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Un jubilado entre Torrente y Alatriste descubre a un novelista interesante

EFE - 16/05/2011

Eduardo Ruiz-Ocaña Madrid, 16, may (EFE).- Las ocurrencias y manías de un jubilado octogenario suelen hacer huir a todos los de su alrededor, pero si el anciano es un tipo entre Torrente y Alatriste, irreverente y criticón, irónico y filósofo, aficionado a conversar con todo bicho viviente, su andadura puede resultar de lo más interesante.

Óscar Monterreal irrumpe en el panorama literario con una novela, "La mejor materia prima", que no deja títere con cabeza y retrata a la sociedad actual de modo que parece reflejarla en un espejo deformante, aunque a la postre la imagen resulta ser tan realista como hilarante.

"Emilio Cifuentes es un personaje exagerado, pero porque es el receptáculo de las miserias y alegrías de todos nosotros. Más que surrealista, es un personaje hiperrealista, que decide pasar los últimos años de su vida desafiando a una sociedad que sólo se acuerda de los mayores en periodo electoral", ha dicho el autor a Efe.

Monterreal, licenciado en Geografía e Historia y profesor de Educación Física, crea su personaje de la observación de su entorno: el barrio, el médico, el mercado. "Tiene algo de mí, pero también de mi padre, de mi suegro, de los jubilados de la biblioteca, de todo lo que pasa cerca y emite información", dice de su jubilado, el inclasificable personaje que ha creado.

Emilio Cifuentes tiene de Torrente su desparpajo, su insolencia, su gusto por rodearse de todo tipo de personajes estrafalarios y su habilidad para desenvolverse entre prostitutas o macarras, pero le asemeja a Alatriste su afán por ayudar al débil y su código del honor basado en convicciones muy firmes y añejas.

El bisturí de Monterreal se asemeja al espejo que Stendhal pasea a lo largo del camino y disecciona minuciosamente el entorno del escritor, con historias tan hilarantes como aquella en la que el jubilado está dispuesto a aprender albanés para poder enterarse de las instrucciones de un cortador de verduras.

Pero en otras ocasiones Emilio Cifuentes logra conmovernos, como cuando ayuda a un desconocido enfermo terminal, que ha marcado erróneamente su número telefónico, a encontrar a alguien al que desea ver por última vez antes de morir, o su solidaridad con una chica que, en uno de sus paseos por el parque, le confiesa su intención de quitarse la vida.

El octogenario demuestra ser en ocasiones un filósofo que pronuncia sentencias como esta: "Conocer a veces provoca inquietud, pero prefiero el conocimiento que vivir sumido en la ignorancia", y en otro momento afirma: "La personalidad se sostiene sobre el mismo principio que la musculatura: lo importante no es que haya mucha, sino que esté bien definida".

Pero también aparece el sentido del humor. Esta es la lista de las últimas aficiones de Josefa, la mujer del protagonista: la astrología, la biodanza, la nutrición ortomolecular, las velas santificadas, el incienso santificado, la colombofilia, los anillos vaginales místicos, la exfoliación con algas, los puzzles, los crucigramas autodefinidos y apostar en las carreras de caballos.

Con su primera novela, publicada por Edición Personal y que hoy presenta en Madrid, su ciudad natal, Óscar Monterreal ha mostrado su ambición literaria: "Los escritores noveles somos unos pretenciosos (al menos yo lo soy), y aspiramos con nuestra primera obra a remover conciencies y desestabilizar el suelo que pisan los lectores. Aunque sólo sea un poquito", ha confesado a Efe. EFE ero/me

 

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