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Miguel Ángel Manjarres - 12/02/2010
1. Hay que reconocer que el presidente Zapatero ha aprendido bien a manejar la imagen. Su más concreta debilidad consiste en la pamema fisiognómica: la adecuación a las circunstancias de semblante, gesto y porte. Todos solemos usar el truco en numerosos momentos de nuestra vida: al fin y al cabo, el código semiótico de nuestras apariencias suele emplearse casi siempre para ocultar pensamientos, convicciones, intenciones y otros movimientos mentales.
En el caso del presidente, no obstante, hay ciertas sospechas de su extremada teatralidad: cualquiera está tentado de pensar que su perfecta adecuación a las circunstancias estriba en una completa convicción de cuanto hace. Cree en sus misiones, en sus actos. Por eso en él la pamema fisiognómica, aplastante, se vuelve comportamiento genuino. Y de ahí, claro, su histrionismo de salón y esa desconcertante ignorancia del mínimo sentido del ridículo.
2. Sus contradicciones, entonces, son sólo contradicciones aparentes, porque cuanto es, lo es por sensacional adecuación a tópicos y clichés. Zapatero o el hombre cliché. Él dice, por ejemplo, que es laico. Muy bien. En un presidente de gobierno la condición del laicismo no sólo es recomendable, sino que hasta debería ser obligatoria. Pero su laicismo no tiene razones: es un laicismo de corazón, de sentimiento, un laicismo religioso (es decir, supersticioso, como toda religión). Él sabe que para ser un socialista fetén debe ser laico, pero al tiempo reconoce la necesidad de concordia religiosa entre pueblos y, cómo no, el ansia comecuras de su tradición política.
¿Qué hacer? Pues eso: el gesto preciso en cada escenario. En España ahorcamos al último rico con las tripas del último cura; en Turquía nos conmueven las barbas; en Estado Unidos, si hace falta, se reza una oración. El desenvolvimiento político nos lleva a las ceremonias. Por supuesto. Pero en Zapatero, como digo, la cosa es distinta: no estiraba el cuello para hacer que no rezaba; estiraba el cuello porque rezaba: a lo laico, quizá, pero rezaba, y rezaba, como todos aquellos trogloditas, para solicitar arreglo a nuestro males, tan fuera de la mano del hombre.
Teología
3. Llevamos colgando del envés genético la teología, ese subproducto de la evolución que empieza con las creencias más absurdas y acaba, con el tiempo, conformando todo un sistema de irracionalidades admirables: ahí están los textos bíblicos como mínima confirmación. Una persona laica no reconoce en ellos más atractivo que el que pueda tener una mediocre literatura fantástica, con horrores magníficos en su parte judía y algunas que otras gotitas de cierta moralidad social. Una persona laica y culta debe conocer sus avatares históricos, pero no andar detrás de su palabra viva, sus dogmas y ejemplos. Allá catequesis.
Aun así, los laicos supersticiosos -a menudo se llaman agnósticos, los tíos- no tienen inconveniente en escardar la palabra revelada, hallar algún momio y soltarlo como verdad incontestable de aplicación pintiparada a situaciones actuales. A nuestro presidente Zapatero, de nuevo, le han encontrado la cita del Deuteronomio y él, todo gesto, la ha recitado con metafísica convicción. Y no sólo eso, sino que, ya en harina, ha resaltado incluso la condición cristiana de España. Admirable. El Desayuno iba de bien en mejor, las peticiones quedaban hechas y sólo el beaterío rancio protestaba por usurpación, incapaz de ver en el laico religioso un hermanito acomplejado. No se sabe si Dios tenía ya incienso suficiente.
4. La teología misteriosa no paraba ahí, de todos modos: el presidente Zapatero recurrió también al arcano de la lengua, de cuya superstición andan tocados por igual, al parecer, laicos y podencos. El Romanticismo alemán acentuó la matraca del origen casi telúrico de una lengua, su relación indisoluble con el alma de un pueblo, su identificación. Por ahí andan aún los nacionalistas pequeñitos. Pero también se enorgullecen de su idioma los demócratas razonables, como si pudiera uno enorgullecerse de lo que viene dado. Nuestro cerebro ha evolucionado hasta poseer capacidad lingüística, pero las lenguas concretas con que manifestamos dicha capacidad nada o poco tienen que ver con los genes. Son instrumentos creados para entendernos. Cuando no sirven para tal, se abandonan y se dejan morir. Sin melancolías.
Otra cosa es que en una lengua determinada haya grandes manifestaciones artísticas y literarias (donde bulle también, como en pocas partes, la recua de sacerdotes y acólitos): quienes comprenden la lengua las disfrutan y aprovechan y quienes no, las disfrutan y aprovechan en las traducciones correspondientes que, pese a los tópicos, a veces son mejores que los originales. Pero el presidente Zapatero es de los que, obviamente, conciben la lengua y su literatura como bien teológico: en el Desayuno místico el afortunado fue el español, aun sin nombrarlo, pero cuando se pone a ello da su compasión al catalán, al vasco o a la más inútil de las lenguas imaginables. El mantra de la conservación de las lenguas a toda costa es uno de los más absurdos de nuestro tiempo teológico. Cuánto ganaríamos todos si habláramos solo una. La que fuese. Aunque, en este caso también, la desmitificación lingüística está viniendo por la pasta: gracias al dinero, el español va dejando de ser cosa anímica para convertirse en negocio. Algo es algo.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
13 COMENTARIOS
13 .- #4 Pero ¿no recuerda usted aquello de que la politica es el arte de lo posible?
Bienintencionados y generosos con el cuerpo electoral [que es lo que ven los politicos, en lugar de ciudadanos], son todos los gobernantes en un régimen democrático. Pero el limite está en la capacidad de las ubres de nuestra vaca, y en su calidad para generar mucha y buena leche.
Prometer lo que no se sabe si se podrá conseguir, y distribuir la leche producida de la vaca propia, más la de vacas de granja ajena, a crédito, acabará obligando a reducir la ración de leche a los nuestros, sus hijos y sus nietos, hasta que no consigamos aumentar la producción propia.
No por exagerar la calidad de nuestra vaca, ni por camelarse al de la granja vecina, mejorarán las cosas, hasta que logremos producir lo suficiente para los nuestros, más un excedente para devolver lo que nos prestaron.
Y para ello no hay más camino que reducir las raciones durante un tiempo, previa cabal explicación y apelación al sacrificio, de cuantos en nuestra granja habitan [naturales y foráneos]. Honestamente y sin vana palabrería narcotizante.
12 .- #11 Un perfecto resumen, sí señor.
11 .- Tampoco es necesario hacer un profundo análisis sicológico de los traumas y las ideas del Sr. Rodríguez. Ideas, lo que son ideas no son muchas, y si tuviera muchas igual se le produciría un cortacircuito.
Desde mi punto de vista D. José Luis se quedó en Preu con las ideas izquierdistas progres que entonces se estilaban y tiene un grave problema evolutivo racional.
Su objetivo es ir contra la derecha. Si esta dice arre él, el rojo perfecto, dirá so. Si la derecha sube algún impuesto, el dirá que bajar impuestos es de izquierdas. Si la derecha propone el respeto a la religión católica, él dirá que ser laicista beligerante es de izquierda. Da lo mismo cualquier medida oportuna o no, buena o mala, si la propone él será de izquierdas y aquí se acaba la discusión.
Mendaz y oportunista, si hay problemas en España siempre serán por culpa de la oposición y si no de los Reyes Católicos. El nunca se equivoca. El nunca miente. ¿Como va a mentir si es su estado natural? El que vive en la fantasia, en la farsa y en la obsesión por aparentar lo que no es, tiene en la mentira y en la tramoya teatral todo su bagaje.
No le podemos pedir ni más ni menos. Aguantar con paciencia y PAGAR.
10 .- La fabulosa volubilidad de Zapatero hace que pueda hacer compatible su condición de hombre cliché con la de hombre chicle.
Difícilmente en nuestra historia podríamos encontrar otro personaje capaz de estirar, cambiar, masticar, hacer una pelota y tirar sus principios como este hombre pegado a su silla como tanto sucio hace con el chicle cuando ya ha perdido su fragancia.
Cliché y/o chicle, que se vaya ya.
9 .- Estimado Sr.Manjarres. Antes de seguir repitiendo tópicos sin fundamento como que "toda religión es superstición", o que "toda la teología es irracional", le sugiero que se lea la "Summa Theologica" de Santo Tomás de Aquino [hay una excelente edición en español de BAC] y así no volverá a hacer alarde de su ignorancia. Gracias.
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