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EFE - 06/02/2012
(Actualiza con la fecha del evento y el comunicado oficial) Washington, 6 feb (EFE).- La Casa Blanca anunció hoy que ofrecerá el 29 de febrero de una cena para unos 200 representantes de los más de 1,5 millones de soldados que combatieron en Irak, aunque algunos veteranos han pedido, además, un desfile en honor a su servicio.
La oficina presidencial estadounidense agregó en un comunicado que la cena será "una expresión de gratitud de la nación por los logros y los enormes sacrificios de los valientes estadounidenses que sirvieron en la guerra de Irak y de las familias que los apoyaron".
Se calcula que serán invitados unos 200 miembros militares, pertenecientes a "todos los rangos, los servicios y los estados", en representación de los que sirvieron en la guerra, por lo que la Casa Blanca ultima los detalles de la cena junto con el Departamento de Defensa.
Douglas Wilson, jefe de relaciones públicas del Pentágono, dijo a la cadena CNN de televisión que el motivo central de la cena es "el hombre y la mujer comunes y corrientes, el combatiente", y celebrar que ha terminado esa guerra, de casi nueve años.
"La sala de la cena reflejará el país que prestó servicios en Irak", agregó Wilson, para precisar que "las cenas de Estado honran a jefes de Estado y la idea de esta cena es una manera apropiada de honrar a los hombres y mujeres que merecen el mismo grado de respeto que un jefe de Estado".
Según Wilson, este acto, bautizado como "La gratitud de una nación", por sus características seguramente no tiene precedentes.
Pero los veteranos no están satisfechos del todo.
"Esa cena es un buen gesto", reconoció Paul Reickhoff, director ejecutivo de Veteranos de Irak y Afganistán, un grupo con 200.000 miembros, pero "el problema es qué le dices a los demás aparte de los 200 que elijas para que participen".
Este grupo quisiera un desfile en las calles de Nueva York, con multitudes y serpentinas, tal como Estados Unidos ha celebrado el retorno de sus tropas, tradicionalmente victoriosas.
Hasta ahora tan sólo dos ceremonias castrenses han marcado el fin de la campaña militar de Estados Unidos en Irak.
Una, muy austera, tuvo lugar cuando se arrió la bandera del Ejército de EEUU en Bagdad el 15 de diciembre, y unos días después se celebró la otra, también con discreción, cuando la bandera retornó a la base militar de Andrews, en Maryland.
La única recepción pública de tropas retornadas de la guerra en Irak fue organizada a finales de enero en la ciudad de San Luis, en Misuri (centro) donde miles de personas que llevaban banderines nacionales corearon "Gracias, gracias" mientras los soldados desfilaban por el centro de la ciudad.
Reickhoff argumenta que ese tipo de desfiles "es algo tan característico y típico de EEUU como la Estatua de la Libertad".
"Es un honor reservado para unos pocos, desde los astronautas que retornaron del espacio a los héroes militares", añade. "También se les ha brindado a peloteros como Sammy Sosa y este próximo fin de semana los ganadores del Super Bowl (la final del fútbol) tendrán su desfile de victoria en Nueva York", añade.
El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, opinó que celebrar un desfile es prematuro porque miles de soldados de Estados Unidos permanecen en zona de guerra.
Wilson coincidió con esa opinión y dijo que el Pentágono prefiere esperar a que terminen las operaciones de combate en Afganistán, la guerra más prolongada en la historia de Estados Unidos, y donde permanecen unos 100.000 soldados norteamericanos. EFE jab/mv/vv/mmg
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