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EFE - 14/06/2012
Alicia García de Francisco Redacción cultura, 14 jun (EFE).- La exageración e irrealidad de "Misión imposible", más el humor de James Bond y una estética entre "Alien" y "La guerra de las galaxias". Con toda esa mezcla sale "MS1. Máxima seguridad", una película que copia de todos para perder cualquier atisbo de personalidad.
El habitualmente eficaz Guy Pearce se pierde en un mar de gestos para construir un estereotipo de héroe duro y tierno a la vez, al que los puñetazos afectan lo mismo que a Terminator, pese a que sus contrincantes le doblen en talla y envergadura.
Pero más manida si cabe es la actuación de su compañera de reparto, Maggi Grace ("Venganza"), que cumple a la perfección como rubia, simple, mona y, eso sí, muy concienciada sobre los derechos humanos.
No en vano es la hija del presidente de Estados Unidos, que por querer interesarse por las condiciones de vida de los presos en una cárcel espacial se da de lleno con un terrible motín liderado por dos hermanos, uno cerebral y el otro simplemente ridículo.
Con esas premisas, James Mather y Stephen St. Leger -que debutan en la dirección de largometrajes- construyen un filme en el que han volcado todas las imágenes que les gustan de sus películas favoritas.
Lo que hace que cada escena de la película tenga un regusto a "déjà vu" que lleva al espectador a esperar que de un momento a otro salgan los protagonistas de otras historias o que aparezca el halcón Milenario con Hans Solo a los mandos para reventar la Estrella de la muerte.
A esas imágenes calcadas de otras películas se añade un argumento en el que los directores no se han roto la cabeza.
Los malos son malísimos, en todos los aspectos; los buenos, los mejores, y la historia pasa de lo fácil a lo previsible sin solución de continuidad.
Escenas de acción más que rutinarias, fotografía que se pasa de oscura y unos actores que ponen en práctica todos los trucos posibles de su oficio para construir unos personajes que se no aguantan ni medio metraje.
Ni siquiera Guy Pearce, con interpretaciones como las de "Memento" o "L.A. Confidential", consigue subir el nivel de la historia, que llega mañana a los cines españoles. EFE agf/ps
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