación La Casa del Encuentro.

La diputada por Buenos Aires María Elena Naddeo señaló hoy que "se está generando un cambio de concienciación en la Justicia y la sociedad", tras conocer la cadena perpetua impuesta al exbatería del grupo Callejeros Eduardo Vázquez por el homicidio de su esposa, Wanda Taddei, un caso emblemático de violencia machista que conmocionó al país.

Naddeo celebró que el Tribunal de Casación revocase un fallo en primera instancia que admitía que Vázquez actuó bajo emoción violenta por considerar que "no se puede justificar un asesinato por un arrebato pasional".

Naddeo, presidenta de la Comisión legislativa de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud, indicó que, pese a los avances, queda aún mucho trabajo por hacer para poner fin al problema.

Los expertos coinciden en que Argentina no es una excepción en el continente latinoamericano.

Cinco de los 12 países del mundo con mayores tasas de violencia contra la mujer están en Latinoamérica, según el estudio "Femicidio, un problema global", cuyo ránking es encabezado por El Salvador, con 12 muertes violentas de mujeres por cada 100.000 habitantes. EFE