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Diego Luna, triste por la "patética" ley Arizona, lleva su "Abel" a Cannes

EFE - 15/05/2010

Javier Alonso Cannes (Francia), 15 may (EFE).- El actor y ahora también director mexicano Diego Luna, que presenta en el Festival de Cannes su primer largometraje, "Abel", se mostró hoy "triste" por la Ley Arizona, una disposición que, dijo, "celebra la estupidez".

"Me da tristeza no sólo por los mexicanos, sino por todos los latinoamericanos que están en Arizona en estos momentos y que tienen que vivir esa realidad absurda. Me parece patético", declaró a Efe en una entrevista después del estreno de su ópera prima.

El largometraje de Luna (México DF, 1979) es una historia en la que un pequeño de nueve años (el actor Christopher Ruiz-Esparza, toda una revelación) asume el papel de padre en una familia marcada precisamente por la emigración del cabeza de familia a los Estados Unidos.

Pero Luna se mostró positivo acerca de las consecuencias de la ley de Arizona que criminaliza la presencia de inmigrantes indocumentados: "de alguna manera esas noticias tan atroces siempre generan también otras noticias de esperanza".

"Había una voz unánime en Estados Unidos que se manifestó y eso me dio muchísimo gusto porque yo tengo muchas relaciones ahí y de repente tendemos a radicalizar, a etiquetar y a decir que Estados Undos es tal y cual...y en Estados Unidos también hay una voz que es progresista y que se parece a lo que yo creo y en lo que yo creo", aseguró Luna.

La película de Luna (intérprete, entre otros filmes, en "Mi nombre es Harvey Milk" y "Y tu mamá también") es uno de los numerosos ejemplos de cine mexicano seleccionados este año en Cannes en sus diferentes secciones, en un amplio despliegue de cinematografía del país norteamericano en la edición número 63 del certamen.

Comparten el cartel de "Abel" Karina Gidi ("Cecilia", la madre), Gerardo Ruiz Esparza ("Paúl", hermano en la vida real y en el cine del protagonista) y Geraldine Alejandra, como "Selene", la hermana.

"Era un juego y era un rodaje donde era como muy infantil, estaba lleno de niños con barba", bromea Luna, mientras acaricia y juguetea con los dos pequeños protagonistas sentado junto al Mar Mediterráneo.

"Él no conocía la historia -explica sobre el juego en el que introdujo no sólo a los actores niños, sino también a los demás- ni, entonces podíamos hablar de lo que iba a pasar después".

"La idea era generar ese espacio ideal para un actor, pero para un actor niño, porque creo que normalmente a mí me tocó de niño trabajar en muchos lugares donde básicamente te trataban como adulto y festejaban el poder tratarte como adulto", recuerda Luna, que empezó de niño su carrera interpretativa.

"Yo me sentía un adulto a los siete años y disfrutaba mucho de ser tratado como tal. Y aquí la idea era: no, no nos confundamos, él es un niño y hay que tratarlo como a un niño".

Preguntado por las influencias recibidas como actor y transmitidas ahora como director, Luna siente que "definitivamente" Alfonso Cuarón le inspira "siempre mucho y sobre todo su trabajo con los actores".

"De alguna manera esos directores -a diferencia de lo que hace Cuarón- que se guardan para ellos la película que quieren hacer me entristece un poco porque una parte que se me hace maravillosa de lo que hacemos es la posibilidad de hacer familia, de unirse en un bien común con un grupo de gente por un rato", comenta Luna.

El actor se siente "emocionado" por el hecho de integrar esa nueva generación de cineastas mexicanos que, como ahora en Cannes, salpican con su obra la programación de muchos festivales.

"Hay mucho cine mexicano, sí, y sobre todo hay muchos cineastas jóvenes mexicanos haciendo cosas, eso me encanta. Creo que es una muestra de que hay una nueva generación en México, que no se está esperando a preguntar cómo se hacían las cosas, que no está copiando el camino de nadie".

"Está encontrando su propio rumbo -continúa- y hay voces en México que no se pueden callar y eso me encanta porque además de repente siempre tratamos de generalizar y decir este u otro es el cine mexicano, y eso es imposible porque hoy cada voz es distinta".

"Si comparas el cine de (Matthias) Emcke con el de (Carlos) Reigadas con ´Abel´, con la película que hay en la quincena, no tiene nada que ver. Y esa riqueza me encanta, saber que yo soy parte de esta generación me emociona mucho". EFE jam/cr (vídeo)

 

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